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Te querré siempre (Viaggio in Italia) de Rosellini

Te querré siempre (Viaggio in Italia) de Rosellini

Te querré siempre

TÍTULO ORIGINAL Viaggio in Italia
AÑO
1954
DURACIÓN
80 min.
PAÍS
l
DIRECTOR Roberto Rossellini
GUIÓN Roberto Rossellini, Vitaliano Brancati, Antonio Pietrangeli
MÚSICA Renzo Rossellini
REPARTO Ingrid Bergman, George Sanders, Maria Mauban, Paul Muller, Anna Proclemer, Leslie Daniels
SINOPSIS Un matrimonio inglés viaja a Italia para vender una villa que ha heredado cerca de Nápoles. Al alejarse del ambiente londinense y encontrarse en un paisaje y en un mundo ajenos, la pareja experimenta sentimientos olvidados, como los celos y el resentimiento.

Pero, ¿porque es moderna Te querré siempre? ¿En que consiste esa modernidad? ¿Qué cualidades o peculiaridades hacen que sea considerada como una gran película?

Es probable que más de un espectador al ver por primera vez el filme no haya captado esta grandeza hasta el final y por los pelos o incluso que se le haya escapado por completo. Esto quizá es así porque tendimos a asociar lo moderno con lo rompedor, y, posiblemente, lo rompedor con algo impactante, sobretodo visualmente. Y, al menos a primera vista, Te querré siempre no convulsiona al espectador. Más bien parece que no pasa absolutamente nada a lo largo de toda la película. O bien pocas cosas. La trama es sencilla: Los Joyce, un matrimonio inglés (interpretado por Ingrid Bergman y George Sanders), realizan un pequeño viaje por Italia, hasta Nápoles, donde se encuentra una finca que han heredado pero que quieren vender. El viaje, que en principio es de placer, resulta ser menos divertido de lo que se esperaban. El hombre y la mujer se sienten como dos extraños en este país con unas costumbres tan distintas a las suyas. Pero además, cada uno vive esta experiencia de un modo muy distinto cosa que les hace sentir, a pesar de los años de matrimonio, como dos extraños. La incomunicación entre los dos personajes cada vez se hace más evidente, en las cortas y banales conversaciones, en los reproches y la mutua indiferencia por las preocupaciones del otro, de manera que a partir de un cierto momento cada uno decide ir por su cuenta. La mujer quiere "aprovechar" la estancia para conocer los monumentos y lugares más importantes de la zona, el hombre, indiferente al paisaje, prefiere pasar el tiempo divirtiéndose con unos conocidos que tiene en Capri o intentando tener alguna aventura con otras mujeres. La crisis se desencadena finalmente en una discusión en la que deciden divorciarse. Sin embargo, un amigo interrumpe esta conversación para hacerles la propuesta de ir a Pompeya a presenciar un acontecimiento único: ver como desentierran unos restos arqueológicos. Invitación que se ven "obligados" a aceptar. El descubrimiento, una pareja que quedó atrapada bajo el volcán por la lava hace muchos siglos provoca un fuerte impacto en el matrimonio, sobretodo en la mujer. Por lo que deciden irse de ese escenario que contrasta de forma tan contundente con su crítica situación. Una vez en la ciudad, de repente, su coche es rodeado por una multitud que no les deja avanzar. Desconcertados, salen del coche y en un momento dado la mujer es arrastrada por la masa de gente que camina en procesión. Durante unos instantes, los Joyce se pierden de vista, instantes decisivos en los cuales se dan cuenta de la necesidad que tienen el uno del otro. El reencuentro de los dos personajes significa también, pues, su reconciliación.

