Notre Musique
NOTRE MUSIQUE, de Jean-Luc Godard
MELODÍA DESENCADENADA
“¿Puede una persona ser fuerte sin tener su propia poesía?”
Uno de los personajes de “Notre Musique”
”Cuando uno quiere decir algo, lo mejor es hacerlo”
Jean-Luc Godard, allá por los años sesenta
Ninguna novedad es que Jean-Luc Godard es el más radical de los cineastas de todos los tiempos. A sus 74 años y con más de 80 obras en su haber -incluidas varias de las películas que torcieron la historia del cine-, el realizador suizo (1) ha encontrado en su vejez una sabiduría asimilable a la de un viejo guerrero. Así, sin el ímpetu ni las urgencias de la juventud (registradas principalmente en su apasionante primera etapa en la que era cabeza principal de la Nouvelle Vague), y relegando el accionar en pos de cambiar el mundo de su etapa militante post ‘68, Godard a encontrado en sus últimos años de vida (nos gustaría que fuera eterno, pero Jean-Luc es hombre y hasta a los más geniales les llega el momento en que su existencia material se apaga) una postura contemplativa, apartada, pero eternamente lúcida y provocadora.
Su último film, “Notre Musique” (2), es un peldaño más en una filmografía que tiene bastante de enciclopedia desordenada. Seguramente esa leyenda de cineasta complejo tiene mucho que ver con la extensión y profundidad de su obra (que dista de incluir sólo a sus películas, sino que se complementa ineludiblemente con sus escrituras críticas y demás reflexiones intelectuales), heterogénea en sus formas y aproximaciones, pero coherente con un pensamiento que se ve traspasado transversalmente por la vida misma. Respetando a rajatable aquella teoría de los autores que él y los suyos defendían a capa y espada, en cada obra de Godard se puede encontrar su visión personal de la vida y la sociedad, a veces de forma más pulida y avasalladora. Por suerte, “Notre Musique” es uno de esos felices casos.
El film está dividido en tres secciones, denominadas Reinos (Infierno, Purgatorio, Paraíso), reminiscencia obligada a “La Divina Comedia” de Dante Alighieri. El primero, el Infierno, nos muestra la destrucción, la muerte y el sufrimiento producto de las guerras que azotaron al mundo. La técnica que utiliza Godard para describir su visión del Infierno es la del collage, que utilizó principalmente en sus “Histoire(s) du cinéma” (1988), pero temática y visualmente se acerca más a su corto “L'Origine du XXIème siècle" (2000), donde rastreaba el origen del siglo XXI en la violencia el siglo pasado. Es de destacar que tanto en aquel corto como en este film, Godard conjuga de forma libre imágenes documentales con extractos de ficción, haciendo un todo que se acerca al inconsciente personal que tenemos sobre la guerra.
La siguiente sección del film, el Purgatorio, es la extensa y a la vez la más compleja. Godard sitúa al Purgatorio en el Sarajevo actual, lugar de reunión de intelectuales de distintas procedencias que arriban a la ciudad para un encuentro literario. Allí las voces se multiplican y el film se torna políglota y repleto de preguntas difíciles con respuestas imposibles. El propio Godard hace de si mismo, dando una charla sobre la “Texto e Imagen”, donde está presente el tema de la dualidad, algo que se enfatiza en todo el film: la realidad siempre tiene dos caras. Vida/muerte, bueno/malo, derecho/inverso, real/ficticio (3).
¿Por qué Sarajevo? Esa misma pregunta se hace uno de los personajes. Y responde: “porque deseo ver un lugar donde la reconciliación es posible”. Justamente esa es la metáfora que implica Sarajevo, un lugar que conoció el infierno desde el comienzo hasta el final del siglo XX. Un lugar que siempre estuvo con un pie en el Infierno, a veces con los dos, pero que sin embargo puede creer en una reconciliación, en dar los pasos que lo lleven al anhelado Paraíso. Un purgatorio de los males de la humanidad.
Así mismo “Notre Musique” es una poética metáfora que a modo de ensayo, es excesiva y avasalladora, pero innatamente simple. La complejidad de la obra no está dada por sus formas no convencionales, sino por las ideas que la desbordan.
“¿Por qué las revoluciones no son comenzadas por las personas más humanas?”, le preguntan a Godard. Él responde: “porque las personas más humanas no comienzan revoluciones, ellos abren bibliotecas”. “Y cementerios”, agrega alguien. Así, cuando Olga, una periodista francesa judía entrega su vida por la causa que dictaminan su convicciones, sin embargo no comenzó una revolución... simplemente recolectó un grupo de libros.
Finalmente en la tercera sección, el Paraíso, Olga (cuyo nombre y ascendencia rusa nos hace recordar a las heroínas literarias de antaño) vuelve a aparecer, ahora en una campiña idealizada, verde y con gente feliz. Ese paraíso, tal vez un tanto obvio, carece de los males del mundo y a modo de ironía, por las dudas sus límites están resguardados por marines norteamericanos.
Una aproximación liviana inicial puede hacernos entrever un desencanto de Godard con la vida, pero no es así. Godard muestra un desencanto con el mundo, con la política, con el Estado (“el sueño de todo hombre es poder ser dos personas... el sueño de un Estado es ser una sola”), y con cierta inutilidad de la intelectualidad. Pero sigue siendo un apasionado amante de la vida y las personas, al punto de convertir a “Notre Musique” es una obra optimista.
Los cinéfilos podemos quedarnos tranquilos, el cine puede ser complejo, reflexivo y avasallador sin ser convencional. Jean-Luc Godard sigue vivo. Disfrutémoslo, él es Nuestra Música...
Sebastián Santillán
(seba@velvetrockmine.com.ar)
Publicación: Abril 2005
(1) A pesar de haber nacido en Paris y que su nombre y leyenda se asocien directamente con la capital francesa, Godard tiene nacionalidad suiza desde temprana edad.
(2) Godard tiene la costumbre de elegir el título de sus películas incluso antes de idearlas. En el caso de “Notre Musique”, inicialmente iba a ser un documental sobre el productor musical Manfred Eicher, pero finalmente desistió de realizar el film, pero se apropió del título.
(3) Una de las escenas más remarcadas del film, es en la cual una persona le pregunta a Godard sobre si las cámara digitales pueden salvar al cine, ante lo cual el realizador simplemente responde con un largo silencio. En la conferencia de prensa de la presentación del film en la edición 2004 del Festival de Cannes, Godard se extendió al respecto, haciendo declaraciones que relacionadas con la dualidad de la realidad y como ello se ve distorsionado con las cámaras digitales. Godard expresó que: “el cine se realiza con lo que llamamos negativos en cualquier lengua. Luego se obtiene un positivo de los mismos. Este elemento específico de la fotografía es una metáfora que es más que una metáfora, es un tipo de realidad. Con lo digital, no hay negativo, tan sólo tienes el positivo. Sólo tienes el eje del bien, pero no el eje del mal”.
NOTRE MUSIQUE
Francia/Suiza, 2004, 80’
Dirección: Jean-Luc Godard
Guión: Jean-Luc Godard
Producción: Alain Sarde & Ruth Waldburger
Montaje: Jean-Luc Godard
Fotografía: Julien Hirsch
Dirección de arte: Anne-Marie Miéville
Intérpretes: Sarah Adler, Nade Dieu, Jean-Luc Godard, Juan Goytisolo, Rony Kramer, Mahmoud Darwich, Jean-Paul Curnier
X FESTIVAL INTERNACIONAL DE OURENSE 2005
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