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La vida sigue igual de Julio Iglesias

JULIO IGLESIAS

LA VIDA SIGUE IGUAL
Unos que nacen, otros morirán;
unos que ríen, otros llorarán.
Aguas sin cauce, ríos sin mar,
penas y glorias, guerras y paz.

Siempre hay
por qué vivir,
por qué luchar.

Siempre hay
por quién sufrir
y a quien amar.

Al final
las obras quedan, las gentes se van.
Otros que vienen las continuarán...
¡La vida sigue igual!

Pocos amigos que son de verdad;
cuántos te alagan si triunfando estás;
y si fracasas, bien comprenderás:
los buenos quedan, los demás se van.

Siempre hay
por qué vivir,
por qué luchar.

Siempre hay
por quién sufrir
y a quien amar.

Al final
las obras quedan, las gentes se van.
Otros que vienen las continuarán...
¡La vida sigue igual!

Al final
las obras quedan, las gentes se van.
Otros que vienen las continuarán...
¡La vida sigue igual!

Album: YO CANTO (1969)


1 de marzo de 2006

Esta es una historia secreta y misteriosa. Secreta porque solo es para ti. Misteriosa porque está llena de sensaciones extrañas, de fuerzas de lo más profundo del corazón, de oscuros requisitos. Lo más importante de esta historia es el final, pero no se sabe cuando llegará, es más, no se sabe si quizás llegarás a leerlo algún día. Porque llegar al final es lo más difícil. Se puede demorar demasiado en el tiempo, o quizá tú prefieras no conocerlo nunca. O tal vez no seas capaz de cumplir todo lo que se te pida. Por ejemplo, lo primero que se te exige es que sea una historia secreta, como ya se te dijo, única y exclusivamente está pensada para ti, y tan solo mediante su lectura podrás acceder a ella. Por lo tanto te queda terminantemente prohibido hablar de esta historia, ni de lo que en ella se cuenta ni de su simple existencia. Entendido, prohibido hablar nunca de esta historia. Con nadie, absolutamente con nadie. Nunca podrás mencionar su existencia. Es una historia exclusiva para ti, para que la leas en soledad, para que la disfrutes o la sufras en intimidad. Tuya y solo tuya, y de tus sueños. Si no cumples este requisito esta historia se interrumpirá inmediatamente, y ese será su final. Repentino final, arrepentido final.  La mayoría de las historias que aquí se te cuenten serán robadas, pero eso no es un delito, porque lo único importante es que tú seas feliz. Si algún día me denuncias o me recriminas por el hecho de robar historias, las palabras desaparecerán para siempre, será un final robado.  Esta será una historia muy lenta, pausada, sin prisas, con grandes períodos de ausencia, si algún día me exiges celeridad, o manifiestas tus ansias por recibir nuevas  historias, ya nunca más llegarán a ti, será un final olvidado. Multiples son los posibles finales, pero solo uno le corresponde a esta historia, el que tú decidas. Eso sí, podrás participar siempre que quieras, con tus comentarios, con tus correciones, pero siempre mediante este correo electrónico, cualquier otro intento de contactar conmigo por otro medio "será tu final". Final asesinado. El lector. También deberás participar siempre que se te exija. Si no lo haces, simplemente no habrá final. Final ausente.     

El hombre probable

EL HOMBRE PROBABLE.- Fecha: del 19 de noviembre al 18 de diciembre. Lugar: Tarambana (Dolores Armengot, 31). Horario: Sábados a las 22.00 horas, domingos a las 20.00 horas. Precio: 7 euros. Venta de entradas: Taquilla.

M.T.

De vez en cuando la cartelera madrileña programa algunos títulos de autores contemporáneos. En este caso, la sala de Carabanchel ofrece una pieza escrita por Juan Pablo Heras, que recibió en 2002 el Premio Arte Joven de la Comunidad de Madrid.

La compañía Tatatary Teatro es la encargada de llevar a escena 'El hombre probable', una obra sobre la búsqueda de la propia identidad y las inquietudes de la sociedad actual. El montaje presenta la historia de un joven que cumple exactamente con las características del individuo medio: su vida es monótona y previsible. Una absoluta normalidad que no hace más que causar infelicidad al protagonista.

