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James Brown

Muere el rey del 'funk'

James Brown fallece en Atlanta a los 73 años

DIEGO A. MANRIQUE - Madrid - 25/12/2006

James Brown, figura máxima de la música afroamericana, falleció en las primeras horas del lunes 25, en el Emory Crawford Long Hospital de Atlanta (Georgia). El cantante, de 73 años, había sido ingresado el domingo por una pulmonía. La causa exacta de su muerte está por determinar; en 2004, había superado un cáncer de próstata. El siglo XX quedó marcado por la emergencia de la música afroamericana y nadie alcanzó una posición tan hegemónica en ella, al menos durante la segunda mitad del siglo, como James Brown. Michael Jackson pudo ser más popular pero no gozó de su influencia sonora. Miles Davis tuvo más respeto pero nunca logró su impacto comercial.

En los años 50, James Brown llevó sus modos de iglesia al rhythm and blues, que en los 60, ya con conciencia racial, se transformó en soul, que inundó el planeta. Desarrolló el concentrado de ritmo que se bautizó como funk y que mantendría su gancho hasta el presente. En los 70, el funk tuvo como hijo bastardo a la disco music y sirvió de base para el hip-hop: literalmente, miles de temas de rap parten de grabaciones de Brown como Funky drummer o Give it up or turn it loose.

El funk es una creación colectiva: todos los instrumentos se concentran en generar ritmo, a expensas de la melodía. James Brown tuvo la habilidad para implicar a instrumentistas imaginativos, muchos de los cuales siguieron productivas carreras en solitario: Alfred Pee Wee Ellis, Maceo Parker, Fred Wesley, William Bootsy Collins. No obstante, sin la visión de James Brown, es posible que no hubieran pasado de nombres para coleccionistas. Brown entendía su orquesta, fueran los Famous Flames o los JBs, como su instrumento particular: sus famosas coletillas -“llevadme al puente”, “dad espacio al batería”- eran instrucciones de escenario. Buscaba el momento óptimo para grabar: muchos de sus clásicos se hicieron en la carretera, entre actuación y actuación.

No podía ser de otra manera. Brown se había ganado el título de el trabajador más duro del mundo del espectáculo por la intensidad de sus actuaciones y el número de conciertos: más de 300 en sus buenos años. Alardeaba de la afilada precisión de sus bandas, sometidas a disciplina militar: multas por retrasos, descuidos indumentarios, fallos musicales; si el culpable se resistía, podía ponerse violento.

Venía de un mundo duro. Nació en una choza en los alrededores de Barnwell (Carolina del Sur) el 3 de mayo de 1933, aunque también se han sugerido fechas anteriores. Abandonado por su madre, creció con su padre, un trabajador itinerante, hasta que terminó en Augusta (Georgia), donde una tía regentaba una fonda que también funcionaba como timba y prostíbulo. Sin apenas educación, el niño Brown procuró ganarse la vida limpiando zapatos, recogiendo algodón y robando piezas de coches. En una de esas fechorías, le atraparon y le condenaron a entre 8 y 16 años de cárcel (según él, todavía era un menor pero le encerraron y le juzgaron cuando llegó a la edad penal). Fue un buen preso y, tras tres años y un día, le soltaron.

Soñó con profesionalizarse como boxeador o pitcher de béisbol. Pero entró en la música gracias al pianista Bobby Byrd, cuya familia prometió alejarle de la delincuencia. Hacían gospel pero un encuentro con el representante de Little Richard les impulsó a cambiar de onda e instalarse en Macon (Georgia). Como los Famous Flames, incluso asumieron la personalidad de Little Richard & the Upsetters, cumpliendo sus contratos regionales cuando Tutti frutti se hizo éxito mundial.

Debutó discográficamente -y triunfó- en 1956, con el sello King. Una cruz de la que no se libraría fácilmente: era una compañía corta de mente, que se resistió a muchas de sus ocurrencias (James tuvo que pagarse hasta la grabación del ahora mítico Live at The Apollo). Durante años, fue comercializado como un artista sureño y, todo lo más, como figura del gueto. Esto explica que nunca llegara al número uno en las listas nacionales estadounidenses -sí en las de rhythm and blues- a pesar de colar allí docenas de éxitos. Y hace aún más impresionante la enormidad de su influencia.

Contemporáneos suyos como Ray Charles, Otis Redding o Aretha Franklin llegaron sin problemas al mercado blanco. Sin embargo, se juzgó que Brown resultaba demasiado salvaje para el gran público (ni siquiera entró en el circuito contracultural y en los festivales hippies, tan provechosos para muchos artistas negros). Se hizo más intimidante a partir de 1968, cuando musicalizó la ideología del Black Power con Say it loud - I'm black and I'm Proud.

Pero no era un radical. Creía en la integración y en el capitalismo: intentó establecer una cadena de restaurantes y una red de emisoras de radio. En 1968, intervino para calmar los disturbios que siguieron al asesinato de Martin Luther King; también fue a tocar con una banda mínima ante los soldados destacados en Vietnam. Si le llamaban de la Casa Blanca, allí acudía, aunque el inquilino fuera Richard Nixon.

