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Daniel Higgs

Daniel Higgs

Un cuerpo extraño: Daniel Higgs. Lo fue pilotando Lungfish, una de esas anomalías del underground yanqui cuya revalorización aumenta con el tiempo, y lo es en una nómada y zigzagueante carrera en solitario que incluye grabaciones en diversos formatos, exposiciones, libros... En su camino se cruzó el sello barcelonés La Castanya, impulsor de este registro cazado durante tres días en mayo de 2011 en los Ultramarinos Costa Brava por Santi Garcia, editado exclusivamente en vinilo de 12” con descarga digital.

El banjo y la voz de Higgs contaron con el apoyo de diversas percusiones de Marc Clos (Vistalegre, Nueva Vulcano). Y punto. Siete piezas, sin título, en una propuesta de minimalismo tradicionalista que golpea fuerte precisamente por la desnudez del planteamiento. La voz de predicador alucinado de Higgs emerge en paisajes de instrumentación repetitiva con trazos de primitivismo sagrado. El tour de force lo hallamos en el corte seis, quince minutos de banjo/percusión y declamaciones sobre el Libro Sagrado que producen más pavor que devoción: el reverendo Harry Powell de “La noche del cazador” llamando a tu puerta en una noche como boca de lobo...  “Beyond & Between” es como un proyectil enterrado en un poblado abandonado, poesía sepia en postales ajadas con huellas de éxodo y salvación.

(http://www.rockdelux.com/discos/p/daniel-higgs-beyond-between.html)

Soy curiosa amarillo/azul

Soy curiosa amarillo/azul

Soy curiosa amarillo / soy curiosa azul


Jag är nyfiken (I Am Curious Yellow / Blue)
1967
237 min.
Suecia
Vilgot Sjöman
Vilgot Sjöman (Guión)
Bengt Ernryd (música)
SINOPSIS Censurada en numerosos países, "Soy Curiosa" de Vilgot Sjöman es una de las películas más controvertidas del cine sueco. Este destacado documento sobre la sociedad sueca durante la revolución sexual ha sido catalogado como obsceno y revolucionario. Soy Curiosa nos cuenta la historia de Lena, una insistente y rebelde joven y su cruzada personal por entender la condiciones sociales y políticas en Suecia en los años sesenta, así como su determinación de explorar su propia identidad sexual. Soy curiosa rompe en pedazos los tabúes y traspasa la línea que separa realidad y ficción. Por primera vez podemos ver esta película tal como la pensó su director: dos películas en paralelo, con los mismos personajes y la misma historia... Aunque dos películas diferentes.

SOY CURIOSA - AMARILLO: La película es una mezcla entre ficción y documental en la que se nos muestra a una joven, Lena, que analiza la sociedad sueca de los años sesenta. Lena quiere comprender la sociedad en la que vive, sus contradicciones y sus cambios, y se esfuerza por obtener respuestas sobre todas las cosas. Hace preguntas a la gente de la calle, líderes sindicales y políticos sobre temas como la posición de Suecia ante la guerra del Vietnam o ante la dictadura de Franco, sobre la no-violencia o sobre el sistema de clases. Organiza demostraciones públicas y funda un instituto en su propia habitación con el único fin de encontrar respuestas a sus preguntas.

SOY CURIOSA - AZUL: Soy Curiosa - Azul se desarrolla en paralelo a Soy Curiosa - Amarillo. Continúan los esfuerzos de Lena por comprender la sociedad sueca. En esta ocasión sus preocupaciones giran alrededor de asuntos como la religión, la sexualidad y el sistema de prisiones, a la vez que mantiene la exploración de sus propias relaciones personales. De la misma forma que en Amarillo, Azul atraviesa libremente las líneas que separan realidad y ficción, empleando una mezcla de técnicas propias del drama y del documental. (FILMAFFINITY)
CRÍTICAS ----------------------------------------
"Condensa en hora y media buena parte de los mitos y sombras de la generación del 68 (...) funciona gracias a la personalidad anárquica de su protagonista (...) Aparte de ser un ágil y espontáneo documento de la época, esta película aporta unas buenas dosis de humor y contradicción ideológica que adelanta con su ambiguo final el fracaso emocional de la idealizada socialdemocracia escandinava (...) Puntuación: *** (sobre 5)." (Javier Mendoza: Cinemanía)
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"El director plantea un relato libre, sin reglas (...) Puntuación: *** (sobre 5)." (Alberto Bermejo: Diario El Mundo)