Esta es, de forma resumida, la historia. Como ya hemos dicho, una de les características de la película es que parece que no suceda nada, que no suceda nada de importante, especial o significativo. A primera vista, parece una historia anodina de un matrimonio bien acomodado y bastante convencional en la que marido y mujer se dan cuenta de la mutua indiferencia que se profesan. Crisis que culmina en la decisión de divorciarse. Sin embargo, la narración tiene un final aparentemente feliz y la pareja se reconcilia. Este desenlace nos podría llevar a pensar que Rossellini está defendiendo finalmente los valores establecidos del matrimonio. Y, de hecho, esta lectura es legítima, está presente. Pero si sólo se tratara de esto, no tendría más interés. En cambio, parece que hay alguna cosa que queda oculta, en una capa más profunda, y que la aparente superficialidad no deja que se manifieste de una forma explícita. Un substrato que poco a poco e imperceptiblemente va impregnando toda la película. El espectador, como el arqueólogo, no puede quedarse en la superficie. Tiene que explorar y penetrar en el interior de esta materia y descubrir los distintos substratos que la conforman. Y, en este sentido es interesante fijarse en el papel que juegan el espacio y el tiempo dentro del film y en relación con los protagonistas. Los Joyce se encuentran en un entorno que les es extraño. La Italia meridional. Las costumbres y el ambiente que se respira les son completamente ajenos. De hecho, a primera vista no parece que el filme pare demasiada atención a este paisaje, sólo en la medida en que los dos protagonistas se acercan a él -y no de forma demasiado evidente-. Pero poco a poco asistimos a la imperceptible influencia que este mundo extraño que les rodea ejerce sobre ellos. Lentamente, casi sin darnos cuenta, y sin que los personajes se den cuenta, este espacio y esta tierra va transformándoles, suscita en ellos algo que les es desconocido. Les enfrenta a algo que desconocían de ellos mismos. Pero en lugar de unirlos, les aísla más el uno del otro. Precipitándoles a una soledad y extrañeza más grande. Quizá por primera vez, se hacen conscientes de lo que significa la soledad, en tanto todo aquello que tiene la vida, la vida de cada individuo, de intransferible y de incomunicable. En el personaje que interpreta Ingrid Bergman esta sutil y lenta transformación se ve de una forma más evidente. De hecho, ella, en la voluntad de aprovechar la estancia visitando los lugares más importantes de la zona, deja que estos espacios le hablen, en parte, porque son justamente los lugares que emocionaron a un antiguo pretendiente suyo y también poeta; y quiere descubrir qué es lo que tanto le emocionó, qué es lo que él descubrió en esta tierra. El espacio exterior y "objetivo" ejerce sobre ella una fuerte influencia pero al mismo tiempo esta realidad exterior tiene algo de subjetiva. Nosotros, en tanto que espectadores, percibimos tanto la realidad objetiva como la realidad a través de su mirada. El hombre, en cambio, parece impermeable a todo lo que le rodea. Es más hermético. Muestra un absoluto desinterés y una profunda indiferencia por el país en el que se encuentra. Y, no obstante, en él también se produce esta transformación. Por vías distintas, ya sea en el intento de divertirse o de tener una aventura extramatrimonial, se enfrentará igualmente a la soledad.

Pero este espacio no sólo les deja solos ante sí mismos sino que a través de sus paisajes, de las ruinas, confronta el momento presente de los personajes con un tiempo pretérito y remoto. Y les hace conscientes de la inexorabilidad del tiempo. Cuando antes hemos dicho que la primera impresión que causaba el filme era la de que no sucedía absolutamente nada era porque, en un cierto sentido, parece que presenciemos las horas de ociosidad de los dos personajes, los tiempos muertos o suspendidos en los que no pasa nada significativo: momentos de descanso y relax, conversaciones intrascendentes, pequeñas discusiones, o bien, momentos en que la mujer visita, como cualquier turista, un lugar nuevo, o en el que el hombre busca algún sitio para divertirse. Este tiempo durante el cual no sucede nada, el tiempo de las vacaciones, pero también el tiempo de relaciones interpersonales un poco superficiales, es el tiempo presente en el que viven los protagonistas. A lo largo de todo el filme vamos descubriendo la banalidad de este tiempo en contraste con ese otro tiempo, del cual sólo quedan las ruinas. La mujer se enfrenta en varias ocasiones a la evidencia del paso del tiempo y de la muerte: En el contacto con los monumentos que han quedado de la Antigüedad, en la cueva donde se encuentran centenares de cadáveres amontonados des de hace siglos, en el recuerdo de su amigo poeta también muerto. Estas experiencias la convulsionan interiormente y provocan en ella una mirada distinta a la realidad que la rodea: como cuando observando la calle sólo ve chicas embarazadas. En esta ciudad, pues, esta mujer se enfrenta de manera física a los símbolos de vida y de muerte. A las huellas que quedan de la vida cuando ésta ha pasado: las que la historia deja en forma de ruinas y las que los individuos quizá sólo podemos dejar generando más vida. Tal vez nunca antes había sido consciente de este hecho. Como parece insinuarlo un poco más tarde una conversación con su marido en la que sabemos que si los Joyce no han tenido hijos ha sido porque la mujer no había querido tenerlos. Quizá por primera vez tiene una vivencia real de la soledad y de lo efímera que es la vida. Este proceso de enfrentamiento con preguntas nunca planteadas o con realidades hasta entonces desconocidas culminará en la visita a Pompeya. El descubrimiento de la pareja será terrible para la mujer. Los dos individuos sepultados quizá eran un hombre y una mujer, como comenta uno de los que está presente en la escena. Pero tal vez no. Lo significativo es que la lectura que hace la mujer es ésta, seguramente motivada por las experiencias anteriores. Por esta razón no podrá tolerar la visión de ésos dos seres a los cuales la muerte atrapó juntos y que se han mantenido unidos a lo largo de los siglos, porque es la huella del amor que el tiempo no ha conseguido borrar y contrasta de manera insoportable con la decisión de divorciarse que ellos acaban de tomar. También el hombre parece extrañamente afectado por esta visión, aunque de una forma menos evidente.

Pero cuando las cosas parecen ya irrevocables, se produce el instante milagroso. A lo largo de toda la película Rossellini ha abierto una serie de fisuras, entre la realidad de los personajes y esta otra realidad que les era desconocida y que no acaban de comprender, entre el uno con el otro pero también cada uno consigo mismo. Fisuras que se han ido acumulando imperceptiblemente, sin que ni espectadores ni personajes tengamos una clara conciencia de ello, como en un estado de latencia. Y de repente y fruto de un acontecimiento casual, la procesión que les engulle, los personajes se reencuentran y se dan cuenta de la necesidad que tienen el uno del otro y del amor que aún les vincula. La realidad exterior, un vez más, ha ejercido su fuerza en los personajes pero ahora de una forma activa, separándoles, mostrando su aislamiento y provocando finalmente el reencuentro y la reconciliación (2).