Dada su buena disposición ante las autoridades, no entendió que le echaran encima todo el peso de la ley. En 1988, culminando una serie de incidentes por violencia doméstica, fue arrestado tras una persecución policial que dejó su coche acribillado. Ya se sabía que su agresividad y su paranoia se debían al PCP, droga conocida como polvo de ángel. Le cayeron seis años de cárcel, de los que cumplió la mitad. Le amargó comparar su sentencia con el trato aplicado a, por ejemplo, Jerry Lee Lewis, cantante veterano de historial aún más turbulento, aunque debe recordarse que James salió mejor librado de posteriores detenciones por posesión de drogas y conflictos matrimoniales.

No era una florecilla del campo: abofeteaba en público a empleados por transgresiones menores. En una de sus últimas visitas a España, recibió a este periodista en un modesto camerino de La Riviera madrileña. Estaba encaramado a un taburete, impecable desde el tupé a las botas; aunque ofreció asiento a una invitada, el entrevistador debió hacer su trabajo de pie. Exigía pleitesía: el Padrino del Funk no quería que nadie olvidara que había cambiado la música para siempre.

 

La máquina más implacable

Enormemente prolífica, la carrera de James Brown no se puede resumir en las abundantes recopilaciones, que generalmente prescinden de sus discos instrumentales, las aproximaciones al jazz y sus numerosas producciones. Estas son algunas de sus cimas creativas:

Please, please, please (1956): modos de doo wop incendiados por el aliento dramatico de James Brown.

Night train (1962): un instrumental ajeno al que dinamizó con la mención de algunas de las ciudades que visitaba con su banda.

Live at The Apollo (1963): exuberante disco en directo que fue el primer gran éxito nacional de Brown.

The TAMI Show (1964): especial de televisión que recuerda que, como bailarín y showman, era imbatible; eclipsó a los Stones y demás artistas invitados.

Papa's got a brand new bag (1965): grabado tras un largísimo viaje en autobús, Brown no quiso desaprovechar una ocurrencia que funcionaba en directo.

(I got you) I feel good (1965): inmortalizada por Robin Williams en Good morning, Vietnam, todavía funciona como llenapistas.

It's a man's man's man's world (1966): ingenuamente machista, éste himno a la mujer es la más apoteósica de sus baladas.

Cold sweat(1967): intrincada depuración del concepto del funk, que enfatiza el ritmo y la integración grupal.

Get up (I feel like being a) sex machine (1969): el sermón de la montaña del funk, grabado en Nashville, con los músico hipermotivados tras una actuación.

Hot pants (she got to use what she got to get what she wants) (1971): James convertía esta lúbrica oda a los shorts en la crónica de una mujer que usaba su sex appeal para sobrevivir.

King Heroin (1972): a pesar de su reputación de hedonista, Brown lanzó abundantes mensajes sociales, como esta denuncia de la heroína.

Living in America (1986): aunque fuera una composición de Dan Hartman concebida para Rocky IV, James siempre reivindicó esta pieza, que plasmaba su sentido del patriotismo.

Letras del disco Las siete y media de Iván Ferreiro

  

FOTOGRAMAS (LAS SIETE Y MEDIA)

Hoy no será un buen día para ti
recuerda como eras hoy
no habrá más lunas no habrá más sol
solo lo que había hoy...
...y dime si es cierto que ves pasar
fotogramas que enseñan tu vida
en un solo segundo...
dime que no, que no es verdad
que sólo recuerdas hoy
dime que no, que no es verdad
que sólo recuerdas hoy...

CARNAVAL Y SAFARI (LAS SIETE Y MEDIA)

Quise salir con los ojos cerrados
teniendo claro lo que iba a pasar
por eso ahora
las mareas lloran
yo tengo miedo
y tal vez
ya no volvamos a formar
esa cruz
que atravesaba el cielo
causando estragos
en el fondo del mar
si hay mil estrellas
bailaré con ellas
haré del suelo un lugar
en el que pueda hacerte
ver que al final
las noches son muy largas
y aquella herida
no la supe curar
lo que causó el calambre
lo que me asustaba
el fin del mundo animal
ir de safari a la ciudad...

y recorrer la jungla encadenados
cruzando el aire podrido y sentir
que todo huele a nada
q esto se estancaba
domingo de carnaval
ir de safari en navidad
ir de safari a la ciudad...

EXTREMA POBREZA (LAS SIETE Y MEDIA)

Tristemente puesta en pie
acaricias con los dedos
la esperanza muerta
la torpeza y la vergüenza
de este año que no fue
ese año que esperabamos tener

Y lamentas con miradas
lo que no se puede ni explicar
lo que no has guardado
porque al no ser lo esperado
no quisiste ni archivar
ni un solo momento
ni un segundo odiado
de este amor impuro y agotado
enfermo y delicado
pequeño y despistado
que se apaga

Este amor se apaga
como se apagan los impulsos de tu amor
como terminan los mensajes que no mandas
este amor... se apaga

Repetimos los errores
que si antes eran grandes
ahora son enormes
lamentamos no tenernos uno al otro
y darnos flores
que nos alivien en un instante
cambien todo y nos perdonen

Nuestra falta de cabeza
es peor que la pobreza
porque no nos ha dejado tener nada

Este amor se apaga
como se apagan los latidos de tu amor
como terminan mis canciones que no acaban
este amor... se apaga

Este amor se apaga
como se apagan los impulsos de tu amor
como se apagan los latidos de tu amor
como terminan las canciones que no acaban
este amor... se apaga
Se apaga...