http://www.filmaffinity.com/es/film322451.html

Violación. Una historia de amor. de Joyce Carol Oates

Violación: una historia de amor, publicada en inglés en 2004 y recientemente traducida al castellano por Santiago Roncagliolo para la colección Papel de Liar, es un eslabón en esa serie de novelas con las que Joyce Carol Oates está redefiniendo los temas y los escenarios de la literatura realista estadounidense. Forma parte del mismo paisaje estilístico, emocional e incluso geográfico que las novelas Ave del Paraíso, Niágara, La hija del sepulturero y varios relatos como "Me and Wolfie, 1979", "The girl with the blackened eye" o "The beating", lo que significa, en el universo Oates, una historia de violencia y destrucción narrada con colores chillones.

Teena Maguire es víctima de una violación en grupo y una paliza en un cobertizo en Rocky Point Park, Niagara, que la deja casi moribunda ante los ojos de su hija Bethie, de doce años. La transformación de las vidas de los personajes tocados por esta violación -madre, hija y Dromoor, uno de los policías encargados del caso- ocupa el centro de esta escueta novela construida por pequeños fragmentos que alternan puntos de vista, voces y planos temporales.

El compromiso de Oates con el realismo como género parece fundamentarse en la convicción de que es necesario reclamar un lugar en la literatura para esas historias, personajes y situaciones que muchos otros escritores rechazan por ser "anti-literarias" o situarse en los márgenes de lo que consideramos narrativamente aceptable. Así, Teena y Bethie son presentadas como personajes simples, torpes y heridos, sin rasgos redentores, blindados del todo a la identificación a la que el lector podría aspirar. Los escenarios y el lenguaje sitúan la historia en un ambiente igualmente áspero y feo, y la trama gira hacia direcciones inesperadas en una novela tradicional pero verosímiles en una historia de superación que dinamita el esquema literario clásico según el cual un personaje sufre, aprende, cierra las heridas y después se transforma en otro. En el equilibrio necesario entre vida amorfa y forma literaria que sustenta el realismo, Oates parece haber apostado por flexibilizar los límites de la novela para que quepa algo realmente parecido a la vida, con sus cierres en falso, su olvido sin enseñanza, su brutalidad sin explicación y su fuerza sin sentido.

Así, la historia de Teena y Bethie, en su brevedad, puede leerse como un manifiesto acerca de cómo narramos (y en consecuencia vivimos) las trayectorias humanas actuales, con sus fracturas, omisiones y direcciones truncadas. No es un camino lineal, por supuesto, ni sigue un dibujo que satisfaga al lector: en la trama de Violación: una historia de amor sólo el ritmo y la intención última guían la lectura. Pero, ¿qué queréis?, parece decir la autora, estos personajes no son listos, no están bien peinados y no piensan como vosotros, queridos lectores. No es en esta novela ni en este género donde encontraréis mi complicidad.

Pablo Chul (www.ambitocultural.es/)

Mejores libros del año 2011

Dejamos el enlace a la página del suplemento literario Babelia donde seleccionan las mejores novelas del año:

http://www.elpais.com/especial/libros/

Un profeta

Un profeta

Título: Un prophète
Año: 2009
Duración: 155 minutos
País: Francia
Director: Jacques Audiard
Reparto: Jacques Audiard
Guión: Jacques Audiard y Thomas Bidegain
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Stéphane Fontaine
Producción: Why Not Productions / Chic Films


El veterano Jacques Audiard consiguió sorprender y entusiasmar con la maestría desplegada en su última obra, indudablemente favorita por cada certamen y festival que recorrió durante el pasado año. Un ejercicio de sobriedad narrativa que no busca necesariamente la radiografía sociológica al que es propicio un drama carcelario en la Francia actual, ni tampoco imitar o reflejarse en los tópicos del género que Hollywood ha vestido al mismo. No le hacía falta, el cine francés siempre se ha mostrado especialmente certero en el género policíaco (especialmente en las décadas de los 60 y los 70 del siglo pasado).

Como es el caso. ‘Un profeta’ que consigue plasmar con maestría, gracias en principio, a su soberbio guión, una historia de superación, de la brutalidad, violencia y la necesidad de mimetizarse en la crudeza del ambiente en prisión, para sobrevivir. Y para ello, asistimos con una narración descarnada, sobria, no exenta de mostrar la dureza sin miramientos, a la historia de aprendizaje de un joven protagonista sin pasado.


