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Soy curiosa amarillo/azul

Soy curiosa amarillo/azul

Soy curiosa amarillo / soy curiosa azul


Jag är nyfiken (I Am Curious Yellow / Blue)
1967
237 min.
Suecia
Vilgot Sjöman
Vilgot Sjöman (Guión)
Bengt Ernryd (música)
SINOPSIS Censurada en numerosos países, "Soy Curiosa" de Vilgot Sjöman es una de las películas más controvertidas del cine sueco. Este destacado documento sobre la sociedad sueca durante la revolución sexual ha sido catalogado como obsceno y revolucionario. Soy Curiosa nos cuenta la historia de Lena, una insistente y rebelde joven y su cruzada personal por entender la condiciones sociales y políticas en Suecia en los años sesenta, así como su determinación de explorar su propia identidad sexual. Soy curiosa rompe en pedazos los tabúes y traspasa la línea que separa realidad y ficción. Por primera vez podemos ver esta película tal como la pensó su director: dos películas en paralelo, con los mismos personajes y la misma historia... Aunque dos películas diferentes.

SOY CURIOSA - AMARILLO: La película es una mezcla entre ficción y documental en la que se nos muestra a una joven, Lena, que analiza la sociedad sueca de los años sesenta. Lena quiere comprender la sociedad en la que vive, sus contradicciones y sus cambios, y se esfuerza por obtener respuestas sobre todas las cosas. Hace preguntas a la gente de la calle, líderes sindicales y políticos sobre temas como la posición de Suecia ante la guerra del Vietnam o ante la dictadura de Franco, sobre la no-violencia o sobre el sistema de clases. Organiza demostraciones públicas y funda un instituto en su propia habitación con el único fin de encontrar respuestas a sus preguntas.

SOY CURIOSA - AZUL: Soy Curiosa - Azul se desarrolla en paralelo a Soy Curiosa - Amarillo. Continúan los esfuerzos de Lena por comprender la sociedad sueca. En esta ocasión sus preocupaciones giran alrededor de asuntos como la religión, la sexualidad y el sistema de prisiones, a la vez que mantiene la exploración de sus propias relaciones personales. De la misma forma que en Amarillo, Azul atraviesa libremente las líneas que separan realidad y ficción, empleando una mezcla de técnicas propias del drama y del documental. (FILMAFFINITY)
CRÍTICAS ----------------------------------------
"Condensa en hora y media buena parte de los mitos y sombras de la generación del 68 (...) funciona gracias a la personalidad anárquica de su protagonista (...) Aparte de ser un ágil y espontáneo documento de la época, esta película aporta unas buenas dosis de humor y contradicción ideológica que adelanta con su ambiguo final el fracaso emocional de la idealizada socialdemocracia escandinava (...) Puntuación: *** (sobre 5)." (Javier Mendoza: Cinemanía)
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"El director plantea un relato libre, sin reglas (...) Puntuación: *** (sobre 5)." (Alberto Bermejo: Diario El Mundo)

http://www.filmaffinity.com/es/film322451.html

Un profeta

Un profeta Título: Un prophète
Año: 2009
Duración: 155 minutos
País: Francia
Director: Jacques Audiard
Reparto: Jacques Audiard
Guión: Jacques Audiard y Thomas Bidegain
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Stéphane Fontaine
Producción: Why Not Productions / Chic Films


El veterano Jacques Audiard consiguió sorprender y entusiasmar con la maestría desplegada en su última obra, indudablemente favorita por cada certamen y festival que recorrió durante el pasado año. Un ejercicio de sobriedad narrativa que no busca necesariamente la radiografía sociológica al que es propicio un drama carcelario en la Francia actual, ni tampoco imitar o reflejarse en los tópicos del género que Hollywood ha vestido al mismo. No le hacía falta, el cine francés siempre se ha mostrado especialmente certero en el género policíaco (especialmente en las décadas de los 60 y los 70 del siglo pasado).

Como es el caso. ‘Un profeta’ que consigue plasmar con maestría, gracias en principio, a su soberbio guión, una historia de superación, de la brutalidad, violencia y la necesidad de mimetizarse en la crudeza del ambiente en prisión, para sobrevivir. Y para ello, asistimos con una narración descarnada, sobria, no exenta de mostrar la dureza sin miramientos, a la historia de aprendizaje de un joven protagonista sin pasado.