 

Eros (2004)

2004 China, Francia, Gran Bretaña, Hong Kong, Italia, Luxemburgo, USA - DIR: Wong Kar-wai
INT: Regina Nemni, Chang Chen, Luisa Rainieri, Ele Keats, Christopher Buchholz, Gong Li, Alan Arkin, Robert Downey Jr.
 

 
 

En El lado peligroso de las cosas, Antonioni relata el trío entre un matrimonio (Christophe Buchholz y Regina Nemni) y una joven. Equilibrio, de Soderbergh, asiste a las sesiones de un neurótico ejecutivo (Robert Downey Jr.), obsesionado con un sueño erótico, con su psiquiatra (Alan Arkin). Y La mano, de Kar-wai, narra la historia de amor entre una prostiuta de lujo (Gong Li) y un sastre (Chen Chang).

Las películas de sketches estuvieron muy de moda en los años 60. Luego, desaparecieron del mapa. Sin embargo, siempre queda alguien que resucita la fórmula para juntar directores con historias demasiado cortas; o como en este caso, para acompañar a un viejo maestro al que aún le quedan fuerzas para filmar, pero no para hacer una película entera. Michelangelo Antonioni, a pesar de su edad y su enfermedad, sigue al pie de la cámara. Y si en su anterior experimento buscó la ayuda de Wim Wenders para que le sirviera de bastón, ahora ha recurrido a dos directores a los que no se les caen los anillos por hacer cosas pequeñas, extrañas, distintas: Steven Soderbergh y Wong Kar-wai. El tema propuesto por el italiano fue el erotismo, y ambos realizadores recogieron el guante para hacer tres fragmentos de cine erótico completamente distintos entre sí.

De los tres, el primero, The Hand, dirigido por Wong Kar-wai, es el mejor. Se podría decir que se parece a Deseando amar, ¿y qué? No por ello deja de ser sensible, hermoso, erótico. El segundo, Equilibrium, dirigido por Soderbergh, es el más extraño, una especie de comedia en la que un actor habla, mientras el otro actúa, intentando que el erotismo nos lo imaginemos a partir de uno y otro. El tercero, Il filo pericoloso delle cose, es el de Antonioni. Y lamento decir que es el peor de todos. El más antiguo en su concepción del erotismo, de la imagen y de la historia. Algo queda del viejo autor de La aventura, pero cuesta reconocerlo. Si pudiera dar estrellitas separadas daría cuatro al primer episodio, tres al segundo y dos al tercero.



Para amantes de historias cortas.

Lo mejor: los dibujos que enlazan las tres historias.

Lo peor: su irregularidad.

Los días felices de Samuel Beckett

 

 Sala Ensalle. Vigo 29-I-06

Teatro Vuelta de Tuerca

LA FELICIDAD EN DÍAS SOMBRÍOS.