ME TOCA TIRAR (LAS SIETE Y MEDIA)

El ruido del avión, y el mundo se perdió
Y todas las miradas se centraron en mi voz
Sabía que decir, aunque
Lo dijeras al revés, yo estaría sin dormir
y las líneas de mi mano seguirían sin decir, que no se me pasó
sólo fue que olvidé, que una parte en las cosas es pura
y la otra sufrió una especie de crisis de angustia
que la devolvió sin querer dar la vuelta.
Dije si, lo note, como todas las cosas se vuelven de plata
Y la luz se apagó, enseñando a su vez una estrella
Que indica el lugar donde pierdes el sueño
Y logré que esta vez, los fantasmas pagaran la cuenta y yo tiro otra vez
Y ahora, se lo que tengo que hacer
Conseguir otro par de zapatos..


De cuero y de cordón, de lagrimas y pan
Con todas las canciones que nunca llegué a tocar
Donde se durmió, esa voz ese lugar
Se hace oír, aunque no llegó a sonar
Y las palabras no surgieron en el viento
Es verdad que una vez yo también intenté conseguir lo que tu
Y me encontré, rodeado de gente que no conocía
Y todos sabían mi nombre.
Mi nombre es..ese que tu me has dado
Mi nombre es, ese que llama por ti
Tu nombre es ese que guarda mil horas
Es verdad, que esta vez
Los fantasmas pagaron la cuenta y yo tiro otra vez...
Y ahora, se lo que tengo que hacer
Conseguir otro par de zapatos..

El ruido del avión.

PIENSA EN FRíO (LAS SIETE Y MEDIA)

LO NUESTRO ES COMO UN TORNADO
ES UN VIENTO INEXPLICABLE
ES UN ESTADO DE EMOCIÓN
LO NUESTRO ES COMO UN CICLÓN

PIENSA EN FRIO Y DIME AL OIDO
TU QUIEN QUIERES QUE SALGA ELEGIDO HOY
YA NO SE NI A QUIEN HUBIESE ELEGIDO YO

ROMPIENDO LAS BARRERAS DEL SONIDO VOY
TAMBORES ANUNCIANDO EL FIN DEL MUNDO SON
LATIDOS QUE SE ESCAPAN DE MI CORAZON

DA IGUAL A QUIEN
LAS COSAS CON ELLOS JAMAS SALDRÍAN BIEN
Y ES QUE TU Y YO
YA NO SOMOS COMO EL RESTO DEL MUNDO

LO NUESTRO ES COMO UN TORNADO
ES UN DESEO INEXPLICABLE
UNA MANERA DE EMOCION
LO NUESTRO ES COMO UN CICLÓN

TRISTEZA (LAS SIETE Y MEDIA)

Dártelo es mi privilegio
y como te lo doy,
te lo podré quitar
un corazón no es para siempre
a veces tienes q devolverlo...

-la noche es mágica también, no?-
-y trágica.
me pasaba las horas
acariciando mi herida
se me iban los días....-

no me pidas q te espere
por que siempre q espero
estoy persiguiendo


Yo intentaba escrutar las estrellas
mientras tu te pintabas las uñas de los pies

si, te veré surfear de nuevo
con tu traje de sirena
y tu tabla plateada

en una habitación con vista...
con una desconocida que conocí


en mi búsqueda de la felicidad
mi vi interrumpido por la metafísica

escribo sobre ti desde hace mucho
incluso antes de conocerte

y si no te veo aquí
te veré en mis sueños....

tengo mi tristeza siempre ahí
escondida
poniéndose guapa
y cuento con ella
pa q me sepa guiar
mas alla de ti
mas alla de mi

LA DISTORSIóN (LAS SIETE Y MEDIA)

La distorsión
es tan real
como mi amor por ti.

Nadie la ve,
no puede hablar
y no sabe dormir.

Quise llamar, quise llegar a ti,
quise volver, y me quedé esperándote.
La distorsión es tan real
como mi amor por ti.

Si vas detrás
de mi disfraz
te encontrarás a ti.

Si me encontré
pegado a ti
será que estaba bien.

Quise llamar, quise llegar a ti,
quise volver, y me quedé esperándote.
Si me encontré pegado a ti
será que me sentaba bien estar allí.

La distorsión
es tan brutal
como mi amor por ti.

Si no es por ti...
si no es por ti...
si no es por ti...

Si no es por ti...
si no es por ti...
si no es por ti... amor...

Si no es por ti...
si no es por ti...
si no es por ti...

Si no es por ti...
si no es por ti...
si no es por ti...

DíAS AZULES (LAS SIETE Y MEDIA)

A veces creo ver
Ver como vendrán
Vendrás detrás de mi

Envuelta en una música
Volando en una brisa de trompetas
Soñando, flotando sobre el mar en mi cabeza
Cantando, bailando y gritando que jamás me dejarás

Las noches en el bar
El mar detrás de ti
Esta vez es de verdad

Escrita en una pagina cursiva de una prosa de madera
Sin rima, grabado en mi memoria como en piedra
Brillando, llamando, envuelta en una música especial

Dónde están los días y ese azul
Di un lugar donde estés tu
Que si el azar nos va empujando hasta el final
Solo habrá casualidad

La casualidad
Nos va a alcanzar
Nos va a salvar
Y a matar

A veces creo ver
Ver como vendrás
Chocando contra mi

De las sombras de tu corazón
Fingiré que he sido yo
Que no
Que si al final nos va empujando sin querer
Ese azul no va a volver

Ese azul nos va a alcanzar
Ese azul nos va a salvar
Ese azul nos va a alcanzar
Ese azul nos va a matar
 

Días de Santiago

Días de Santiago (Dir. Josué Méndez)

Sinopsis:
Poster Días de Santiago
Santiago Román, un ex-soldado de 23 años ha vuelto a Lima después de años de haber luchado contra la subversión terrorista y el narcotráfico en su propio país y en la guerra con el Ecuador. Forma parte de una generación perdida que pagó culpas por las irresponsabilidades políticas de los gobiernos.