El guión, firmado por el propio Audiard y Thomas Bidegain, es una auténtica joya digna de estudio para futuros cineastas. Su construcción, compleja, encaja a la perfección con una estructura que se mueve en dos planos. Uno, podríamos definir el del aprendizaje, el más realista, directo, cara a cara, que muestra al protagonista y su progreso durante su transcurso en la cárcel. Y otro sería el que deja paso a cierto lirismo, plasmado en forma de pequeños retazos oníricos que sirven como pausa a la dura historia de Malik El Djebena en prisión y que sirven, además, para definir, dibujar y otorgar profundidad psicológica al protagonista (y que es un fiel reflejo de la mala conciencia). Algo que ayuda enormemente a enriquecer el conjunto, a la vez que aportar una nueva dimensión al drama, que acaba traspasando las fronteras del género


Además del mencionado guión de ‘Un profeta’, no se puede negar que gran parte del sobresaliente resultado de la cinta se sustenta en el prodigioso trabajo actoral. Todos notables en sus intervenciones, aunque destaque el protagonista por su inspiradísimo y prodigioso trabajo. El desconocido Tahar Rahim compone a un joven sin pasado, que con apenas 19 años acaba en prisión y por delante seis duros años en los que tendrá que aprender a sobrevivir. Es su historia –la historia– la de la superación. La de la obligada caída en el envilecimiento, como examen vital para encontrar un sentido a su existencia. Y lo consigue mostrar con una sorprendente interpretación, llena de pasión, de entrega, de verosimilitud, especialmente a la hora de mostrar la maduración y transformación del personaje.

El relato de Malik El Djebena atrapa desde el primer plano y coge de la mano al espectador para trasladarlo con enorme realismo al escenario sórdido y crudo de una cárcel francesa actual, donde la multiculturalidad es una realidad que impone sus normas y acrecienta la jerarquía. Así, el joven Malik, de origen árabe, pero inculto acaba bajo el yugo de los corsos, que dominan y controlan a su entero antojo todos los entresijos intramuros. Pero, a la vez su despierto carácter y la necesidad de disponer de armas de supervivencia se verá inclinado a establecer relaciones con los de su mismo origen.



La realización de Audiard otorga ese realismo necesario a base de su narración austera, con una puesta en escena contundente, vibrante, de una sequedad tan afilada como una cuchilla (y sin duda excelentemente bien acompañada musicalmente por la partitura de Desplat). Cámara en mano no deja resquicios a las florituras en las escenas más violentas, en la acción. Pero tampoco en los momentos donde la tensión sólo se vive en los diálogos, especialmente entre los encuentros entre Malik y el líder de los corsos (un extraordinario Niels Arestrup), quien le enseña a base de duros golpes auténticas lecciones de manejo, control y manipulación de los débiles.

Y es que la dirección no contiene fisura alguna en todo el metraje. Sin concesión alguna, sin aproximarse ni un ápice a la épica (justo en la antítesis), Audiard nos invade con la crónica de su protagonista, un retrato certero de los entresijos en prisión, de la corrupción, del poder,... mostrada como una auténtica escuela. Y un espacio donde se forja (con sangre) la justicia y la venganza (demoledora la escena que cierra el film).

(http://www.blogdecine.com/criticas/un-profeta-autentica-y-prodigiosa-cinta-carcelaria)


Una de las afirmaciones más rigurosas y certeras que pueden hacerse respecto a los Oscar de Hollywood de 2009 es que, en conjunto, las candidatas a la categoría de mejor película de habla no inglesa superan con mucho en su grado de calidad a las diez finalistas escogidas como premio a la mejor película. Un profeta, de Jacques Audiard, sin llegar a estar libre de defectos, confirma este aspecto en sus dos horas y media largas de metraje con una historia solvente, poderosa, absorbente, violenta y fascinante. Construida como película de género, no evita mostrar todos y cada uno de los lugares comunes que ilustran el cine carcelario, desde las distintas relaciones entre guardianes y reclusos, entre éstos y también sus conexiones fuera de la prisión. Pero, al mismo tiempo, se edifica sobre una historia tan sólida y fenomenalmente escrita que consigue salir airosa de los tópicos, de lo previsible.