Este acontecimiento que antes habíamos insinuado que quizá era un final feliz de retorno a los valores más convencionales, en verdad no es tal, porque por el modo como se producen los acontecimientos parece tratarse de una cosa fortuita, que ha sucedido pero que bien podría no haber sucedido. Y de la cual tampoco sabemos si se trata de una reconciliación para siempre o sólo momentánea. Rossellini hablaba de su cine como un cine de la espera. Un cine que no muestra el momento, sino la espera. Alain Bergala habla del cine de Rossellini como un cine de la latencia. Es la fragilidad entre esa espera o esa latencia y los acontecimientos casuales, entre los tiempos en que no sucede nada y el momento en que se produce el milagro, es esa fragilidad en la que se sitúa Te querré siempre pues, lo que seguramente la convierte en una gran película. Te querré siempre cincuenta años después mantiene su extraña fuerza: seguramente por la capacidad que tiene de penetrar o descubrirnos algo verdaderamente auténtico y de crear un vínculo directo con lo real.

(1) Cita extraída del prólogo de Alain Bargala en "El cine revelado" de Roberto Rossellini, publicado por Paidós.
(2) Parafraseo una frase de Jose Luis Guarner, de su libro sobre Roberto Rossellini (p. 94).

http://www.miradas.net/0204/clasicos/2004/0401_tequerresiempre.html

Linha de passe (2008)

Linha de passe (2008)

Dirección: Walter Salles y Daniella Thomas.
País:
Brasil.
Año: 2008.
Duración: 108 min.
Género: Drama.
Interpretación: Sandra Corveloni (Cleuza), João Baldasserini (Dênis), José Geraldo Rodrigues (Dinho), Kaíque de Jesus Santos (Reginaldo), Vinícius de Oliveira (Darío).
Guión: Daniela Thomas, George Moura y Bráulio Mantovani.
Producción: Mauricio Andrade  Ramos y Rebecca Yeldham.
Música: Gustavo Santaolalla.
Fotografía:
Mauro Pinheiro Jr.
Montaje: Lívia Serpa y Gustavo Giani.
Diseño de producción: Valdy Lopez.
Vestuario: Cássio Brasil.
Estreno en Brasil: 5 Septiembre 2008.

 

Linha de passe es la nueva película del brasileño Walter Salles, quien vuelve a trabajar con Daniela Thomas en la dirección. Ya antes lo hicieron en Terra Estrangeira (1996), O Primeiro Dia (1998), y en uno de los segmentos de Paris, je t’aime. Su nueva cinta se presenta hoy en la Sección Oficial de Cannes.

En Linha de passe el escenario vuelve a ser la caótica e inmensa Sao Paulo. En el corazón de esta megaciudad, cuatro hermanos de padres diferentes intentarán reinventar sus vidas de maneras diversas. Reginaldo, el más joven, busca obstinadamente a su padre; Dario sueña con ser futbolista, pero a sus 18 años y con millones de competidores más jóvenes, sus chances son ya muy pocas; y mientras Dinho se refugia en la religión, Denis, el mayor de los cuatro, se gana la vida montado en una motocicleta como mensajero courier. Cleusa es la madre, una ama de casa que lleva un quinto hijo en el vientre. Con eso ya se harán una idea de cómo viene la mano.

Casi todos los actores son debutantes, con excepción de Vinícius de Oliveira (Dario), el pequeño de Estación central y que también apareció en Detrás del sol, ambos filmes de Salles, director también de Diario de una moticicleta. La música la pone el argentino Gustavo Santaolalla, multipremiado en los últimos años.