En cierta medida, convertir la rutina en algo precioso, en algo maravilloso, en un motivo de alegría, es un arte.
En cierta medida, vivir es también extraer de los días, la divinidad que subyace en ellos.
En cierta medida, caminar a través del tiempo, es buscar una ilusión en el fondo de una bolsa, en la voz amada de un indiferente compañero o en una mirada que ansía, realmente, vernos desaparecer.
Beckett calificó a Winnie (la protagonista de esta historia) como una mujer profundamente frívola, atolondrada, charlatana, inconsciente y luchadora.
No creo que sea frívola. No creo que sea atolondrada. No creo que sea inconsciente.
¿Charlatana?... Obviamente sí... Pero ¿Le queda algo más que las palabras?
¿Luchadora?... Rotundamente sí. Lucha para olvidar su desierto, porque lo conoce. Lucha para olvidar que nadie, ni tan siquiera Willie, (su marido) sería capaz de desenterrarla. Lucha por hacer de sus pequeñas cosas, grandes maravillas. Lucha por recordar una canción que silencie el grito áspero de un timbre que marca el principio y el fin de un día feliz... A pesar de todo.
Samuel Beckett, con esta obra, lanzó una mirada certera hacia la dureza de una vida que, a pesar de todo, no decidimos abandonar.
Da voz a una mujer en cuyas palabras respiramos todos...Porque todos nos hemos engañado en más de una ocasión.
“Los días felices” es un texto necesario; un texto solidario, que ha sido llevado a escena a menudo.
En este caso, ha sido la compañía “Teatro Vuelta de Tuerca”, la que ha escogido esta reflexión, esta confesión, para regalársela a un público ansioso por la felicidad en unos días sombríos.
Marta Alonso ha tomado las palabras de Winnie, las ha acercado a la actualidad y ha prestado su imagen a esa mujer que se encuentra atrapada en una montaña. En ese agujero transcurrirán sus días, en un monólogo apenas contestado por un marido, que interpreta Karlos Aurrekoetsxea y que sólo al final de ese día feliz, a pesar de todo, va a vivir del lado en el que Winnie podrá mirarlo.
Marta Alonso realiza una labor espléndida. Esa mujer sabe su realidad, la conoce y la odia. Vive en esa bolsa de la que extrae los objetos más insólitos, más absurdos y más nimios. Vive en la mentira que se crea, se dibuja, se canta y se proyecta. Vive en la oración que reza al comenzar y al concluir el día. Vive en la desolación con la que al final confiesa y admite “no me quedan más palabras”. Vive en esa pistola que emerge, rebelde, del fondo de la bolsa que Willie le regaló para hacer la compra y vive en la misteriosa mirada de él cuando repta con suma dificultad, cuando extiende la mano y pronuncia su nombre, cuando se rinde y se para, ante la mirada de ella, cuando se engaña una vez más y nos engaña... Al hacernos creer que ese hombre, a su manera, la quiere... ¿Pero qué quiere ese hombre?

Noviembre de Achero Mañas

CÓMO SE HIZO "NOVIEMBRE" Comentarios de Achero Mañas © 2003 Alta Films Desde que era un niño he estado, por razones familiares, relacionado con el mundo del teatro y guardo de estas vivencias muchísimos recuerdos. De todos ellos, hay uno que no se me olvidará y que ha sido el principal motivo que ha dado origen a esta película. En los años setenta, un grupo de actores creó una compañía de teatro independiente actuando en diferentes lugares del territorio nacional sin cobrar ni una peseta por su dedicación. Aquella compañía se llamaba El Piojo Picón y surge al mismo tiempo que otros grupos de teatro independientes que, sin ánimo de lucro, recorrieron España durante la época de la transición. La existencia de tales grupos, su lucha por hacer un teatro diferente, libre, independiente y gratuito sigue siendo para mí un misterio, en una sociedad como la de hoy, en donde cualquier forma de arte está obligatoriamente sometida, como el resto de cosas, incluidos los seres humanos, a las leyes imperativas del mercado. Es cierto que este teatro utópico y libre se dio en circunstancias especiales y en una época determinada, pero... ¿Qué pasaría ahora si surgiera un grupo teatral como los que aparecieron entonces? ¿Podría darse en la década de los noventa un grupo con el mismo espíritu, o parecido? ¿De qué forma surgiría? ¿Tendría algo por lo que luchar? ¿Cuál sería su sentido ahora? ¿Cómo reaccionaría el público? ¿Qué pasaría si el teatro volviera a la calle? ¿Aportaría algo? Y lo que es más importante, ¿podría sobrevivir? ¿Qué pensarían sus integrantes pasados cuarenta años? ¿Pensarían lo mismo que piensan los actores de los grupos de entonces en este momento? Noviembre ha sido un intento de dar respuesta a esas preguntas. Alfredo Baeza, protagonista y líder del grupo independiente Noviembre, cree en el arte y cree, como creyeron los artistas de principios del siglo pasado, y también los grupos independientes de teatro de finales de los setenta: que a través de su arte puede cambiar el mundo, o mejor dicho, el estado de las cosas. Ese idealismo, considerado ahora por una gran mayoría utópico, en donde no sólo el arte, sino también la política y la economía estaban dominados por un sentimiento colectivo y un deseo de cambio en la sociedad, convierten a Alfredo y a los demás integrantes del grupo en personajes completamente anacrónicos, quijotescos, abocados inevitablemente al fracaso. Sobre todo, en una sociedad dominada por el individualismo, con un sentido claramente materialista y en donde la gente no cree ya prácticamente en nada. Luchar contra ese escepticismo y volver a creer en la utopía es el principal sentido del grupo independiente Noviembre. Alfredo quiere luchar contra ese estatismo que simbólicamente está encarnado en su hermano Alejandro, quiere luchar contra esa ceguera, contra esa parálisis que ha vivido tan de cerca y sobre todo quiere hacer algo para provocar una reacción: “lo que sea”. No quiere ver a la gente inmóvil, muerta en vida, sin reaccionar, como ve a su hermano Alejandro; quiere que lo que hace provoque algo, que mueva algo, en definitiva: que trascienda. Ésa es la principal razón de la creación de Noviembre. La elección del teatro es un pretexto extrapolable a cualquier otro entorno dentro de nuestra sociedad. Alfredo, y con él Noviembre, son la llave que abre la puerta a algo nuevo que a su vez tendrá que ser renovado por otra tendencia, u otro movimiento, en el momento que éste haya entrado en su periodo de decadencia. De esta manera se evitará cualquier forma de absolutismo, de verdad inamovible que pueda llevarnos a una única y exclusiva forma de pensamiento, ya sea en el arte, en la política o en cualquier otro ámbito. Noviembre es principalmente el movimiento frente al estancamiento de las ideas, frente al escepticismo como principal asesino de toda forma de positivismo, de generador de movimiento, y por lo tanto de creación, de futuro, de vida. Gabriel Celaya decía que la poesía era un arma cargada de futuro. Creo que el arte, y el teatro en particular son y deben ser un arma. Un arma cargada de ideas, de palabras, pero también de contradicción, de paradoja; un arma, por encima de todo, inconformista que nunca pierda el sentido de la autocrítica. Alfredo y Noviembre simbolizan el sueño, la ilusión de que todavía el mundo y las cosas se pueden cambiar.