Un joven árabe (Tahar Rahim, excelente en su papel pero también quizá el mayor problema de la cinta) ingresa en prisión para cumplir una pena de 6 años. Obligado por la fuerza a servir a intereses parciales de una guerra interna que no tiene nada que ver con él, supone el primer paso en el escalafón de respetabilidad de los presos y, poco a poco y gracias a su carisma y algún que otro golpe de suerte en el constante enfrentamiento entre los grupos de delincuentes y terroristas corsos y el resto de reclusos, se hace con un nombre y una posición que le permiten no sólo mejorar su calidad de vida en la cárcel sino trasladar sus actividades a la calle.

Un profeta es hipnótica y cautivadora desde su inicio, firme y precisa en su desarrollo, quizá un poco pasada de minutos y encontrando el principal problema en la figura del protagonista, espléndido pero al mismo tiempo tan lejano y frío que puede resultar contraproducente a la hora de pretender la identificación del espectador con su situación o de lograr su empatía en los momentos más inciertos, logra eludir (no del todo) algunos momentos en que amenaza con caer en un galimatías de densidades y jardines, y sale airosa gracias a su descarnada violencia, a su desnudez moral y a la ausencia de descansos para tomar un respiro. Contundente, inteligente, pero también algo distante, la comparación, por ejemplo, con Celda 211, revela a la perfección la abismal distancia que sigue habiendo entre las cinematografías francesa y española.

(http://www.cinissimo.com/critica-un-profeta-magistral-drama-carcelario-excelente-cine-frances/)

Te querré siempre (Viaggio in Italia) de Rosellini

Te querré siempre (Viaggio in Italia) de Rosellini

Te querré siempre

TÍTULO ORIGINAL Viaggio in Italia
AÑO
1954
DURACIÓN
80 min.
PAÍS
l
DIRECTOR Roberto Rossellini
GUIÓN Roberto Rossellini, Vitaliano Brancati, Antonio Pietrangeli
MÚSICA Renzo Rossellini
REPARTO Ingrid Bergman, George Sanders, Maria Mauban, Paul Muller, Anna Proclemer, Leslie Daniels
SINOPSIS Un matrimonio inglés viaja a Italia para vender una villa que ha heredado cerca de Nápoles. Al alejarse del ambiente londinense y encontrarse en un paisaje y en un mundo ajenos, la pareja experimenta sentimientos olvidados, como los celos y el resentimiento.

Pero, ¿porque es moderna Te querré siempre? ¿En que consiste esa modernidad? ¿Qué cualidades o peculiaridades hacen que sea considerada como una gran película?

Es probable que más de un espectador al ver por primera vez el filme no haya captado esta grandeza hasta el final y por los pelos o incluso que se le haya escapado por completo. Esto quizá es así porque tendimos a asociar lo moderno con lo rompedor, y, posiblemente, lo rompedor con algo impactante, sobretodo visualmente. Y, al menos a primera vista, Te querré siempre no convulsiona al espectador. Más bien parece que no pasa absolutamente nada a lo largo de toda la película. O bien pocas cosas. La trama es sencilla: Los Joyce, un matrimonio inglés (interpretado por Ingrid Bergman y George Sanders), realizan un pequeño viaje por Italia, hasta Nápoles, donde se encuentra una finca que han heredado pero que quieren vender. El viaje, que en principio es de placer, resulta ser menos divertido de lo que se esperaban. El hombre y la mujer se sienten como dos extraños en este país con unas costumbres tan distintas a las suyas. Pero además, cada uno vive esta experiencia de un modo muy distinto cosa que les hace sentir, a pesar de los años de matrimonio, como dos extraños. La incomunicación entre los dos personajes cada vez se hace más evidente, en las cortas y banales conversaciones, en los reproches y la mutua indiferencia por las preocupaciones del otro, de manera que a partir de un cierto momento cada uno decide ir por su cuenta. La mujer quiere "aprovechar" la estancia para conocer los monumentos y lugares más importantes de la zona, el hombre, indiferente al paisaje, prefiere pasar el tiempo divirtiéndose con unos conocidos que tiene en Capri o intentando tener alguna aventura con otras mujeres. La crisis se desencadena finalmente en una discusión en la que deciden divorciarse. Sin embargo, un amigo interrumpe esta conversación para hacerles la propuesta de ir a Pompeya a presenciar un acontecimiento único: ver como desentierran unos restos arqueológicos. Invitación que se ven "obligados" a aceptar. El descubrimiento, una pareja que quedó atrapada bajo el volcán por la lava hace muchos siglos provoca un fuerte impacto en el matrimonio, sobretodo en la mujer. Por lo que deciden irse de ese escenario que contrasta de forma tan contundente con su crítica situación. Una vez en la ciudad, de repente, su coche es rodeado por una multitud que no les deja avanzar. Desconcertados, salen del coche y en un momento dado la mujer es arrastrada por la masa de gente que camina en procesión. Durante unos instantes, los Joyce se pierden de vista, instantes decisivos en los cuales se dan cuenta de la necesidad que tienen el uno del otro. El reencuentro de los dos personajes significa también, pues, su reconciliación.