Verano (2010) de J.M. Coetzee

La verdad de Coetzee
JOSÉ MARÍA GUELBENZU 05/06/2010

El Nobel sudafricano abre nuevos caminos literarios con la tercera parte de su autobiografía, Verano. Repasa su vida en los años setenta a través de unos pocos hechos cruciales
A partir de Elizabeth Costello, J. M. Coetzee entró en un territorio literario donde el juego ficción-realidad, preferentemente enmarcado en textos más o menos autobiográficos, supuso un cambio de rumbo en su narrativa, un cambio asumido con tanto espíritu como riesgo, que está dando como resultado obras que se adentran decididamente en la construcción de la novela del siglo XXI. Diario de un mal año era un texto a tres bandas que contenía un ejercicio de indagación en la senectud extremadamente inteligente gracias a esa simultaneidad de voces y actitudes (un viejo, una muchacha sensual y su novio) con la que establecía un expresivo ejercicio de perspectiva y autoanálisis. Con Infancia y Juventud entraba en una suerte de memorias sui géneris cuyo tercer capítulo, bajo el subtítulo de 'Escenas de una vida de provincias III', lo constituye este Verano que ahora comentamos. Todos estos libros han sido editados en España por Mondadori.
Si no olvidamos que, a fin de cuentas, Coetzee está hablando finalmente de sí mismo, el ejercicio de escritura se convierte en un verdadero alarde
Infancia y Juventud son dos novelas autobiográficas escritas en tercera persona. Recogen dos etapas de la vida de un tal John Coetzee; la primera, su vida de niño en la región de Karoo, alejada de la civilización urbana; la segunda se sitúa en Londres, adonde un joven John Coetzee se traslada tras estudiar en la universidad de El Cabo. Verano, en cambio, toma otro tipo de distancia y de estructura; de hecho, viene antecedida por esa persona interpuesta que él utiliza para expresar sus ideas en Elizabeth Costello. El resultado es verdaderamente notable y, sobre todo, revela una audacia literaria que no por consecuente con la última parte de su obra deja de ser un reto original que manifiesta a las claras su viveza de espíritu y su apuesta irreductible por la verdad literaria; lo que en los tiempos que corren resulta muy gratificante.
El libro está dividido en siete capítulos. Cinco de ellos se corresponden con personas que conocieron a John Coetzee, cuatro mujeres y un hombre. De las cuatro mujeres, al menos dos tuvieron una relación erótica con él. El quinto es un hombre al que conoció por coincidir con él en la antesala de una entrevista de trabajo y con quien entabló una cierta amistad. El texto está redactado en forma de entrevistas con esas cinco personas porque el artificio que usa el autor es el de crear un joven biógrafo inglés, Vincent, que está escribiendo un trabajo biográfico sobre el periodo que transcurre entre 1972 y 1975 de la vida de John Coetzee, célebre escritor galardonado con el Premio Nobel y fallecido en Australia. Las cinco entrevistas se abren y cierran con unos Cuadernos de Notas del propio John Coetzee correspondientes a esos años.
El artificio requiere confianza y pulso narrativo, pues se trata de crear a cinco personajes que, a su vez, deben de crear con su testimonio un Coetzee personal e íntimo, un Coetzee que, de cara al exterior, fue un hombre retraído y alejado de los circuitos literarios. Si no olvidamos que, a fin de cuentas, el auténtico J. M. Coetzee (afortunadamente, aún vivo) está hablando finalmente de sí mismo, el ejercicio de escritura se convierte en un verdadero alarde. Pero lo autobiográfico no debe hacernos olvidar lo literario: ¿han existido realmente esas personas o, por el contrario, son producto de su imaginación y lo único realmente comprobable es aquello que se refiere estrictamente a la vida de Coetzee y quizá no todo ello sino sólo parte? Y este es el momento de olvidar lo personal y entrar en lo literario: lo único que importa al lector, aparte de la natural curiosidad que suscita la historia, es que le están contando algo que ha de ser creíble; en este caso, creíble desde la ambigüedad de la propuesta. Y la realidad es que si consideramos estas memorias de una vida provinciana como una novela, estamos ante una novela sumamente inteligente que atrapa al lector por el camino de la imaginación, que es donde a fin de cuentas se sustancia la expresión de su autor.
La multiplicidad de voces consigue, entre otros efectos, el de crear un escenario, Sudáfrica, al que responden un conmovedor y hosco John Coetzee y su conmovedor y patético padre. Las voces establecen un paralelo natural entre su visión de Coetzee y su visión de la realidad sudafricana, lo que desemboca en la relación misma de Coetzee con su país y con su pasado. El juego es extraordinariamente complejo, sutil y de una gran riqueza de matices. La actitud ante el mundo de este hombre cerrado como una ostra se abre mágicamente ante los ojos del lector en lo que no es más que un duro y exigente ajuste de cuentas consigo mismo que, al preservar su voz -sólo aparece en los Cuadernos de Notas-, le permite exteriorizarlo sabiamente. Y detrás de todo está, a su vez, un tema eterno: la figura del artista.
Julia, su amante casada, que incluso aventura en un momento dado una interpretación de su obra en relación con él, está dispuesta a hablar de John, pero exige su cuota: hablar también de su propia vida. Margot, su prima, una figura del pasado en el presente actúa al revés: ella pregunta al biógrafo y este le va leyendo el texto que construyó con su testimonio. Adriana es un personaje fascinante que detesta a Coetzee y amplía el campo de visón, y Mario es una especie de sombra que se rozó con la de Coetzee: las que cuentan son las mujeres; el contraste entre esta y las otras voces es un acierto. Sophie, su otra amante, que es la que más habla de sus actitudes políticas y de su actitud ante la política, resume con una frase certera el espíritu del biografiado: "Para el fatalista, la historia es el destino".
Diría que el libro es deslumbrante si no fuera porque el deslumbramiento no deja ver y aquí, en cambio, lo que hacemos es, precisamente, ver. Léanlo como quieran ustedes, como cierto o como no cierto, pero léanlo; por su extrema inteligencia, por el derroche de talento, por su capacidad de convicción y por abrir nuevos caminos a la escritura narrativa. Por aquí sí se cuece el futuro de la novela
(Babelia, www.elpais.es)

A través de los olivos (1994) de Abbas Kiarostami

En 1970, un terrible terremoto sacudió el norte de Irán. La provincia quedó totalmente devastada, pero sus habitantes no se resignaron a hundirse en la miseria. A esta zona llega el equipo de rodaje de una modesta película, llamada Y la vida continúa... Un joven del lugar, llamado Hossein, es contratado para que participe en el rodaje. Hossein está muy enamorado de Frakhondé, una hermosa chica con quien no se puede casar hasta que no posea una casa propia. A Frakhondé también la eligen para participar en la película, como compañera de Hossein. Este no perderá la esperanza de casarse con su amada, ya que su razonamiento es bien sencillo: después del terremoto no queda ni una sola casa sobre sus cimientos, con lo que resulta imposible que tenga casa propia.