El guión, firmado por el propio Audiard y Thomas Bidegain, es una auténtica joya digna de estudio para futuros cineastas. Su construcción, compleja, encaja a la perfección con una estructura que se mueve en dos planos. Uno, podríamos definir el del aprendizaje, el más realista, directo, cara a cara, que muestra al protagonista y su progreso durante su transcurso en la cárcel. Y otro sería el que deja paso a cierto lirismo, plasmado en forma de pequeños retazos oníricos que sirven como pausa a la dura historia de Malik El Djebena en prisión y que sirven, además, para definir, dibujar y otorgar profundidad psicológica al protagonista (y que es un fiel reflejo de la mala conciencia). Algo que ayuda enormemente a enriquecer el conjunto, a la vez que aportar una nueva dimensión al drama, que acaba traspasando las fronteras del género


Además del mencionado guión de ‘Un profeta’, no se puede negar que gran parte del sobresaliente resultado de la cinta se sustenta en el prodigioso trabajo actoral. Todos notables en sus intervenciones, aunque destaque el protagonista por su inspiradísimo y prodigioso trabajo. El desconocido Tahar Rahim compone a un joven sin pasado, que con apenas 19 años acaba en prisión y por delante seis duros años en los que tendrá que aprender a sobrevivir. Es su historia –la historia– la de la superación. La de la obligada caída en el envilecimiento, como examen vital para encontrar un sentido a su existencia. Y lo consigue mostrar con una sorprendente interpretación, llena de pasión, de entrega, de verosimilitud, especialmente a la hora de mostrar la maduración y transformación del personaje.

El relato de Malik El Djebena atrapa desde el primer plano y coge de la mano al espectador para trasladarlo con enorme realismo al escenario sórdido y crudo de una cárcel francesa actual, donde la multiculturalidad es una realidad que impone sus normas y acrecienta la jerarquía. Así, el joven Malik, de origen árabe, pero inculto acaba bajo el yugo de los corsos, que dominan y controlan a su entero antojo todos los entresijos intramuros. Pero, a la vez su despierto carácter y la necesidad de disponer de armas de supervivencia se verá inclinado a establecer relaciones con los de su mismo origen.



La realización de Audiard otorga ese realismo necesario a base de su narración austera, con una puesta en escena contundente, vibrante, de una sequedad tan afilada como una cuchilla (y sin duda excelentemente bien acompañada musicalmente por la partitura de Desplat). Cámara en mano no deja resquicios a las florituras en las escenas más violentas, en la acción. Pero tampoco en los momentos donde la tensión sólo se vive en los diálogos, especialmente entre los encuentros entre Malik y el líder de los corsos (un extraordinario Niels Arestrup), quien le enseña a base de duros golpes auténticas lecciones de manejo, control y manipulación de los débiles.

Y es que la dirección no contiene fisura alguna en todo el metraje. Sin concesión alguna, sin aproximarse ni un ápice a la épica (justo en la antítesis), Audiard nos invade con la crónica de su protagonista, un retrato certero de los entresijos en prisión, de la corrupción, del poder,... mostrada como una auténtica escuela. Y un espacio donde se forja (con sangre) la justicia y la venganza (demoledora la escena que cierra el film).

(http://www.blogdecine.com/criticas/un-profeta-autentica-y-prodigiosa-cinta-carcelaria)


Una de las afirmaciones más rigurosas y certeras que pueden hacerse respecto a los Oscar de Hollywood de 2009 es que, en conjunto, las candidatas a la categoría de mejor película de habla no inglesa superan con mucho en su grado de calidad a las diez finalistas escogidas como premio a la mejor película. Un profeta, de Jacques Audiard, sin llegar a estar libre de defectos, confirma este aspecto en sus dos horas y media largas de metraje con una historia solvente, poderosa, absorbente, violenta y fascinante. Construida como película de género, no evita mostrar todos y cada uno de los lugares comunes que ilustran el cine carcelario, desde las distintas relaciones entre guardianes y reclusos, entre éstos y también sus conexiones fuera de la prisión. Pero, al mismo tiempo, se edifica sobre una historia tan sólida y fenomenalmente escrita que consigue salir airosa de los tópicos, de lo previsible.


Un joven árabe (Tahar Rahim, excelente en su papel pero también quizá el mayor problema de la cinta) ingresa en prisión para cumplir una pena de 6 años. Obligado por la fuerza a servir a intereses parciales de una guerra interna que no tiene nada que ver con él, supone el primer paso en el escalafón de respetabilidad de los presos y, poco a poco y gracias a su carisma y algún que otro golpe de suerte en el constante enfrentamiento entre los grupos de delincuentes y terroristas corsos y el resto de reclusos, se hace con un nombre y una posición que le permiten no sólo mejorar su calidad de vida en la cárcel sino trasladar sus actividades a la calle.