Esta es, de forma resumida, la historia. Como ya hemos dicho, una de les características de la película es que parece que no suceda nada, que no suceda nada de importante, especial o significativo. A primera vista, parece una historia anodina de un matrimonio bien acomodado y bastante convencional en la que marido y mujer se dan cuenta de la mutua indiferencia que se profesan. Crisis que culmina en la decisión de divorciarse. Sin embargo, la narración tiene un final aparentemente feliz y la pareja se reconcilia. Este desenlace nos podría llevar a pensar que Rossellini está defendiendo finalmente los valores establecidos del matrimonio. Y, de hecho, esta lectura es legítima, está presente. Pero si sólo se tratara de esto, no tendría más interés. En cambio, parece que hay alguna cosa que queda oculta, en una capa más profunda, y que la aparente superficialidad no deja que se manifieste de una forma explícita. Un substrato que poco a poco e imperceptiblemente va impregnando toda la película. El espectador, como el arqueólogo, no puede quedarse en la superficie. Tiene que explorar y penetrar en el interior de esta materia y descubrir los distintos substratos que la conforman. Y, en este sentido es interesante fijarse en el papel que juegan el espacio y el tiempo dentro del film y en relación con los protagonistas. Los Joyce se encuentran en un entorno que les es extraño. La Italia meridional. Las costumbres y el ambiente que se respira les son completamente ajenos. De hecho, a primera vista no parece que el filme pare demasiada atención a este paisaje, sólo en la medida en que los dos protagonistas se acercan a él -y no de forma demasiado evidente-. Pero poco a poco asistimos a la imperceptible influencia que este mundo extraño que les rodea ejerce sobre ellos. Lentamente, casi sin darnos cuenta, y sin que los personajes se den cuenta, este espacio y esta tierra va transformándoles, suscita en ellos algo que les es desconocido. Les enfrenta a algo que desconocían de ellos mismos. Pero en lugar de unirlos, les aísla más el uno del otro. Precipitándoles a una soledad y extrañeza más grande. Quizá por primera vez, se hacen conscientes de lo que significa la soledad, en tanto todo aquello que tiene la vida, la vida de cada individuo, de intransferible y de incomunicable. En el personaje que interpreta Ingrid Bergman esta sutil y lenta transformación se ve de una forma más evidente. De hecho, ella, en la voluntad de aprovechar la estancia visitando los lugares más importantes de la zona, deja que estos espacios le hablen, en parte, porque son justamente los lugares que emocionaron a un antiguo pretendiente suyo y también poeta; y quiere descubrir qué es lo que tanto le emocionó, qué es lo que él descubrió en esta tierra. El espacio exterior y "objetivo" ejerce sobre ella una fuerte influencia pero al mismo tiempo esta realidad exterior tiene algo de subjetiva. Nosotros, en tanto que espectadores, percibimos tanto la realidad objetiva como la realidad a través de su mirada. El hombre, en cambio, parece impermeable a todo lo que le rodea. Es más hermético. Muestra un absoluto desinterés y una profunda indiferencia por el país en el que se encuentra. Y, no obstante, en él también se produce esta transformación. Por vías distintas, ya sea en el intento de divertirse o de tener una aventura extramatrimonial, se enfrentará igualmente a la soledad.