Santiago encuentra en Lima a una ciudad hostil, caótica, decadente y a una familia que la refleja. Está decidido a mejorar su propia situación lo mismo que la de su familia y de su país. Santiago está intentando adaptarse a la vida civil pero sus recuerdos no lo dejan encontrar paz consigo mismo. Tiene la mentalidad de un soldado, y cree que sólo basta luchar para conseguir todo lo que se quiere. Intenta establecer su propio sentido de orden. La sociedad y la gente, sin embargo, se mueven en sus propios ritmos. No lo esperaban y ya no tienen un lugar para él. Santiago toma conciencia que las cosas no son como él quería verlas.

Nota del director

“Le llaman salvaje al río que se desborda, pero no al cabrón que lo oprime”

Dos cosas me motivaron a realizar esta película. Una es la cita previa, la cual leí en una pared caminando un día por las calles de Lima. La otra fue la oportunidad de conocer al Santiago de la vida real, un joven ex-soldado peruano. Su generosidad, su simpatía, su humildad, me hicieron tomar conciencia de la terrible indiferencia social y estatal hacia personas que creyeron en su país.

Para mí, Santiago Román, el personaje, representa a una generación engañada que perdió su juventud en el campo de batalla y volvió a la ciudad sólo para luchar una vez más por adaptarse y sobrevivir en una sociedad sin memoria, que ni los reconoce ni los aprecia; una sociedad incapaz de ofrecer un rol digno a aquellos que lo dieron todo por protegerla, y donde todos compartimos la culpa por permitir un sistema que prepara a sus hijos para la guerra sólo para abandonarlos y dejarlos de lado una vez alcanzada la paz.

Días de Santiago es una película urbana. Trata de la rudeza de la vida en la urbe, de sus calles, del tráfico, del caos. No tiene, por lo tanto, ningún flashback. Las memorias de la guerra sólo están dentro de la cabeza de Santiago, y lo atormentan. Esto se expresa en la película a travéz de la voz en off del protagonista. El estilo visual del largometraje es ecléctico, la mitad del tiempo la fotogrfía es a color, la otra mitad blanco y negro. Después de todo, es la historia de un hombre en búsqueda de orden, balance y armonía en un mundo caótico.

La estructura narrativa del film no es convencional, no sigue estrictamente la estructura en tres actos, es más bien una estructura que refleja a su personaje principal. Así como Santiago no encuentra una dirección clara para su vida al comienzo de la historia, la película misma tampoco parece encontrar una dirección, no hay un camino claro, un final certero. Sólo cuando Santiago decide empezar una nueva vida la película logra concentrar suficiente impulso y la historia empieza a fluir con más rapidez. A partir de entonces la estructura sigue al personaje en su búsqueda por pertenecer y salvar gente en la vida civil. La cámara sólo busca acompañarlo, sea fija o en mano, con la intención de lograr atrapar a la audiencia y llevarla lo más próximo posible al estado mental del personaje, a su paranoia, a su inestabilidad, a su fragilidad social.

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Prensa

En un lugar de manhattan (Els Joglars)

 

 

Rafael Esteban

 

Ilustración: Arnal Ballester
Ilustración: Arnal Ballester

Algo deben haber hecho los vanguardistas a Albert Boadella y Els Joglars. Si no, no se entiende la fijación que el director catalán y su compañía tienen con los artistas a la última. Primero fue en 'El retablo de las maravillas' donde arremetían contra los modernos y, ahora, cuando prácticamente no han empaquetado los bártulos de su estreno cervantino, regresan al mismo espacio con 'En un lugar de Manhattan', su versión de 'Don Quijote' que representarán en el Teatro Albéniz hasta el 8 de enero.

La obra surgió como una propuesta de la Comunidad de Madrid para conmemorar el cuarto centenario de la publicación del libro de Cervantes. Al grupo le pareció bien la idea, estudió la situación y encontró en los numerosos montajes de este año -que han convertido al personaje de «Alonso Quijano en un 'mindundis' cualquiera», según Boadella, responsable de la dramaturgia y dirección de la obra- el enemigo con el que batirse de manera quijotesca: la vanguardia.

Personajes femeninos

Una vez escogido el asunto, faltaba poner nombre a los nuevos molinos de viento a los que se iba a atacar. El honor le ha correspondido a una directora de teatro argentina, interpretada por Pilar Sáenz, que para sentar cátedra traslada a Manhattan la localización de un montaje que está preparando. Pero la ocurrencia de la moderna 'regista' continúa, pues «tratando de no contaminarse con el libro de Cervantes, decide no leerlo», en palabras del principal actor de la compañía, Ramon Fontserè, «sino que quiere hacerlo suyo y montar una obra con la idea que, según ella, tienen los españoles del personaje».

