Blogia

ebora

Edificio Yacoubian

Edificio Yacoubian(2006)

OMARET YACOUBIAN (El edificio Yacoubian)
cine club Lumiere xaneiro-2009
Nacionalidad: Egipto.
Director: Marawab Hamed.
Intérpretes: Adel Imam, Yousra, Nour El Sherif, Hind Sabry.
Fotografía: Hiroshi Takase.
Música: Khaled Hammad.
Duración: 165 minutos.
 Estreno: viernes 18 de abril de 2008 ISMAEL MARINERO

[foto de la noticia]

La última gran apuesta del cine egipcio (con doce millones de euros de presupuesto) es esta adaptación del libro homónimo escrito por Alaa Al Aswany, que ha logrado cierto éxito de ventas fuera de su país.

El edificio del título, situado en pleno centro de El Cairo, sirve como hilo de unión entre una decena de historias que pretenden radiografiar la sociedad egipcia actual: la corrupción política, el machismo, el fanatismo religioso y el infatigable idealismo de los jóvenes.

Construido en 1930, Yacoubian ha pasado de ser una residencia de lujo a un inmueble en decadencia, donde conviven el burgués Kaki, el político Hagg, el periodista Harem y los habitantes de las buhardillas, obreros y familias pobres.

 

LA NOVELA......................................................................



Imarat Yacoubian
(El edificio Yacoubian)

Alaa Al Aswani
348 págs., Mirit lil-Nashr wa-al-Malumat, 2002, El Cairo (Egipto)

Descubrí a Alaa Al Aswani mientras estuve recluido en prisión acusado de mancillar la reputación de Egipto. A través de él abandoné mi celda y me transporté a Imarat Yacoubian, un microcosmos de la sociedad egipcia sorprendente y ameno que desencadenó debates tanto entre las élites urbanas como entre los lectores corrientes al publicarse en 2002. Apenas la dirección de la Granja Penal de Tora dio el visto bueno a la novela, se corrió la voz de lo buena que era entre el personal de menor rango, que se apresuró a solicitarla en cuanto la terminé. Mis compañeros reclusos del pabellón 6 fueron los siguientes en pedirla. Los presos y los celadores se juntaban para hablar sobre el libro hasta bien entrada la madrugada, olvidando por un instante su condición de captores y cautivos. El Yacoubian (que existe) es un viejo edificio residencial de varias plantas y estilo europeo en el centro de El Cairo. Como narra Al Aswani, las vidas de sus habitantes reflejan los tumultuosos acontecimientos del siglo pasado, desde la Segunda Guerra Mundial hasta la primera guerra del Golfo y el aumento de la militancia islámica. Con una prosa elegante, la novela toca distintas fibras sensibles en su repaso a la corrupción y al fanatismo religioso, dos de las facetas más terribles de la vida egipcia contemporánea. Por ejemplo, la ausencia de justicia social se pone de manifiesto con el cuento de Taha, el hijo inteligente y ambicioso del portero que aspira a convertirse en policía. El hecho de que no le admitan en la academia por su origen le lleva a encontrar consuelo en un grupo de apoyo de carácter religioso en el que todos sus miembros son "iguales" ante Dios. Sin embargo, la que parece una asociación apolítica no tarda en convertirse en una organización islámica militante. Taha es detenido y torturado brutalmente, y, como suprema humillación, es violado por un agente de seguridad. En un pasaje que reproduce la decisiva transformación de Taha en una abominable máquina de matar, Al Aswani escribe: "Se le oyó decir: ‘Si me hubieran detenido en Israel, los israelíes no me hubieran hecho lo que me hicieron mis compatriotas egipcios. He jurado a Dios que les encontraré y me vengaré de ellos, uno a uno".




Los personajes están exhaustos, arruinados, deprimidos o se declaran en rebeldía contra sistemas políticos que parecen haberles tratado como a cobayas

En el extremo opuesto de la escala social se encuentra Zaki Dessouky. Gran parte de la fortuna que heredó fue nacionalizada en la revolución de Nasser, pero retuvo la suficiente para mantener su estilo de vida burgués. Soltero empedernido, a sus 60 años consigue atraer a mujeres jóvenes y de mediana edad de todas las extracciones sociales.
Una de ellas es Buthayna, una chica de escasos recursos que ha aprendido a sobrevivir gracias a la seducción, y que se pregunta por qué la vida en Egipto se ha deteriorado tanto en los últimos años. Zaki le explica: "La razón es la ausencia de democracia. Si de verdad tuviéramos un sistema democrático, Egipto sería una gran potencia".