Una película de ritmo contenido, que parte de un argumento clásico en este director iraní. Este mismo planteamiento lo utiliza en la verdadera película Y la vida continua... con lo que la supuesta ficción del rodaje que aparece en A través de los olivos se hace realidad. Recomendable para los espectadores gustosos de un cine que no tiene nada que ver con Hollywood ni con cualquier producto convencional. Ganadora de la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid. (www.decine21.com)

Abbas Kiarostami nació en Teherán en 1940. Poeta, fotógrafo y cineasta, es el artista más influyente del Irán posrrevolucionario. Su última película, Copie Conforme (2010), protagonizada por Juliette Binoche y presentada en el último festival de Cannes, está prohibida en su país. Durante el festival, actriz y director pidieron la liberación de Jafar Panahi, director de cine encarcelado en Irán desde marzo pasado.

Irán es un país con una importante actividad sísmica. En 1990 tuvo lugar un terremoto en la región de de Manjil-Rudbar que dejó 40.000 víctimas. En 2003 volvió a repetirse la tragedia en la región de Bam. En torno al terremoto de Manjil-Rudbar giran las películas de Kiarostami Y la vida continúa (1992) y A través de los olivos (1994). A estas podemos sumar El sabor de las cerezas (1997) para formar una trilogía que, según Kiarostami, tendría como eje común la reflexión sobre el valor de la vida.

Los terremotos han tenido una importancia capital en la historia de la filosofía. El terremoto de Lisboa en 1755 dejó entre 60.000 y 100.000 víctimas. Supuso el golpe definitivo a la creencia generalizada de que existe un Ser bueno y todopoderoso que cuida del género humano y da sentido a la historia. Leibniz, defensor de esta idea y fundador de la teodicea, lo explicaba diciendo que Dios había creado el mejor de los mundos posibles. Tras el terremoto, intelectuales como Voltaire, pusieron en cuestión las ideas de Leibniz. En su novela Cándido, Voltaire parodia al filósofo alemán en la figura del doctor Pangloss.

Es evidente que un terremoto que lleva la muerte a miles de personas en unos minutos abre interrogantes de tipo filosófico: ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Existe un Dios todopoderoso que cuida de la humanidad? ¿Estamos simplemente a merced del caos y el azar? ¿Qué pueden decir el arte o la filosofía al respecto?

A través de los olivos es el modo en que Kiarostami se plantea estas preguntas. La solución que idea consiste en volver la cámara sobre sí mismo: un modo realista de responder a la pregunta de qué puede el arte frente a la catástrofe, frente al mal. La película, protagonizada por un actor que interpreta al propio Kiarostami, trata sobre el rodaje de unas escenas en una localidad muy afectada por el terremoto, Koker. Las películas rodadas en esta localidad forman la denominada trilogía del terremoto (¿Dónde está la casa de mi amigo?, Y la vida continúa y A través de los olivos)

¿Qué encuentra Kiarostami después del desastre? El murmullo del viento entre los árboles, el dolor y la miseria de viudas y huérfanos, el amor y el desamor… Instantes fugaces y efímeros, pero cíclicos y, por tanto, infinitamente repetidos. Su eterno retorno los dota una densidad y belleza únicas. Kiarostami consigue el objetivo que Tarkovski proponía para el cine entendido como arte: esculpir en el tiempo.

Ficha técnica
•Título: Zir-e derakhtān zeytoun (A través de los olivos)
•Dirección: Abbas Kiarostami
•Guión: Abbas Kiarostami
•Música: Allan Gray, Música popular iraní
•Fotografía: Hossein Rezai
•Reparto: Hossein Rezai, Tahereh Ladanian, Mohamas Ali Keshavarz, Zariefh Shiva, Farhad Kheradmand.
•País: Irán
•Año: 1994
•Duración: 108 minutos
•Idioma: persa
(www.auladefilosofia.net)