Y, ya como remate de la faena, «pretende ser más original que nadie y decide la 'pajarada' de que Don Quijote y Sancho sean dos personajes femeninos, interpretados por mujeres» (Minnie Marx y Dolors Tuneu, respectivamente), en vez del arcaísmo de que esos papeles sean representados por hombres.

Pero un elemento se le escapa a la revolucionaria de la escena. La directora se topa, al igual que les pasó con la Iglesia a los dos personajes creados por Cervantes, con un par de fontaneros del teatro que le chafan el experimento, descubriéndose como «los auténticos Don Quijote y Sancho».

Ambos, «con su comportamiento y su forma antigua de hablar, ensalzan una manera quijotesca de ver la vida, que contrasta con la vanguardista propuesta de la directora», continúa Fontserè, quien interpreta al fontanero-Quijote, mientras que Pep Vila es su compañero de partida.

Un mundo de valores

A este hecho se suma el comportamiento de los 'auténticos' actores durante el ensayo del montaje. Éstos se encuentran con una situación, en un principio, desconcertante, que luego tratarán de aprovechar y se adentran, junto a los fontaneros, en un universo totalmente desconocido para ellos.

Este mundo propugna valores como «la caballerosidad, el honor, la dignidad y la defensa de unos ideales», sin importar el resultado final de los acontecimientos. Frente a eso, se sitúa la falsa modernidad de la directora, que busca la apariencia por encima de todo, y a quien no le importa si, en realidad, lo que hace con su producto es «vender humo o algo más sólido».

Fontserè reivindica el Quijote 'antiguo', «el de las crestas de locura». El actor ve al personaje y a su compañero Sancho -al igual que la mayoría de los últimos papeles que ha hecho, entre los que cita el punto quijotesco de algunos de ellos, caso de Dalí o del también cervantino de 'El retablo de las maravillas'- como «gente con ideas muy sólidas, espíritus muy abiertos, librepensadores sin tener miedo de ser incorrectos», una definición que cuadra muy bien con la filosofía de Els Joglars.

Preparativos

La formación, con Boadella al frente, es la única responsable de todos los aspectos de este montaje, preparado durante un año en una masía de Cataluña con su ya tradicional método de trabajo.

 

Mi debilidad por el teatro de Els Joglars es confesa y desde hace algunos años procuro no perderme ningún montaje de la compañía encabezada por Albert Boadella. Ahora nos presentan “En Un Lugar de Manhattan” una obra que surge por un encargo de la Comunidad de Madrid, parece que directamente por su presidenta, Esperanza Aguirre, cosa que no deja de sorprenderme aunque favorablemente. No se si tendrá que ver con la oposición de Boadella al proyecto nacionalista y la implicación de la izquierda catalana en él. O con la creación de esa plataforma junto a otros intelectuales como Félix de Azua, Arcadi Espada, etc., para protestar por la deriva nacionalista de Catalunya e intentar formar un partido político de corte progresista y no nacionalista. Pero sean cuales fueren las razones extra-culturares del encargo, la elección de Els Joglars para realizar un montaje de teatro que conmemore el IV centenario de la publicación del Quijote, parece de lo más acertada desde un punto de vista meramente artístico: por una parte porque el último montaje de la compañía, El Retablo de las Maravillas, demostró que la compañía tiene recursos, perspectiva, gusto y sentido analógico-crítico para interpretar a Cervantes en clave actual, sin que por ello se pierda en un ápice la genialidad de su obra. Por otra parte, está sobradamente demostrado que Els Joglars es una de las compañías más solventes, ingeniosas, críticas, originales y depuradas técnica y artísticamente de nuestro teatro contemporáneo.

Con este convencimiento acudí al Teatro Albéniz de Madrid, sin disimular cierta emoción por estar ante un nuevo montaje de Els Joglars y para disfrutar de este particular homenaje al Quijote. Un homenaje que no se resiste a la crítica del revisionismo de este clásico de la literatura, lo que le da a Boadella un nuevo argumento para cargar contra las vanguardias que tanto le incitan a la sátira. En ese aspecto En Un Lugar de Manhattan, recoge las constantes del teatro de Els Joglars, no sólo por su particular vendetta frente a las expresiones artísticas rupturistas e incomprensibles, sino porque también retoma los puentes que establecen los clásicos con la crítica a la realidad actual o especiales fijaciones como esa exaltación del folcklore catalán como seña de identidad, que ya fue objeto de sus ironía en montajes anteriores, especialmente en "La Increíble historia del Dr. Floit & Mr. Pla".

Lo mejor de la obra es que el ingenio de Boadella como dramaturgo vuelve a relucir en escena y el trabajo de los actores sigue siendo impecable, porque denota una preparación meticulosa en expresión corporal, voces e interpretación y porque la compañía se ha consolidado como un engranaje de precisión interpretativa, que aprovecha al máximo las virtudes de sus componentes. Ramón Fontserè vuelve a estar inmenso, Pep Vila, al igual que en “El Retablo”, es el escudero perfecto y las aportaciones de Xavier Boada, Xavi Sais, Dolors Tuneu, Jesús Agelet, Minnie Marx, Francesc Pérez y Pilar Sánchez son imprescindibles para este montaje, que quizás sea el que más vocación coral tiene de los puestos en escena por la compañía.