Ningún otro escritor egipcio o árabe que haya tratado esta temática ha quebrado de forma tan atrevida el estancamiento literario de los últimos 50 años, salvo, quizá, Naguib Mahfuz, el premio Nobel que escribió la Trilogía de El Cairo en los 50. La acción de esa obra transcurre en una antigua ciudad islámica medieval con sus calles estrechas, sus ensanches y sus laberínticos callejones; sus personajes se debaten entre una forma de vida tradicional y otra moderna.
La obra de Al Aswani transcurre en El Cairo moderno, y sus personajes han logrado abandonar la sociedad tradicional egipcia. Pero tras décadas de lucha están exhaustos, arruinados, deprimidos o se declaran en rebeldía como consecuencia de ideologías contrapuestas y sistemas políticos que parecen haberles tratado como cobayas.
Dos años más tarde, leí su recopilación de historias cortas Fuego amigo. Por entonces, 27 de mis colegas de investigación del centro Ibn Jaldún y yo habíamos sido absueltos de los cargos de los que nos acusaba el régimen de Hosni Mubarak. Aunque tan agudo como Imarat Yacoubian, este último libro no me resultó ni mucho menos tan sorprendente, posiblemente porque no lo leí bajo la misma presión.
Fuego amigo es una expresión que se oyó mucho durante la guerra iniciada por EE UU en Irak y refleja el hilo conductor de su contenido: buena parte del dolor y el daño infligidos a los personajes es provocado por los parientes más cercanos, amigos, vecinos y colegas.




Buena parte del dolor y el daño infligidos a los personajes de ‘Fuego amigo’ es provocado por los parientes más cercanos, amigos, vecinos y colegas




La primera historia nos presenta a Dawakhly, un escolar de buen corazón cuya obesidad le hace blanco de las burlas de sus compañeros de clase. En otro cuento encontramos a Issam, un insignificante funcionario de mediana edad. Aunque es un hombre culto, su vida de soltero no le conduce a ninguna parte. Su error fatal es su naturaleza excesivamente crítica. Hasta la hermosa y suave piel de su novia, examinada de cerca, posee para él arrugas y manchas. Esta toma de conciencia de lo absurdo de la condición humana le lleva a sustraerse de una realidad en la que sólo alberga desprecio por su nación, sus compatriotas, su religión, su familia y sus amigos.
Opta voluntariamente por la soledad, renunciando en último término a la vida y descendiendo a los infiernos de la locura y, prácticamente, de la muerte. Las salvas de Fuego amigo son una alegoría del estancamiento social de Egipto. Ni la buena voluntad ni el trabajo duro de los egipcios de a pie es suficiente para ver cumplidos ni siquiera sus sueños más banales.
Los egipcios se lamentan de su falta de libertad, ansían lograr una sociedad abierta, temen la militancia islámica y rechazan la hegemonía estadounidense. Sin embargo, el Egipto oficial se proclama auténtico defensor del islam, aliado estratégico de EE UU y adalid de la democracia.
Pocos egipcios, si es que hay alguno, se creen estas proclamaciones, y, lo que es peor, la hipocresía es una carga demasiado pesada para sus esperanzas de progreso.


Saad Eddin Ibrahim es profesor de Sociología Política en la Universidad Americana de El Cairo, presidente del Consejo del Centro Ibn Jaldún de Estudios sobre Desarrollo y destacado defensor de la democracia.

 

Las horas del verano

Los caminos de tres hermanos en la cuarentena chocan cuando su madre, encargada de gestionar la excepcional colección de arte del s. XIX que perteneció a su tío, muere repentinamente. Los tres se verán obligados a entenderse y a limar sus diferencias. Adrienne, una diseñadora con éxito en Nueva York; Frédéric, un economista y profesor universitario en París; y Jérémie, un dinámico hombre de negocios asentado en China, deberán enfrentarse al fin de su niñez, memorias compartidas, orígenes y su particular visión del futuro.

Comentario

Después de una trilogía estructurada alrededor de una sociedad internacionalizada con culturas y lenguas mezcladas (Demonlover, Clean y Boarding Gate), el realizador francés Olivier Assayas ha decidido centrarse en un núcleo mucho más reducido, la familia. El fresco familiar ya lo reflejó en Les destinées, donde ya juntó tres generaciones delante de la cámara, aunque en Las horas del verano habla de la relación entre hermanos y hermanas en el presente. El origen de la película se encuentra en una iniciativa del Museo de Orsay, que quería unir el cine a la celebración de su veinte aniversario mediante cuatro cortometrajes unidos en una sola película. Por razones técnicas, el proyecto debió ser abandonado pero Assayas mantuvo su idea, cambió el contexto inicial y convirtió la historia en algo autónomo. Assayas es un enamorado del cine de Taiwan. En este sentido, el cineasta ha señalado que Las Horas del Verano es su película más taiwanesa. La influencia de Hou Hsiao-Hsien, Edward Yang y Tsai Ming-Liang, además del ‘simbólico’ diálogo que tiene con ellos, provoca que en esta obra tenga una aproximación muy local donde se combina la naturaleza, el tiempo y la modernidad. Los actores principales de la cinta son Juliette Binoche, Charles Berling, Jérémie Renier y Edith Scob.

