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Un pez que se escapa

Aunque hubiera sido capaz de concentrame para escribir una novela, no me habría dado la gana de hacerlo. No habría tenido motivación suficeinte para escribir una novela, una vez que la idea había sido concebida y se encontraba a salvo en una libreta o carpeta.

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Pescar es un juego sutil, un arte noble. La comparación me hace pensar en Ernst Jünger, que escribió en uno de sus diarios de guerra que uno no debe sufrir por un pensamiento que se escapa. Es como un pez que se suelta del anzuelo y vuelve a las profundidades para emerger luego más grande... Si, por el contrario, se saca al pez del agua y se le mete en un cubo de plástico, significa un adiós definitivo al posterior desarrollo del pez. Exactamente lo mismo se puede decir de la idea de una novela si es desarrollada y fijada en una forma más o menos lograda, por no decir publicada. Tal vez la vida cultural se caracterice por capturar demasiado y "soltar" demasiado poco.

El vendedor de cuentos de Jostein Gaarder

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