Un profeta es hipnótica y cautivadora desde su inicio, firme y precisa en su desarrollo, quizá un poco pasada de minutos y encontrando el principal problema en la figura del protagonista, espléndido pero al mismo tiempo tan lejano y frío que puede resultar contraproducente a la hora de pretender la identificación del espectador con su situación o de lograr su empatía en los momentos más inciertos, logra eludir (no del todo) algunos momentos en que amenaza con caer en un galimatías de densidades y jardines, y sale airosa gracias a su descarnada violencia, a su desnudez moral y a la ausencia de descansos para tomar un respiro. Contundente, inteligente, pero también algo distante, la comparación, por ejemplo, con Celda 211, revela a la perfección la abismal distancia que sigue habiendo entre las cinematografías francesa y española.

(http://www.cinissimo.com/critica-un-profeta-magistral-drama-carcelario-excelente-cine-frances/)

Cita de Jim en Jules et Jim

Yo soy un fracasado. Lo poco que sé se lo debo a mi profesor Albert Saurrell. ¿Qué quieres ser?, me preguntaba. ¿Diplomático? ¿Tienes una gran fortuna? No. ¿Puede con un mínimo de legalidad añadir a su patronímico un nombre célebre o ilustre? No. Entonces renuncie a la diplomacia. Pero, ¿qué puedo ser? Un curioso. Eso no es una profesión, todavía. Viaje, escriba, traduzca... Aprenda a vivir en cualquier sitio. Empiece en seguida. El futuro es de los curiosos. Los franceses han permanecido mucho tiempo en sus fronteras. Siempre encontrará algún periódico que cubra sus gastos.
Jim ( en la película de François Truffaut Jules et Jim -1962-)

Nada de Janne Teller

Nada de Janne Teller

La moderna y pagada de sí misma sociedad actual está muy poco acostumbrada a mirarse al espejo, prefiere regalarse los oídos oyendo decir lo equitativa, humanitaria, atenta y libre que es, más bien que atreverse al cara a cara con su reflejo, a tener la valentía de mirarse a los ojos y ver las vísceras de las que está compuesta interiormente. Cuando lo hace se asusta, tiene miedo. Eso ha sucedido en la última década con este libro. Nada de la danesa Janne Teller ha sido censurado, prohibido y detestado a la vez que recomendado, premiado y obligado a leerse. “Espejito, espejito ¿quién es la más guapa?” Si quieren saber la respuesta lean Nada. LEER MÁS


Para lograr el exorcismo de mirarnos a los ojos es necesario que quien nos refleje tenga la objetividad máxima. Normalmente esa inocencia se la atribuimos a los niños, y es por eso que los protagonistas de esta historia son niños. Criaturas bien intencionadas como habremos sido todos nosotros, deseosos de ayudar a un compañero que se ha subido a un ciruelo.

Ese el comienzo de esta fábula contemporánea, Pierre Anthon descubre que en realidad nada importa en la vida por lo que abandona la escuela, se sube a un árbol y se dedica a filosofar delante de sus compañeros. Verdades como puños salen de sus labios mientras sus condiscípulos tratan de ayudarle demostrando que hay muchas cosas en la vida que realmente valen la pena, que tienen significado.

Cada uno deberá ofrecer su dádiva sacrificatoria ante el “altar” del significado para convencer a Anthon que bajar del árbol y callarse la boca es lo mejor. Esa búsqueda de significado poco a poco se convierte en una sucesión de las miserias, vergüenzas, envidias y codicias adultas en boca de niños.

Esto adquirirá unas dimensiones que se escapan de las manos de los chicos y que demostrará quién tiene al final razón.

Teller muestra su oficio puesto que escribe una obra terrible con personajes y palabras sencillas, sin ofensas, estridencias ni escándalos. Casi es dulce y benévola al hacerlo, lo cual sin duda magnifica la tragedia que representa. Un drama moral que nos sujeta la cara mientras nos miramos y nos enseña en lo que nos hemos convertido.

¿Se atreven a hacer la prueba y mirarse en el espejo? Salvo que esté sobornado como el del cuento, no les gustará lo que vean, seguro.