Pero este espacio no sólo les deja solos ante sí mismos sino que a través de sus paisajes, de las ruinas, confronta el momento presente de los personajes con un tiempo pretérito y remoto. Y les hace conscientes de la inexorabilidad del tiempo. Cuando antes hemos dicho que la primera impresión que causaba el filme era la de que no sucedía absolutamente nada era porque, en un cierto sentido, parece que presenciemos las horas de ociosidad de los dos personajes, los tiempos muertos o suspendidos en los que no pasa nada significativo: momentos de descanso y relax, conversaciones intrascendentes, pequeñas discusiones, o bien, momentos en que la mujer visita, como cualquier turista, un lugar nuevo, o en el que el hombre busca algún sitio para divertirse. Este tiempo durante el cual no sucede nada, el tiempo de las vacaciones, pero también el tiempo de relaciones interpersonales un poco superficiales, es el tiempo presente en el que viven los protagonistas. A lo largo de todo el filme vamos descubriendo la banalidad de este tiempo en contraste con ese otro tiempo, del cual sólo quedan las ruinas. La mujer se enfrenta en varias ocasiones a la evidencia del paso del tiempo y de la muerte: En el contacto con los monumentos que han quedado de la Antigüedad, en la cueva donde se encuentran centenares de cadáveres amontonados des de hace siglos, en el recuerdo de su amigo poeta también muerto. Estas experiencias la convulsionan interiormente y provocan en ella una mirada distinta a la realidad que la rodea: como cuando observando la calle sólo ve chicas embarazadas. En esta ciudad, pues, esta mujer se enfrenta de manera física a los símbolos de vida y de muerte. A las huellas que quedan de la vida cuando ésta ha pasado: las que la historia deja en forma de ruinas y las que los individuos quizá sólo podemos dejar generando más vida. Tal vez nunca antes había sido consciente de este hecho. Como parece insinuarlo un poco más tarde una conversación con su marido en la que sabemos que si los Joyce no han tenido hijos ha sido porque la mujer no había querido tenerlos. Quizá por primera vez tiene una vivencia real de la soledad y de lo efímera que es la vida. Este proceso de enfrentamiento con preguntas nunca planteadas o con realidades hasta entonces desconocidas culminará en la visita a Pompeya. El descubrimiento de la pareja será terrible para la mujer. Los dos individuos sepultados quizá eran un hombre y una mujer, como comenta uno de los que está presente en la escena. Pero tal vez no. Lo significativo es que la lectura que hace la mujer es ésta, seguramente motivada por las experiencias anteriores. Por esta razón no podrá tolerar la visión de ésos dos seres a los cuales la muerte atrapó juntos y que se han mantenido unidos a lo largo de los siglos, porque es la huella del amor que el tiempo no ha conseguido borrar y contrasta de manera insoportable con la decisión de divorciarse que ellos acaban de tomar. También el hombre parece extrañamente afectado por esta visión, aunque de una forma menos evidente.

Pero cuando las cosas parecen ya irrevocables, se produce el instante milagroso. A lo largo de toda la película Rossellini ha abierto una serie de fisuras, entre la realidad de los personajes y esta otra realidad que les era desconocida y que no acaban de comprender, entre el uno con el otro pero también cada uno consigo mismo. Fisuras que se han ido acumulando imperceptiblemente, sin que ni espectadores ni personajes tengamos una clara conciencia de ello, como en un estado de latencia. Y de repente y fruto de un acontecimiento casual, la procesión que les engulle, los personajes se reencuentran y se dan cuenta de la necesidad que tienen el uno del otro y del amor que aún les vincula. La realidad exterior, un vez más, ha ejercido su fuerza en los personajes pero ahora de una forma activa, separándoles, mostrando su aislamiento y provocando finalmente el reencuentro y la reconciliación (2).

Este acontecimiento que antes habíamos insinuado que quizá era un final feliz de retorno a los valores más convencionales, en verdad no es tal, porque por el modo como se producen los acontecimientos parece tratarse de una cosa fortuita, que ha sucedido pero que bien podría no haber sucedido. Y de la cual tampoco sabemos si se trata de una reconciliación para siempre o sólo momentánea. Rossellini hablaba de su cine como un cine de la espera. Un cine que no muestra el momento, sino la espera. Alain Bergala habla del cine de Rossellini como un cine de la latencia. Es la fragilidad entre esa espera o esa latencia y los acontecimientos casuales, entre los tiempos en que no sucede nada y el momento en que se produce el milagro, es esa fragilidad en la que se sitúa Te querré siempre pues, lo que seguramente la convierte en una gran película. Te querré siempre cincuenta años después mantiene su extraña fuerza: seguramente por la capacidad que tiene de penetrar o descubrirnos algo verdaderamente auténtico y de crear un vínculo directo con lo real.