Música y cine, gracias

  Quiero dar las gracias a los responsables y a los "irresponsables" (sin quijotes el arte no sería posible) que nos permiten todos los noviembres, y ya van para diez, soñar con otros mundos, viajar a lugares a los que nunca llegaríamos por nuestro propio pie, ponernos en la piel de vidas ajenas, pero apasionantes, y especialmente, hacernos pensar que otro mundo, sí es posible.

  Cada uno de los asistentes hemos realizado nuestro propio viaje, de la sala uno a la ocho, del edificio Simeón al cine Dúplex, y cada día que duró el Festival vuelta a empezar, con un nuevo trazado, ansiosos por devorar nuevas historias. Ahí va mi viaje más emocionante: un recorrido musical a lo largo de tres películas. Exils, El arco, Crossing the bridge. Un viaje a los orígenes. La sensual música del amor. Y la convivencia de todos los estilos. La película de Tony Gatlif nos colocó los auriculares el primer fin de semana, y nos invitó a acompañar a los protagonistas en su viaje, no solo musical, de Francia a Argelia, en un intento de conocer nuestras raíces. Un arco le sirvió a Kim Ki-Duk para cautivarnos con la sugerente música que domina toda la cinta y cuya historia de amor nos sumerge en un mar de emociones y sentimientos; arco que le sirve al mismo tiempo al protagonista para defenderse de intrusos y rivales (esperemos que no sea el caso de futuras ediciones del festival). Finalmente el director Fatih Akin, cuya película "Contra la pared" (con una banda sonora espléndida) ganó la pasada edición del festival orensano, nos invita a cruzar el estrecho del Bósforo, y allí, en Estambul, comprobar como la convivencia entre distintas culturas es posible. Y para ello nada mejor que mostrar un recorrido por los distintos sonidos que suenan en la ciudad turca. Rock, hip-hop, música tradicional árabe, música kurda, y por supuesto, músicos callejeros.

 Ha sido una delicia haber podido cruzar este puente musical, y cinematográfico, a lo largo de estos ocho días. Gracias. Y los fallos, que los ha habido, seguro que se solucionan en la próxima edición. Hasta el próximo noviembre.

Matar a un hombre

"Para amantes de película hermosas que hacen pensar (...) yo particularmente me quedo con la frase de Goytisolo en la película: -

 

Matar a un hombre para defender una idea no es defender una idea, es matar a un hombre-."

(Notre musique de Jean Luc Godard