Por contar algunas pequeñas decepciones del montaje, quizás está sea una obra en la que el ritmo al que nos tiene Els Joglars se ralentice un poco y en el que los sketch estén incluidos con más artificiosidad, dado que parece predeterminado que algunos pasajes del Quijote (La Aventura de los Galeotes, el yelmo de mambrino, los turcos y la berbería…) eran de referencia inevitable para la Boadella. Algunos de estos engarces son algo forzados, otros están hechos con un ingenio que minimizan la impresión anterior. También la escenografía es más simple y funcional que en otras ocasiones, pero en cambio hay una gran labor de vestuario y una inteligente y visual utilización de las impresionantes armaduras que aparecen en la obra.

Dice Boadella que ya no quedan Quijotes en España, que esa impronta soñadora, justiciera y un poco desvariada se ha borrado de nuestra esencia en aras de actitudes más mundanas y probablemente más mezquinas. Quizás tenga razón y este Quijote tan especial, es una divertida, disparatada y a la vez lúcida argumentación de esta afirmación.

Miedo y asco en Las Vegas

MIEDO Y ASCO EN LAS VEGAS
(Fear and loathing in Las Vegas)


Dirección: Terry Gilliam.
País: USA.
Año: 1998.
Duración: 118 min.
Intérpretes: Johnny Depp (Raoul Duke), Benicio Del Toro (Dr. Gonzo), Ellen Barkin (Camarera), Gary Busey (Policía), Cameron Díaz (Periodista), Tobey Maguire (Autoestopista), Christina Ricci (Lucy).
Producción: Laila Nabuisi, Patrick Cassavetti y Stephen Nemeth.
Guión: Tod Davies, Tony Grisoni, Alex Cox y Terry Gilliam, sobre una novela de Hunter S. Thompson.
Fotografía:
Nicola Pecorini.
Montaje: Lesley Walker.
Música: Ray Cooper y Michael Kamen.
Diseño de producción: Alex McDowell.

CRÍTICA por Cinencanto:

Parecería que Johnny Depp está tratando de competir con Nicholas Cage y Christopher Walken sobre quién acepta los papeles más bizarros en Hollywood. Depp es un excelente actor y creo que ha escogido esta ruta para sobreponerse al síndrome de "estrella" (que ahora acosa a Brad Pitt y a Leonardo DiCaprio, ambos extraordinarios actores encasillados en el papel de "estrellitas"). Gracias a eso lo hemos visto asociarse con directores cuyo trabajo también se encuentra un poco afuera de la corriente de moda en Hollywood. Y uno de los directores que con más precisión encarnan esta categoría es sin duda Terry Gilliam, en quien veo a un artista único. Desde sus extrañas animaciones en "Monty Phyton Flying Circus" ha demostrado un sentido del humor que, curiosamente, no se basa en el concepto tradicional de "humor", sino en conciliar lo bizarro con lo cotidiano. Elaborando sobre ese proceso, sus películas son por lo general interpretaciones muy personales de géneros establecidos. "Jabberwocky" y "Time Bandits" le dan giros a la clásica fantasía arturiana, y "Brazil" y "12 Monkeys" logran innovar en el cansado subgénero del futuro distópico tan socorrido por la ciencia ficción contemporánea. Y repentinamente, de la nada, nos llega la obra más reciente de este director en la forma de un experimento fílmico que podrá gustar o no, pero que es innegablemente producto de un artista que busca siempre alejarse del camino más transitado, incursionando sin temor en el terreno que mejor se ajuste a su visión, sin importar si tiene "viabilidad comercial" o no.
Era imposible que "Fear and Loathing in Las Vegas" tuviera éxito financiero; su actitud misma consiste en repeler o por lo menos desconcertar al espectador.
La "historia", si es que así puede llamarse, sigue el viaje (literal y figuradamente) de un reportero y su abogado que visitan Las Vegas para llevar la crónica de una carrera motociclística a través del desierto; posteriormente, el reportero se quedará en Las Vegas para cubrir una convención de "sheriffs" luchando contra el tráfico y consumo de drogas en sus respectivos pueblos.
Estos eventos, sin embargo, son de importancia muy secundaria pues ambos personajes se encuentran en un frenesí de abuso de drogas y alcohol tan violento que hace que todo pase a segundo plano. Todos los eventos que los rodean son vistos difusamente por su alterada conciencia, y la mayor parte del diálogo en la película se da en forma de narración, por medio de la cual "oímos" los pensamientos del reportero en su intoxicante recorrido.
El resultado es que la película, más que seguir una historia coherente, se descompone en una variedad de viñetas donde vemos y oímos la torcida percepción que los personajes tienen de ciertos eventos. Una visita a un casino (ya bastante surrealista estando sobrio) se convierte en un pasaje sacado del mismo infierno de Dante. Los períodos de relativa sobriedad están plagados de alucinaciones y fantasías paranoicas.
Éste es el tipo de película que puede generar en el espectador una de dos respuestas: repulsión absoluta ante el aparente rechazo por toda moralidad convencional, o aceptación total de la idea de que la percepción que tengamos de las cosas es completamente subjetiva y por lo tanto, válida para todas las personas.
Johnny Depp y Benicio del Toro tienen la casi imposible tarea de actuar en escenas que no obedecen a lógica alguna, y que los transforma de héroes a villanos varias veces y sin previo aviso. Los múltiples cameos de reconocidos actores y actrices podrían parecer caprichos del director, pero de hecho, en el torbellino de imágenes y narración sirven como puntos de apoyo; salvavidas temporales para devolvernos la perspectiva de las acciones que hemos presenciado. Cuando Cameron Díaz reacciona como una persona normal ante las gracejadas de los drogadictos, nos damos cuenta de que el humor no siempre funciona igual bajo diferentes circunstancias. Cuando Christina Ricci se ve involuntariamente envuelta con los dos protagonistas, es penosamente evidente que por muy "cool" que parezca ese estilo de vida, tiene consecuencias irreparables sobre gente que no tiene nada que ver con ello.
No puedo decir realmente que "Fear and Loathing in Las Vegas" sea una buena película. Lo que sí puedo decir es que se trata de un valiente experimento fílmico que barre con nuestras nociones de narrativa y moralidad y trata de reemplazarlas con una escala diferente. Quien esté dispuesto a aceptar esto, no se arrepentirá de haberla visto, guste o no; quien no acepte el reto, mejor vea "Trainspotting" para una versión más sanitizada de este estilo de vida.