Pepe Rodríguez (www.elplacerdelalectura.com)

FICHA DEL LIBRO

Título: Nada | Autor: Janne Teller | Editorial: Seix-Barral| Páginas: 160| Precio : 16€

La tregua de Mario Benedetti

La tregua de Mario Benedetti

Lunes 24 de febrero

Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era solo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más.

(La tregua es una novela de Mario Benedetti escrita en 1960 situada en Montevideo, Uruguay. Toda la novela está escrita en forma de diario, que es escrito de Febrero de 1958 a Mayo de 1959 por Martín Santomé, un hombre viudo de 49 años que esta a punto de jubilarse y tiene en su vida un momento de "tregua", debido a su enamoramiento de una joven compañera de trabajo, Avellaneda.)

Citas

  • Yo tendría que sentirme orgulloso de haber quedado viudo con tres hijos y haber salido adelante. Pero no me siento orgulloso, sino cansado. El orgullo es para cuando se tienen veinte o treinta años. Salir adelante con mis hijos era una obligación, el único escape para que la sociedad no se encarara conmigo y me dedicara la mirada inexorable que se reserva a los padres desalmados. No cabía otra solución y salí adelante. Pero todo fue siempre demasiado obligatorio como para que pudiera sentirme feliz.
  • Era un borracho extraño, con una luz especial en los ojos. Me tomó de un brazo y dijo, casi apoyándose en mí: "¿Sabés lo que te pasa? Que no vas a ninguna parte". Otro tipo que pasó en ese instante me miró con una alegre dosis de comprensión y hasta me consagró un guió de solidaridad. Pero ya hace cuatro horas que estoy intranquilo, como si realmente no fuera a ninguna parte y sólo ahora me hubiese enterado.
  • Hay momentos en que tengo y mantengo la lujosa esperanza de que el ocio sea algo pleno, rico, la última oportunidad de encontrarme a mí mismo.
  • Hay una especie de reflejo automático en eso de hablar de la muerte y mirar en seguida el reloj.
  • Sé que tenía ojos verdes, pero no puedo sentirme frente a su mirada.
  • Acaso mirábamos demasiado los números, las sumas, las restas, y no teníamos tiempo de mirarnos nosotros.
  • A veces me siento desdichada, nada más que de no saber qué es lo que estoy echando de menos.
  • Por primera vez, una mujer. Siempre les tuve desconfianza para los números. Además, otro inconveniente: durante los días del período menstrual y hasta en sus vísperas, si normalmente son despiertas, se vuelven un poco tontas; si normalmente son un poco tontas, se vuelven imbéciles del todo.
  • No sé qué tendrá mi cara que siempre invita a la confidencia. Me miran, me sonríen, algunos llegan hasta a hacer la mueca que precede al sollozo; después se dedican a abrir su corazón. Y, francamente, hay corazones que no me atraen.
  • Si alguna vez me suicido, será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso.
  • Francamente, no sé si creo en Dios. A veces imagino que, en el caso de que Dios exista, no habría de disgustarle esta duda.
  • Tengo pocos amigos y Aníbal es el mejor. Por lo menos es el único con quien puedo hablar de ciertos temas sin sentirme ridículo. Alguna vez tendremos que investigar en qué se basa nuestra afinidad.
  • Está la opinión que uno puede tener de sí mismo, algo que increíblemente tiene poco que ver con la vanidad. Me refiero a la opinión cien por ciento sincera, la que uno no se atrevería a confesarle ni al espejo frente al que se afeita.
  • La verdad es que esa excelente opinión de mí mismo ha decaído bastante. Hoy me siento vulgar y, en algunos aspectos, indefenso. Soportaría mejor mi estilo de vida si no tuviera conciencia de que (sólo mentalmente, claro) estoy por encima de esa vulgaridad. Saber que tengo, o tuve, en mí mismo elementos suficientes como para encaramarme a otra posibilidad, saber que soy superior, no demasiado, a mi agotada profesión, a mis pocas diversiones, a mi ritmo de diálogo: saber todo eso no ayuda por cierto a mi tranquilidad, más bien me hace sentir más frustrado, más inepto para sobreponerme a las circunstancias.
  • La seguridad de saberme capaz para algo mejor, me puso en las manos de la postergación, que al fin de cuentas es una arma terrible y suicida.