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“Pero no es merecedora la depravada edad nuestra de gozar tanto bien como el que gozaron las edades donde los andantes caballeros tomaron a su cargo y echaron sobre sus espaldas la defensa de los reinos, el amparo de las doncellas, el socorro de los huérfanos y pupilos, el castigo de los soberbios y el premio de los humildes. Los más de los caballeros que agora se usan, antes les crujen los damascos, los brocados y otras ricas telas de que se visten, que la malla con que se arman; ya no hay caballero que duerma en los campos, sujeto al rigor del cielo, armado de todas armas desde los pies a la cabeza; y ya no hay quien, sin sacar los pies de los estribos, arrimado a su lanza , solo procure descabezar, como dicen, el sueño, como lo hacían los caballeros andantes. Ya no hay ninguno que saliendo deste bosque entre en aquella montaña, y de allí pise una estéril y desierta playa del mar, las más veces proceloso y alterado, y hallando en ella y en su orilla un pequeño batel sin remos, vela, mástil ni jarcia alguna , con intrépido corazón se arroje en él, entregándose a las implacables olas del mar profundo, que ya le suben al cielo y ya le bajan al abismo, y él, puesto el pecho a la incontrastable borrasca, cuando menos se cata, se halla tres mil y más leguas distante del lugar donde se embarcó, y saltando en tierra remota y no conocida, le suceden cosas dignas de estar escritas, no en pergaminos, sino en bronces. Mas agora ya triunfa la pereza de la diligencia, la ociosidad del trabajo, el vicio de la virtud, la arrogancia de la valentía y la teórica de la práctica de las armas, que solo vivieron y resplandecieron en las edades del oro y en los andantes caballeros”

 

(Capítulo I, Segunda Parte, pág. 556, Ed. Del IV centenario, Alfaguara)

INDIGNÁDEVOS

INDIGNÁDEVOS

A edición galega ten un moi interesante prólogo de Manuel Rivas. Deixo a continuación un artigo de Le Monde Diplomatique en castelán:

Tiene 93 años. Se llama Stéphane Hessel. Y la historia de su vida es una fabulosa novela. Lo era ya, en cierto modo, antes mismo de que naciera. Algunos quizás recuerden aquella película de François Truffaut, Jules et Jim. Pues bien, la mujer anticonformista interpretada por Jeanne Moreau, y uno de sus dos amantes (1), Jules, judío alemán traductor de Proust, fueron sus padres. En la atmósfera artística del París de los años 1920 y 1930, Stéphane Hessel creció rodeado de los amigos de la casa, entre otros, el filósofo Walter Benjamin, el dadaísta Marcel Duchamp y el escultor Calder...
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, se alista en la Resistencia y se suma, en Londres, al equipo del general De Gaulle, quien le confía una peligrosa misión en territorio francés. Detenido por los nazis, es torturado y deportado al campo de exterminio de Buchenwald, de donde trata, una y otra vez, de evadirse. Lo acaban capturando y lo condenan a la horca. A punto de ser ejecutado, consigue usurpar la identidad de un muerto y logra por fin evadirse. Se une a la lucha por la liberación de Francia, inspirado en los principios del Consejo Nacional de la Resistencia que promete una democracia social, la nacionalización de los sectores energéticos, de las compañías de seguros y de la banca, y la creación de la Seguridad Social.

Después de la victoria, De Gaulle lo envía -tiene apenas 28 años- a Nueva York, a la ONU, cuyos fundamentos teóricos se están acicalando entonces. Allí, Hessel participa, en 1948, en la elaboración y redacción de uno de los documentos más trascendentales de los últimos seis decenios: la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Regresa luego a París para integrarse en el gabinete socialista de Pierre Mendès-France, que inicia la descolonización, pone fin a la guerra en Indochina, y prepara la independencia de Túnez y Marruecos.
Los años más recientes, este noble y persistente defensor de las causas justas, diplomático de profesión, los ha consagrado a protestar sin descanso contra el trato dispensado a los "sin papeles", a los gitanos, a todos los inmigrantes...

Y si hoy nos referimos a él, es porque acaba de publicar un librito, más bien un breve panfleto político de 30 páginas, devenido -en la Francia popular sublevada contra la regresión social-, un excepcional éxito editorial y un fenómeno social. Gracias al boca a boca y, sobre todo, a las nuevas redes sociales, el texto, ninguneado al principio por los medios de información dominantes, ha conseguido franquear las censuras y llenar de esperanza miles de corazones. En apenas unas semanas, de este repertorio de las injusticias más indignantes, ya se han vendido (cuesta 3 euros) más de 650.000 ejemplares... Algo jamás visto. Su título: una consigna, ¡Indignaos! (2).

Dice Balzac que el panfleto "es el sarcasmo convertido en bala de cañón". Añade Stéphane Hessel que la indignación es la pólvora de toda explosión social. Dirigiéndose a sus lectores, les recomienda: "Deseo que halléis un motivo de indignación. Eso no tiene precio. Porque cuando algo nos indigna, nos convertimos en militantes, nos sentimos comprometidos y entonces nuestra fuerza es irresistible".
Los motivos de indignación no escasean: "En este mundo, dice Hessel, hay cosas insoportables". En primerísimo lugar: la naturaleza del sistema económico responsable de la actual crisis devastadora. "La dictadura internacional de los mercados internacionales" constituye además, según él, "una amenaza para la paz y la democracia". "Nunca, afirma, el poder del dinero fue tan inmenso, tan insolente y tan egoísta, y nunca los fieles servidores de Don Dinero se situaron tan alto en las máximas esferas del Estado".

En segundo lugar, Hessel denuncia la desigualdad creciente entre los que no tienen casi nada y los que lo poseen todo: "La brecha entre los más pobres y los más ricos jamás ha sido tan profunda; ni tan espoleados el afán de aplastar al prójimo y la avidez por el dinero". A guisa de enmienda sugiere dos propuestas sencillas: "Que el interés general se imponga sobre los intereses particulares; y que el reparto justo de la riqueza creada por los trabajadores tenga prioridad sobre los egoísmos del poder del dinero".