En la ciudad blanca (Dans la ville Blanche)

 

 

TITULO ORIGINALDans la Ville blanche
AÑO
1983 
DURACIÓN108 min.
PAÍSPortugal-Suiza
DIRECTORAlain Tanner
GUIÓNAlain Tanner
MUSICAJean-Luc Barbier
FOTOGRAFÍAAcácio de Almeida
REPARTOBruno Ganz, Teresa Madruga, Julia Vonderlinn, José Carvalho, Victor Costa
PRODUCTORACoproducción Suiza-Portugal
GÉNERO Y CRÍTICA

Drama / A su paso por Lisboa, un marinero suizo decide desertar e ir a vagar por la ciudad. Abstraído de obligaciones y del transcurso del tiempo, pasea por los barrios viejos y conoce a Rosa, una mujer fascinante de quien se enamora... Un aclamado drama con una conmovedora interpretación de Bruno Ganz. (FILMAFFINITY)

 

 

Quince años antes de rodar de nuevo en Lisboa y con parecida estructura dramática la espléndida "Réquiem", el suizo Alain Tanner realizó "En la ciudad blanca": una gran película, que desarrolla la historia de un marinero (magistral, imponente Bruno Ganz) anclado en la ciudad de Lisboa, al que le espera su mujer en Suiza, con la que se comunica a través de epístolas e imágenes que la envía, mientras inicia una complicada relación con la camarera del hotel dónde se aloja.
Una obra autoral, muy bien armada y razonada, que desprende talento y capacidad para crear imágenes y cine de alto nivel, reflexionando sobre la capacidad/dificultad de amar, la soledad, las dudas de la madurez. Gran fotografía de Acacio de Almeida, para la mejor película de Tanner junto con la mencionada "Réquiem", entre ambas un díptico excelente de la fascinante capital portuguesa.
kafka
 
Miquel   Palma de Mallorca (España)
Su valoración: Notable30 de Diciembre de 2005
Escrita y dirigida por Alain Tanner, se rodó en el puerto y el antiguo barrio marinero de Lisboa. Fue nominada al Oso de oro de Berlín. Ganó el Cesar a la mejor película en lengua francesa y el Fotogramas de plata a la mejor película extranjera.

La acción tiene lugar en Lisboa en el curso del rodaje (1982). Narra la historia de Paul (Bruno Ganz), un marino mercante suizo, que al llegar a Lisboa abandona el barco y se toma unas vacaciones sin planes, sin reloj, sin obligaciones y sin rutinas, salvo la de escribir regularmente a su esposa, que vive en Ginebra (Suiza). Le envía, además, imágenes filmadas de si mismo y de los lugares que visita. Se enamora de Rosa (Teresa Madruga), empleada de la Pensión en la que se aloja, con la que mantiene un idilio sin compromisos, sin explicaciones y, por ello, difícil para ella. La película describe la fascinación que Paul siente por el puerto, la desembocadura del Tajo, los puentes que la cruzan, las calles de la vieja ciudad, su gente modesta y amable. Aquí encuentra el marco adecuado para recuperarse anímica y físicamente, tras una vida de agitación, soledades clamorosas, escenarios tediosos y un espacio vital propio (su camarote) reducido y claustrofóbico. En Lisboa encuentra compañía, amistad, belleza natural, calor humano, amor y algunas dificultades, en las justas proporciones que precisa para impregnarse de belleza, empaparse de humanidad y renacer a la vida. No quiere compromisos ni con el tiempo ni con las personas. No quiere recordar el pasado, fuente de obligaciones, apremios y exigencias. Desea permanecer sin calendario, respirando los aires de Lisboa, la ciudad blanca y pura. Desea detener el tiempo, abrir un paréntesis vital, en el que los relojes dejen de acortar con furia la vida, la alegría, el gozo, el amor. Es emblemática la escena en la que el minutero de un reloj marcha en sentido inverso al habitual: es lo que sus ojos le hacen ver, es lo que desea ver.