  • Lo que deseo ahora es mucho más modesto que lo que deseaba hace treinta años y, sobre todo, me importa mucho menos obtenerlo. Jubilarme, por ejemplo. Es una aspiración, naturalmente, pero es una aspiración en cuestabajo. Sé que va a llegar, sé que vendrá sola, sé que no será preciso que yo proponga nada. Así es fácil, así vale la pena entregarse y tomar decisiones.
  • Una de las cosas más agradables de la vida: ver cómo se filtra el sol entre las hojas
  • Tiene algo de razón, pero me desalienta que tenga razón.
  • Hace unos cuantos días que la noto apagada, casi triste. Eso sí, le sienta la tristeza.
  • Después de mucho exprimirme el cerebro llegué al convencimiento de que lo que está peor es la resignación. Los rebeldes han pasado a ser semi-rebeldes, los semi-rebeldes a resignados
  • Antes sólo daba su coima el que quería conseguir algo ilícito. Vaya y pase. Ahora también da coima el que quiere conseguir algo lícito. Y esto quiere decir relajo total.
  • Antes de empezar a olvidarse, tiene que acordarse, que empezar a acordarse.
  • Cuando alguien se siente brillantemente desgraciado, entonces sí vale la pena llorar con acompañamiento de temblores, convulsiones, y, sobre todo, con público. Pero, cuando además de desgraciado, uno se siente opaco, cuando no queda sitio para la rebeldía, el sacrificio o la heroicidad, entonces hay que llorar sin ruido, porque nadie puede ayudar y porque uno tiene conciencia de que eso pasa y al final se retoma el equilibrio, la normalidad.
  • "¿Ya pasó todo?", pregunté. "Sí, pasó todo." Era mentira, pero ambos compredimos que hacía bien en mentir.
  • Todo estuvo tan bien, que no vale la pena escribirlo.
  • Ella me daba la mano y no hace fala más nada. Ella me da la mano y eso es amor.
  • Esos inútiles que pecan por el mero hecho de vivir.
  • Qué feo es eso de que le digan a uno la verdad, sobre todo si se trata de una de esas verdades que uno ha evitado decirse aún en los soliloquios matinales, cuando recién se despierta y murmura pavadas amargas, profundamente antipáticas, cargadas de autorrencor, a las que es necesario disipar antes de despertarse por completo y ponerse la máscara que, en el resto del día, verán los otros y verá a los otros.
  • De pronto tuve conciencia de que ese momento, de que esa rebanada de cotidianidad, era el grado máximo de bienestar, era la Dicha. Nunca había sido tan plenamente feliz como en ese momento, pero tenía la hiriente sensación de que nunca más volvería a serlo, por lo menos en ese grado, con esa intensidad.
  • No sé, yo querría que Dios existiese. Pero no estoy seguro. Tampoco estoy seguro de que Dios, si existe, vaya a estar conforme con nuestra credulidad a partir de algunos datos desperdigados e incompletos.
  • Después ya en casa, Blanca me dio un abrazo, uno de esos abrazos que ella no derrocha y que por eso mismo son más memorables.
  • La verdadera división de las clases sociales, habría que hacerla teniendo en cuenta la hora en que cada uno se tira a la cama.
  • A mi me cuesta ser cariñoso, inclusive en la vida amorosa. Siempre doy menos de lo que tengo. Mi estilo de querer es ése, un poco reticente, reservando el máximo sólo para las grandes ocasiones.
  • Ya sé ahora que mi soledad era un horrible fantasma, sé que la sola presencia de Avellaneda ha bastado para espantarla, pero sé también que no ha muerto, que estará juntando fuerzas en algún sótano inmundo, en algún arrabal de mi rutina. Por eso, sólo por eso, me apeo de mi suficiencia y me limito a decir: ojalá.
  • Son raras las veces que pienso en Dios. Sin embargo, tengo un fondo religioso, un ansia de religión. Quisiera convercerme de que efectivamente poseo una definción de Dios, un concepto de Dios. Pero no poseo nada semejante. Son raras las veces que pienso en Dios, sencillamente porque el problema me excedetan sobrada y soberanamente, que llega a provocarme una especie de pánico, una desbandada general de mi lucidez y de mis razones.
  • Yo necesito un Dios con quien dialogar, un Dios en quien pueda buscar amparo, un Dios que me responda cuando lo interrogo, cuando lo ametrallo con mis dudas (...) me importa un Dios que está a mi alcance, me importa asirlo, no con mis manos, claro, ni siquiera con mi razonamiento. Me importa asirlo con mi corazón
  • Hay que lograr que se despierte en los demás la vergüenza de sí mismos, que se sustituya en ellos la autodefensa por el autoasco. El día en que el uruguayo sienta asco de su propia pasividad, ese día se covertirá en algo útil.