(1) Cita extraída del prólogo de Alain Bargala en "El cine revelado" de Roberto Rossellini, publicado por Paidós.
(2) Parafraseo una frase de Jose Luis Guarner, de su libro sobre Roberto Rossellini (p. 94).

http://www.miradas.net/0204/clasicos/2004/0401_tequerresiempre.html

Linha de passe (2008)

Linha de passe (2008)

Dirección: Walter Salles y Daniella Thomas.
País:
Brasil.
Año: 2008.
Duración: 108 min.
Género: Drama.
Interpretación: Sandra Corveloni (Cleuza), João Baldasserini (Dênis), José Geraldo Rodrigues (Dinho), Kaíque de Jesus Santos (Reginaldo), Vinícius de Oliveira (Darío).
Guión: Daniela Thomas, George Moura y Bráulio Mantovani.
Producción: Mauricio Andrade  Ramos y Rebecca Yeldham.
Música: Gustavo Santaolalla.
Fotografía:
Mauro Pinheiro Jr.
Montaje: Lívia Serpa y Gustavo Giani.
Diseño de producción: Valdy Lopez.
Vestuario: Cássio Brasil.
Estreno en Brasil: 5 Septiembre 2008.

 

Linha de passe es la nueva película del brasileño Walter Salles, quien vuelve a trabajar con Daniela Thomas en la dirección. Ya antes lo hicieron en Terra Estrangeira (1996), O Primeiro Dia (1998), y en uno de los segmentos de Paris, je t’aime. Su nueva cinta se presenta hoy en la Sección Oficial de Cannes.

En Linha de passe el escenario vuelve a ser la caótica e inmensa Sao Paulo. En el corazón de esta megaciudad, cuatro hermanos de padres diferentes intentarán reinventar sus vidas de maneras diversas. Reginaldo, el más joven, busca obstinadamente a su padre; Dario sueña con ser futbolista, pero a sus 18 años y con millones de competidores más jóvenes, sus chances son ya muy pocas; y mientras Dinho se refugia en la religión, Denis, el mayor de los cuatro, se gana la vida montado en una motocicleta como mensajero courier. Cleusa es la madre, una ama de casa que lleva un quinto hijo en el vientre. Con eso ya se harán una idea de cómo viene la mano.

Casi todos los actores son debutantes, con excepción de Vinícius de Oliveira (Dario), el pequeño de Estación central y que también apareció en Detrás del sol, ambos filmes de Salles, director también de Diario de una moticicleta. La música la pone el argentino Gustavo Santaolalla, multipremiado en los últimos años.

A través de los olivos (1994) de Abbas Kiarostami

En 1970, un terrible terremoto sacudió el norte de Irán. La provincia quedó totalmente devastada, pero sus habitantes no se resignaron a hundirse en la miseria. A esta zona llega el equipo de rodaje de una modesta película, llamada Y la vida continúa... Un joven del lugar, llamado Hossein, es contratado para que participe en el rodaje. Hossein está muy enamorado de Frakhondé, una hermosa chica con quien no se puede casar hasta que no posea una casa propia. A Frakhondé también la eligen para participar en la película, como compañera de Hossein. Este no perderá la esperanza de casarse con su amada, ya que su razonamiento es bien sencillo: después del terremoto no queda ni una sola casa sobre sus cimientos, con lo que resulta imposible que tenga casa propia.


Una película de ritmo contenido, que parte de un argumento clásico en este director iraní. Este mismo planteamiento lo utiliza en la verdadera película Y la vida continua... con lo que la supuesta ficción del rodaje que aparece en A través de los olivos se hace realidad. Recomendable para los espectadores gustosos de un cine que no tiene nada que ver con Hollywood ni con cualquier producto convencional. Ganadora de la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid. (www.decine21.com)

Abbas Kiarostami nació en Teherán en 1940. Poeta, fotógrafo y cineasta, es el artista más influyente del Irán posrrevolucionario. Su última película, Copie Conforme (2010), protagonizada por Juliette Binoche y presentada en el último festival de Cannes, está prohibida en su país. Durante el festival, actriz y director pidieron la liberación de Jafar Panahi, director de cine encarcelado en Irán desde marzo pasado.