La música hace uso de la armónica y del saxo alto en momentos que jalonan, sin saturaciones, el desarrollo de la acción. La fotografía describe con acierto el paisaje urbano de la vieja ciudad, el ajetreo sosegado de los vecinos, la ausencia en ella de tráfico rodado, la amable antigüedad de las casas, la tortuosa continuidad de las calles, las escaleras intrincadas. Durante el rodaje, los vecinos espontáneamente retiraban los coches aparcados y detenían el paso de los que se acercaban, erigiéndose en colaboradores desinteresados del equipo técnico. El guión, muy sencillo, explica la relación de Paul con la fascinación de Lisboa y su proceso de interiorización de la misma. La interpretación de Bruno Ganz es magnífica y la de la portuguesa Teresa Madruga rebosa naturalidad y verismo. La dirección construye una obra en la que se implica personalmente: explica su propio relato de fascinación y curación.

Una de las películas mejores de Alain Tanner, que descontamina los sentidos y purifica el espíritu.
Miquel
 
Lilio   Pedreña (España)
Su valoración: Buena11 de Septiembre de 2006
Rara, hermosa, esquiva la pedantería y la solemnidad de la voz en off gracias a la interpretación de Bruno Ganz y de de algunas frases irónicas y prosaicas intercaladas entre la reflexiones del protagonista. Ideal para ver de insomnio, de madrugada.
Lilio

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO EN SOMIÓ

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO EN SOMIÓ

 

  Noche apacible y serena. Todo es perfecto, dentro del equilibrio habitual. Cada personaje cumple su papel… ¿De dónde, coño, ha salido ese coxu? Las faldas de colores levantan el vuelo huyendo escandalizadas por culpa de ese intruso, sin engominar, sin afeitar, sin camisa a cuadros ni bermudas, y además  con muletas sin marca.

VERSIÓN II

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO EN SOMIÓ

 

          Monotonía nocturna en el barrio. Todo perfectamente ubicado…

-¿De dónde, coño, ha salido ese coxu?

          Las faldas de colores levantan el vuelo huyendo escandalizadas, perseguidas por un intruso, sin engominar, sin afeitar, sin camisa a cuadros, y además  con muletas sin marca.

VERSIÓN III  (de Horacio)

Paseábamos como zombis en la noche apacible y serena de aquel valle de los caídos donde cada uno cumplía perfectamente con su papel...,menos un coxu sin afeitar, camisa o muletas de marca. En aquel escenario de zombis desubicados y de vividores listillos, el coxu parecía ser el único feliz.

VERSIÓN IV

 

Paseábamos  en la noche apacible y serena de aquel valle de los caídos donde cada uno cumplía perfectamente con su papel..., menos un coxu sin afeitar, sin camisa y sin muletas de marca. En aquel escenario de zombis desubicados y de vividores listillos, el coxu parecía ser el único feliz.

 

V de vendetta

 

 

V DE VENDETTA
Fecha estreno: 07/04/2006
Dirección:James McTeigue
Reparto:Natalie Portman, Hugo Weaving, Stephen Rea, John Hurt, Roger Allam, Sinead Cusack, Christopher Fosh
Duracion en min.132 min.
Calificación:NR-13
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VIÑETAS DE CÓMIC
 
 
Fotogramas de cómic
 
"V de Vendetta" es la última película que ha llegado a nuestra cartelera procedente del mundo del cómic, donde los personajes de Alan Moore y David Lloyd son reescritos desde el punto de vista de los Hermanos Wachowski 20 años después. Ellos son coguionistas y productores de esta gran versión que ha dirigido James McTeigue y de la que Moore ha renegado. Para que puedan disfrutar de esta historia, FOTOGRAMAS les ofrece en formato PDF una selección de las viñetas originales que han pasado a la gran pantalla tal cual, sin apenas variaciones.

El argumento. Londres, en un futuro no muy lejano. El gobierno está en manos de un tirano. El país está en bancarrota. Los medios de comunicación se basan en la mentira. La policía aterroriza a la población. Solo un hombre enmascarado, V (Hugo Weaving) parece capaz de acabar con la opresión y la corrupción. Cuando Evey (Natalie Portman) descubra el misterioso pasado de V, conocerá también la verdad sobre sí misma, y el papel que debe jugar en la revolución propugnada por el oscuro héroe.

Referentes: "Además de las fuentes que obviamente inspiraron a Alan Moore (La naranja mecánica -Stanley Kubrick, 1971-, 1984 -Michael Radford, 1984-, Fahrenheit 451 -François Truffaut, 1966-), yo siempre tuve en mente La batalla de Argel (Gillo Pontecorvo, 1965), que es una recreación muy realista de la revolución de los argelinos contra los franceses. Me interesan los peligros del extremismo, tanto el de un gobierno que abusa de su poder como el de un individuo que se toma la justicia por su mano. Es curioso: cuando la novela gráfica apareció en los años 80, la sociedad que describía no era tan cercana a la realidad como resulta hoy. En la actualidad, Londres es una ciudad alarmada por la amenaza terrorista, y sus calles están plagadas de cámaras de vigilancia", dice James McTeigue, director de la película.

Del cómic a la pantalla. "La novela gráfica de Alan Moore y David Lloyd es muy laberíntica. Posee diversas líneas argumentales que funcionan de maravilla en viñeta, pero que, en una película, representan demasiada información. Aun así, creo que el guión de Andy y Larry es bastante fiel al cómic. Creo que si Alan Moore se ha querido desvincular del proyecto es porque adaptaciones previas de su trabajo (Desde el Infierno -Albert y Allen Hughes, 2001-, La Liga de los Hombres Extraordinarios -Stephen Norrington, 2003-) no dieron buen resultado."