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Violación. Una historia de amor. de Joyce Carol Oates

Violación: una historia de amor, publicada en inglés en 2004 y recientemente traducida al castellano por Santiago Roncagliolo para la colección Papel de Liar, es un eslabón en esa serie de novelas con las que Joyce Carol Oates está redefiniendo los temas y los escenarios de la literatura realista estadounidense. Forma parte del mismo paisaje estilístico, emocional e incluso geográfico que las novelas Ave del Paraíso, Niágara, La hija del sepulturero y varios relatos como "Me and Wolfie, 1979", "The girl with the blackened eye" o "The beating", lo que significa, en el universo Oates, una historia de violencia y destrucción narrada con colores chillones.

Teena Maguire es víctima de una violación en grupo y una paliza en un cobertizo en Rocky Point Park, Niagara, que la deja casi moribunda ante los ojos de su hija Bethie, de doce años. La transformación de las vidas de los personajes tocados por esta violación -madre, hija y Dromoor, uno de los policías encargados del caso- ocupa el centro de esta escueta novela construida por pequeños fragmentos que alternan puntos de vista, voces y planos temporales.

El compromiso de Oates con el realismo como género parece fundamentarse en la convicción de que es necesario reclamar un lugar en la literatura para esas historias, personajes y situaciones que muchos otros escritores rechazan por ser "anti-literarias" o situarse en los márgenes de lo que consideramos narrativamente aceptable. Así, Teena y Bethie son presentadas como personajes simples, torpes y heridos, sin rasgos redentores, blindados del todo a la identificación a la que el lector podría aspirar. Los escenarios y el lenguaje sitúan la historia en un ambiente igualmente áspero y feo, y la trama gira hacia direcciones inesperadas en una novela tradicional pero verosímiles en una historia de superación que dinamita el esquema literario clásico según el cual un personaje sufre, aprende, cierra las heridas y después se transforma en otro. En el equilibrio necesario entre vida amorfa y forma literaria que sustenta el realismo, Oates parece haber apostado por flexibilizar los límites de la novela para que quepa algo realmente parecido a la vida, con sus cierres en falso, su olvido sin enseñanza, su brutalidad sin explicación y su fuerza sin sentido.

Así, la historia de Teena y Bethie, en su brevedad, puede leerse como un manifiesto acerca de cómo narramos (y en consecuencia vivimos) las trayectorias humanas actuales, con sus fracturas, omisiones y direcciones truncadas. No es un camino lineal, por supuesto, ni sigue un dibujo que satisfaga al lector: en la trama de Violación: una historia de amor sólo el ritmo y la intención última guían la lectura. Pero, ¿qué queréis?, parece decir la autora, estos personajes no son listos, no están bien peinados y no piensan como vosotros, queridos lectores. No es en esta novela ni en este género donde encontraréis mi complicidad.

Pablo Chul (www.ambitocultural.es/)

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