Irán es un país con una importante actividad sísmica. En 1990 tuvo lugar un terremoto en la región de de Manjil-Rudbar que dejó 40.000 víctimas. En 2003 volvió a repetirse la tragedia en la región de Bam. En torno al terremoto de Manjil-Rudbar giran las películas de Kiarostami Y la vida continúa (1992) y A través de los olivos (1994). A estas podemos sumar El sabor de las cerezas (1997) para formar una trilogía que, según Kiarostami, tendría como eje común la reflexión sobre el valor de la vida.

Los terremotos han tenido una importancia capital en la historia de la filosofía. El terremoto de Lisboa en 1755 dejó entre 60.000 y 100.000 víctimas. Supuso el golpe definitivo a la creencia generalizada de que existe un Ser bueno y todopoderoso que cuida del género humano y da sentido a la historia. Leibniz, defensor de esta idea y fundador de la teodicea, lo explicaba diciendo que Dios había creado el mejor de los mundos posibles. Tras el terremoto, intelectuales como Voltaire, pusieron en cuestión las ideas de Leibniz. En su novela Cándido, Voltaire parodia al filósofo alemán en la figura del doctor Pangloss.

Es evidente que un terremoto que lleva la muerte a miles de personas en unos minutos abre interrogantes de tipo filosófico: ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Existe un Dios todopoderoso que cuida de la humanidad? ¿Estamos simplemente a merced del caos y el azar? ¿Qué pueden decir el arte o la filosofía al respecto?

A través de los olivos es el modo en que Kiarostami se plantea estas preguntas. La solución que idea consiste en volver la cámara sobre sí mismo: un modo realista de responder a la pregunta de qué puede el arte frente a la catástrofe, frente al mal. La película, protagonizada por un actor que interpreta al propio Kiarostami, trata sobre el rodaje de unas escenas en una localidad muy afectada por el terremoto, Koker. Las películas rodadas en esta localidad forman la denominada trilogía del terremoto (¿Dónde está la casa de mi amigo?, Y la vida continúa y A través de los olivos)

¿Qué encuentra Kiarostami después del desastre? El murmullo del viento entre los árboles, el dolor y la miseria de viudas y huérfanos, el amor y el desamor… Instantes fugaces y efímeros, pero cíclicos y, por tanto, infinitamente repetidos. Su eterno retorno los dota una densidad y belleza únicas. Kiarostami consigue el objetivo que Tarkovski proponía para el cine entendido como arte: esculpir en el tiempo.

Ficha técnica
•Título: Zir-e derakhtān zeytoun (A través de los olivos)
•Dirección: Abbas Kiarostami
•Guión: Abbas Kiarostami
•Música: Allan Gray, Música popular iraní
•Fotografía: Hossein Rezai
•Reparto: Hossein Rezai, Tahereh Ladanian, Mohamas Ali Keshavarz, Zariefh Shiva, Farhad Kheradmand.
•País: Irán
•Año: 1994
•Duración: 108 minutos
•Idioma: persa
(www.auladefilosofia.net)

Ashes of time redux de Wong Kar-wai

Ashes of time redux de Wong Kar-wai

ASHES OF TIME REDUX
(Dung che sai duk)


cartel
Dirección y guión: Wong Kar-wai.
País:
China.
Año: 1994.
Duración: 93 min.
Género: Drama, acción.
Interpretación: Leslie Cheung (Ouyang Feng), Tony Leung Ka Fai (Huang Yaoshi), Brigitte Lin (Murong Yin/Murong Yang), Tony Leung Chiu Wai (espadachín ciego), Carina Lau (Peach Blossom), Charlie Young (chica), Jacky Cheung (Hong Qi), Maggie Cheung.
Guión: Wong Kar-wai; basado en la novela de Louis Cha.

Estreno en China: 26 Marzo 2009.
Estreno en España: 31 Julio 2009.
 
SINOPSIS

"Ashes of time redux" se centra en la historia de un hombre llamado Ouyang Feng (Leslie Cheung). Desde que la mujer a la que amaba le rechazó en favor de su hermano mayor, Ouyang ha vivido en el desierto contratando expertos guerreros para llevar a cabo asesinatos por encargo. Su corazón herido le ha convertido en alguien sin piedad y en un cínico, pero sus encuentros con amigos, clientes y futuros enemigos, le harán ser consciente de su propia soledad. "Ashes of time redux" es la nueva versión de la película más ambiciosa y hasta ahora desconocida de Wong Kar-wai rodada en 1994. Para esta definitiva versión, el director ha vuelto a rodar escenas, ha replanteado la estructura de la historia, ha añadido efectos especiales y una nueva banda sonora.