En temas de política internacional, Hessel afirma que su "principal indignación" es el conflicto israelo-palestino. Recomienda que se lea "el informe Richard Goldstone de septiembre de 2009 sobre Gaza (3), en el cual este juez sudafricano, judío, que incluso se declara sionista, acusa al ejército israelí". Relata su visita reciente a Gaza, "prisión a cielo abierto para un millón y medio de palestinos". Una experiencia que lo sobrecoge y solivianta. Aunque no por ello reniega de la no-violencia. Al contrario, reafirma que "el terrorismo es inaceptable", no sólo por razones éticas sino porque, al ser "una expresión de la desesperación", no resulta eficaz para su propia causa pues "no permite obtener los resultados que la esperanza puede eventualmente garantizar".

Hessel convoca el recuerdo de Nelson Mandela y de Martin Luther King. Ellos, dice, nos indican "el camino que debemos aprender a seguir". Porque, para avanzar, sólo existe una conducta: "apoyarnos en nuestros derechos, cuya violación -sea quien sea el autor de ésta-, debe provocar nuestra indignación. ¡No transijamos jamás con nuestros derechos!".

Finalmente, se declara partidario de una "insurrección pacífica". En particular contra los medios masivos de comunicación en manos del poder del dinero, y que "sólo proponen a los ciudadanos el consumo de masas, el desprecio hacia los humildes y hacia la cultura, la amnesia generalizada y una competición a ultranza de todos contra todos".
Stéphane Hessel ha sabido expresar con palabras, lo que tantos ciudadanos golpeados por la crisis y por las medidas de regresión social sienten en el fondo de sí mismos. Ese sentimiento de que les están arrebatando sus derechos, esos anhelos punzantes de desobedecer, esos deseos de gritar hasta perder el aliento, esas ganas en fin de protestar sin saber cómo...

Todos esperan ahora la segunda entrega. Cuyo título, lógicamente, sólo puede ser: ¡Sublevaos!

Notas:
(1) El otro era Pierre-Henri Roché, autor de la novela con el mismo título llevada a la pantalla por François Truffaut.
(2) Stéphane Hessel, Indignez-vous! , Indigène éditions, Montpellier, 2010.
(3) NDLR: "Human Rights In Palestine And Other Occupied Arab Territories. Report of the United Nations Fact Finding Mission on the Gaza Conflict", Naciones Unidas, Nueva York, 15 de septiembre de 2009.

 

Ashes of time redux de Wong Kar-wai

Ashes of time redux de Wong Kar-wai


ASHES OF TIME REDUX
(Dung che sai duk)


cartel
Dirección y guión: Wong Kar-wai.
País:
China.
Año: 1994.
Duración: 93 min.
Género: Drama, acción.
Interpretación: Leslie Cheung (Ouyang Feng), Tony Leung Ka Fai (Huang Yaoshi), Brigitte Lin (Murong Yin/Murong Yang), Tony Leung Chiu Wai (espadachín ciego), Carina Lau (Peach Blossom), Charlie Young (chica), Jacky Cheung (Hong Qi), Maggie Cheung.
Guión: Wong Kar-wai; basado en la novela de Louis Cha.

Estreno en China: 26 Marzo 2009.
Estreno en España: 31 Julio 2009.
 
SINOPSIS

"Ashes of time redux" se centra en la historia de un hombre llamado Ouyang Feng (Leslie Cheung). Desde que la mujer a la que amaba le rechazó en favor de su hermano mayor, Ouyang ha vivido en el desierto contratando expertos guerreros para llevar a cabo asesinatos por encargo. Su corazón herido le ha convertido en alguien sin piedad y en un cínico, pero sus encuentros con amigos, clientes y futuros enemigos, le harán ser consciente de su propia soledad. "Ashes of time redux" es la nueva versión de la película más ambiciosa y hasta ahora desconocida de Wong Kar-wai rodada en 1994. Para esta definitiva versión, el director ha vuelto a rodar escenas, ha replanteado la estructura de la historia, ha añadido efectos especiales y una nueva banda sonora.

(www.labutaca.net)

Ashes of Time Redux es el último trabajo de Wong Kar Wai, uno de los mejores directores orientales que existen, responsables  de grandes filmes como Chungking Express, Fallen Angels, Con ánimo de de amar, 2046 y My Blueberry Nights.

En esta ocasión este increible realizador que con cada película ofrece una experiencia visual fantástica brinda la versión definitiva del PELICULÓN que realizó en 1994.

Este es un nuevo corte que presenta la película totalmente restaurada con nuevos efectos digitales.

Lo más importante de esta versión es que brinda una nueva edición que acortó el film en 93 minutos.

La duración original era de 100 minutos.

El director cambió los créditos iniciales y finales,  extendió y agregó varias  escenas y editó otras que se podrán ver desde ángulos distintos, además de una nueva musicalización.

Entre los aspectos negativos, el muy zarpado eliminó las primeras secuencias de batallas que eran tremendas algo que le generó terribles críiticas entre los fans del film.

