Pasavento IV
Me gusta escribir por el mero hecho de escribir. Al igual que Walser, desconfío de que pueda comunicarse la angustia, encuentro a veces insuficientes y superficiales las palabras, aunque quizás sirvan precisamente para ocultar la angustia. Me gusta escribir por escribir, del mismo modo que hay viajeros que no viajan en busca de países remotos y de alicientes externos sino por el placer intrínseco del viaje.
De hecho, esta forma de escribir recuerda el método del láiz, ese método que Walser aplicó a los 526 microgramas que de él se conservan y que siguen descifrando, en sus talleres suizos, Bernard Echte y Werner Morlang. Existe hoy en día la hipótesis de que era el tipo de papel y su formanto lo que condicionaba lo que Walser escribía a lápiz en sus microgramas, es decir, lo que originaba en él su proceso de escritura y a veces también lo terminaba, porque en muchos microgramas el texto o parloteo (elástico, como siempre en Walser)n terminaba sin más problema que cuando se le acababa el papel. Según Werner Morlang, esa afinidad (generadora de inspiración9n entre los materiales y el trazo del lápiz debía constituir Para Walser uno de los encantos mayores de su método.
Doctor Pasavento pág. 259
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