(www.labutaca.net)

Ashes of Time Redux es el último trabajo de Wong Kar Wai, uno de los mejores directores orientales que existen, responsables  de grandes filmes como Chungking Express, Fallen Angels, Con ánimo de de amar, 2046 y My Blueberry Nights.

En esta ocasión este increible realizador que con cada película ofrece una experiencia visual fantástica brinda la versión definitiva del PELICULÓN que realizó en 1994.

Este es un nuevo corte que presenta la película totalmente restaurada con nuevos efectos digitales.

Lo más importante de esta versión es que brinda una nueva edición que acortó el film en 93 minutos.

La duración original era de 100 minutos.

El director cambió los créditos iniciales y finales,  extendió y agregó varias  escenas y editó otras que se podrán ver desde ángulos distintos, además de una nueva musicalización.

Entre los aspectos negativos, el muy zarpado eliminó las primeras secuencias de batallas que eran tremendas algo que le generó terribles críiticas entre los fans del film.

El cineasta nunca estuvo contento con la versión que se conoció en los cines en 1994 y catorce años después decidió estrenar su corte de la historia como la había concebido en un principio.

El año pasado se presentó la versión Redux en el Festival de Cannes y tuvo muy buena recepción. La mayoría de las críticas destacaban que Wong mejoró la película, pese a las  secuencias de acción que eliminó.

Ashes of Time es un film muy importante basado en la novela de Lou Cha, The Legend of the Condor Heroes, que literalmente reinventó el género de artes marciales chino en la década  del ´90.

Si disfrutaron  en estos últimos años de El Tigre y el Dragón, Héroe, La Casa de las dagas voladoras y La maldición de la flor dorada esta no la pueden dejar pasar.

(proximosestrenos.com)

La cinta blanca de Michael Haneke

El pasajero clandestino de Agustí Villaronga

El pasajero clandestino de Agustí Villaronga

Finales de los años cuarenta. Un magnate del cine muere en Londres dejando su inmensa fortuna a un supuesto hijo, René, que nadie conoce. El mejor amigo del magnate, el Mayor Owen, un atildado vividor inglés de sesenta años, sigue las escasas pistas del hijo hasta Tahití. Allí las cosas se complican pues no es el único que busca a René; una joven y ambiciosa prostituta y el dueño del cabaret más famoso de la isla también siguen sus pasos. Entre los tres surgirá una compleja y peligrosa rivalidad.

Con esta película retorna al cine, después de años de ausencia, del polémico y multipremiado cineasta mallorquín Agustí Villaronga (Tras el cristal y El niño de la luna). Como en sus anteriores trabajos, en El pasajero clandestino Villaronga logra una cuidada puesta en escena y una buena dirección de actores, dentro esta vez de las coordenadas del más puro cine negro. Pero también como en ellas, se deja llevar por cierta fascinación casi enfermiza hacia los componentes morbosos, psicológicos, eróticos y violentos de la historia, que distancia a los personajes del espectador, entorpece el desarrollo de la trama —a menudo, tremendamente premioso— y hace muy ingrato su seguimiento. J.J.M.

Director: Agustí Villaronga. Intérpretes: Simon Callow (Mayor Owen), Bruno Todeschini (Alfred), Mèrce Pons (Lota), Alexandre Zlotto (Telegrafista), Rosa Novell (Arlette), Joan Potau (Mac Lean), Jordi Auder (Mr. Sheldrake). País: España. Año: 1996. Producción: Isidro Terraza, para Massa D’Or Productions, Tornasol Films y PJP Productions. Productor asociado: Gerardo Herrero. Argumento: La novela homónima de Georges Simenon. Guión: André Grall, Isona Passola y Pierre Javaux. Música: Bèatrice Thiriet. Fotografía: Carles Gusi. Dirección artística: Llorenç Miquel. Montaje: Amat Carreras. Estreno en Madrid: 8-III-96 (Acteón, Canciller, Minicine y Renoir). Distribuidora cine: Alta Films. Distribuidora vídeo: Luna Llena. Duración: 104 minutos. Género: Thriller de intriga. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V X D.

(http://www.bloggermania.com/e/el-pasajero-clandestino.html)