El cineasta nunca estuvo contento con la versión que se conoció en los cines en 1994 y catorce años después decidió estrenar su corte de la historia como la había concebido en un principio.

El año pasado se presentó la versión Redux en el Festival de Cannes y tuvo muy buena recepción. La mayoría de las críticas destacaban que Wong mejoró la película, pese a las  secuencias de acción que eliminó.

Ashes of Time es un film muy importante basado en la novela de Lou Cha, The Legend of the Condor Heroes, que literalmente reinventó el género de artes marciales chino en la década  del ´90.

Si disfrutaron  en estos últimos años de El Tigre y el Dragón, Héroe, La Casa de las dagas voladoras y La maldición de la flor dorada esta no la pueden dejar pasar.

(proximosestrenos.com)

"La maravillosa vida breve de Óscar Wao" de Junot Díaz

"La maravillosa vida breve de Óscar Wao" de Junot Díaz

Vamos a decirlo de una vez. Junot Díaz (1968) ha creado un monstruo. Pero un monstruo de los buenos. Oscar Wao es el nuevo Ignatius T. Reilly que en su día John Kennedy Toole crease para ese clásico norteamericano titulado La conjura de los necios. Este flamante Premio Pulitzer 2008 es un fantástico libro que desarrolla la historia de una familia de procedencia dominicana afincada en EE.UU. Una historia contada con un encantador estilo que recuerda a la soltura que suele ofrecer David Foster Wallace, pero inundada en este caso de referencias a la literatura fantástica o el cómic. El señor de los anillos, Watchmen, Dune y otros tantas referencias acampan a sus anchas en este texto preñado de spanglish o, como dice Díaz, "una especie de criollo" en la que uno parece necesitar el diccionario para seguirle.

Y es que el respeto por el texto original ha hecho que a la hora de traducirlo al español se haya echado mano de una traductora cubana, Achy Obejas, que ha trabajado codo con codo con el autor. Se nota. El libro se plaga de vocablos de todo pelaje: bróder, fly, nerdismo, fokin, jevita... Son términos que contribuyen a dar la sensación de ser la narración oral de una historia divertida y patética a partes iguales en la que la presencia del dictador Trujillo, que gobernó con puño de hierro durante 1930 a1 1961, es como "el ojo de Sauron", siempre presente y que parece tener que ver mucho con el fukú -maldición, condena- que sufre esta historia de tres generaciones.

La génesis del libro parece que no fue fácil. Junot Díaz, que buscaba su lugar en la literatura tras la buena acogida de su libro de relatos publicado en 1996, y titulado en España Los Boys, había dejado por el camino el proyecto de crear un libro apocalíptico, The Secret History (la historia secreta), algo en lo que tuvo mucho que ver el fatídico 11-S. Después de que la vida real le "hubiera superado", estuvo dando tumbos hasta que tras caer en sus manos La importancia de llamarse Ernesto pronunció el nombre de Óscar Wilde en dominicano "Óscar Wao". Había nacido su héroe: "tuve la visión de un pobre nerd [vocablo que se repite durante toda la obra y que hace referencia a los fracasados de la sociedad, a los raritos] negro y jodido del gueto (...) El tipo de nerd del gueto en el que me hubiera convertido yo si no me hubieran ’descubierto’ las chicas".

Desde luego, Díaz apuntaba maneras de nerd. Cuando su padre les abandonó en los 80 y su hermano enfermó de leucemia, su familia entró en un periodo de pobreza que agudizó su imaginación y su pasión a la lectura. Empezó a aficionarse a las películas y los libros apocalípticos, sobre todo el trabajo de John Christopher, la saga de El planeta de los simios y la miniserie de la BBC, Edge of Darkness. Todas las dificultades le llevaron hacia la escritura, hacia esta primera novela fruto de un trabajo exhausto: "Me llevó siente años y muchas lágrimas" porque, como reconoce, "no eres de verdad un novelista hasta que llegas al agujero más profundo de tu jodida vida, y desde ahí escribes".

El resultado es magnífico. La maravillosa vida breve de Óscar Wao es un libro lleno de inteligencia y sentido del humor a la par que una gran denuncia de las barbaridades cometidas durante el trujillato. Con una estructura de voces cruzadas, de saltos temporales, Díaz lleva al lector donde quiere sin hacer perder a su historia un ápice de encanto. Sorprenden sus geniales notas a pie de página, que son aclaraciones y descripciones de las hazañas de algunos de los personajes más oscuros de esta dictadura caribeña, y hay momentos en los que la sonrisa se empeña en no marcharse de la cara del lector. Y es que estamos ante un libro destinado a ser un clásico y a tener un éxito editorial tan importante como el que cosechó en Estados Unidos. No lo pierdan de vista.

 María José S. Mayo - 06/06/2008 (www.elconfidencial.com )

Queremos aprovechar para recordar la novela En el tiempo de las mariposas, de la dominicaca Julia Álvarez (versión cinematográfica "In the time of butterflies" de Mariano Barroso), situada en la época de Trujillo cuando fueron asesinadas las hermanas Mirabal por oponerse a los deseos del dictador. Estas hermanas son citadas en la novela de Junot.