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Elelphant

Elephant



2003 USA - DIR: Gus Van Sant
INT: Alex Frost, Eric Deulen, John Robinson, Elias McComnell, Jordan Taylor

Valoración: No se la pierda


La masacre del instituto Columbine es uno de esos temas que muchos americanos preferirían ver tratados con esa precaución enemiga de la creatividad. Si Michael Moore no lo tuvo en cuenta en "Bowling for Columbine", magnífico ejemplo de cine cabreado, tampoco lo ha hecho Gus Van Sant en "Elephant", que triunfó en Cannes y que demuestra que incluso la violencia puede resultar en un film bello.

Trabajar la emoción Gus Van Sant no quería que Elephant fuera una historia convencional: De hecho, ni siquiera es una historia. Es solo un suceso, y lo que le precede son los prolegómenos del suceso. A lo largo de ellos conocemos a quienes pronto serán víctimas. Buena parte del film, premiado en Cannes 2003 como Mejor Película y Mejor Director, procede de la propia experiencia de los actores. Trabajamos a partir de ciertas premisas, emociones y acciones que Gus tenía pensadas a priori. Pero las escenas acabaron de perfilarse a través de largas charlas personales que mantuvimos con él antes del rodaje, explica Nathan Tyson, miembro de un reparto de debutantes. Todos ellos se vieron afectados, en mayor o menor medida, por la masacre de Columbine. En mi colegio, recuerda el rubio John Robinson, empezamos a juzgarnos entre nosotros, intentando adivinar quién tenía potencial para hacer algo así.

Al estilo Kurosawa. Elephant comprende perfectamente las banalidades y los pequeños terrores de la vida de instituto. Y los muestra según el método empleado en el film de Akira Kurosawa Rashomon: unos pocos sucesos estructuradores se repiten desde diferentes puntos de vista. La película emplea la cámara lenta para enfatizar pequeños momentos de la vida que solemos obviar: una mirada al cielo, la cabriola de un perro, gestos de ilusión y de angustia teen con los que el cineasta retrata, primero, la belleza juvenil, y después, el horror de verla extinguirse.

Observar, no educar. Van Sant no nos permite refugiarnos en emociones estandarizadas: nos obliga a descubrir las nuestras. No pretende instruir, solo observar: Así es más fácil llegar a la verdad. Uno de los motivos del título es esa historia acerca de cinco hombres ciegos que tocan a la vez un elefante y uno cree que es un árbol porque toca una pierna, otro cree que es una pared, porque le toca el costado, y otro cree que es una serpiente, porque le toca la trompa. Creo que la tragedia tuvo que ver con cómo esos chicos se relacionaban con la sociedad, y cómo llegaron a percibir que no tenían un sitio en ella.

A propósito de Columbine. Como si quisiera restarles validez, el film alude a todos los argumentos comúnmente esgrimidos para explicar aquel suceso: los chicos obtienen armas por Internet con facilidad; Eric juega a brutales videojuegos; Alex aporrea Beethoven al piano (sombras de La naranja mecánica); ven un documental sobre Hitler y después, juntos en la ducha, se besan. Van Sant evita convertirlos en máquinas de matar e indaga en las pequeñas cosas que pueden vaciar un corazón de sentimientos.


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