Curiosidades

A pesar de haber dirigido a muchas de las grandes actrices francesas, es la primera vez que Juliette Binoche se pone a las órdenes de Assayas. Ambos llevaban años buscando colaborar juntos. El director fue, eso sí, guionista de Alice et Martin de André Techiné, y donde Binoche tenía el papel protagonista. 

 

http://www.cinestrenos.com/verficha.asp?Codigo=3309

HERMANAS DE CAROL LÒPEZ

http://www.elpais.com/articulo/arte/fin/comedia/Germanes/Carol/Lopez/elpepuculbab/20080329elpbabart_9/Tes/

OURENSE, 1 festival de teatro internacional   Auditorio, sábado 1 de novembro de 2008

CRÓNICA: PURO TEATRO

Al fin una comedia: 'Germanes', de Carol López

Marcos Ordóñez 29/03/2008

 

La autora y directora no dirige, elige y, si hace falta, corrige. La obra, con una estructura netamente chejoviana, combina un ritmo trepidante con un tempo imprevisible marcado por el tejido narrativo. Todo fluye con extrema naturalidad

Hay que ser muy valiente para hacer comedia. Para arriesgarse a ser tildado de banal, evasivo, "comercial". En el teatro de hoy, como en casi todo, puedes colar matute a poco que ahueques la voz y proclames que tu ceñudo latazo es una "reflexión". El público bostezará hasta la dislocación mandibular, pero saldrá convencido de haber visto algo muy importante. ¡Cuantísimas "reflexiones" con pretensiones de profundidad hemos tenido que soportar! Dan ganas de decirles: "Por favor, limítense a narrar, que la reflexión, si se tercia, ya la haremos nosotros". Elegir la comedia como género, como vehículo, como tono, es toda una opción vital. Y moral. En la verdadera comedia todos tienen sus razones, y la vida fluye en su alternancia de risa y dolor. La verdadera comedia, la que no es farsa burda y descabellada, requiere arquitectura y naturalidad, dotes de observación, conocimiento del ser humano, comprensión y respeto por los personajes. Con la comedia no hay red. Si la gente no se ríe, si no se reconoce, te vas al garete. Las reflexiones y las pantallitas no van a salvarte. Carol López hace comedia. Se salva y nos salva. Germanes, en la Villarroel barcelonesa, es su nuevo regalo. Nos parte de risa y nos parte el alma y luego nos ofrece los instrumentos para tratar de recomponerla. La comedia empieza y acaba con una muerte. La primera está clara desde el comienzo, cuando la compañía, de luto, recibe al público en el vestíbulo, bajo la esquela del padre. La segunda es una incógnita, magistral y elípticamente anticipada, sin clarines de aviso. Aparentemente es su texto más clásico hasta la fecha. Un prólogo, dos actos, un epílogo. Un espacio único: la cocina familiar, impecablemente levantada, y abierta al jardín, por Bibiana Puigdefábregas. Si sus anteriores entregas (Versión original subtitulada, Last chance) remitían a modelos cinematográficos (Allen, Rohmer centrifugado, Tarantino), Germanes está más cerca de Ayckbourn y de Agnès Jaoui. Y de Chéjov. Alguna gente llega a la sala pensando que la obra es una puesta al día de Las tres hermanas, y aunque sólo conserve la frase inicial del drama ("hace un año que nuestro padre murió") y un guiño burlón a Tío Vania, su estructura es netamente chejoviana: parece no pasar nada y pasa todo, la dicha y la melancolía, la desesperación grotesca, la serenidad terminal. No tiene Germanes una construcción matemática, inflexible, un encadenado de causas y efectos, sino una singular e inesperada tensión entre las fulgurantes punchlines, que parecen pedir un ritmo trepidante, y ese tejido narrativo que sigue su propio e imprevisible tempo, con súbitas explosiones (el baile liberador de Girls just wanna have fun), giros inesperados y confesiones a media voz, acunadas por el conmovedor bolero, que cierra la pieza y abre la última ventana a un atardecer eternizado por la memoria. Todo sucede con una extrema naturalidad, del mismo modo que los personajes pasan del catalán al castellano. Todo es como debe o debería ser. Y, a Will gracias, las elipsis tienen lugar sin un solo fundido en negro, contraviniendo los mandamientos no escritos de la modernidad.

Su trabajo como autora y directora sigue las reglas del finado Fernández (Tito, para los amigos). Carol López no dirige, elige. Y, si hace falta, corrige. Elige a los actores sabiendo lo que le pueden dar. Elige según el physique du rôle y, sobre todo, según el temperamento. No le interesan los grandes nombres, ni las estrellas televisivas que suelen llevar mucha gente al teatro. En los ensayos juegan en serio. Se improvisan situaciones y diálogos que luego ella fija, amplía o descarta. María Lanau (Inés, la hermana mayor) no es una actriz "popular", pero da de perlas el perfil de pija sarcástica, hiperneurótica. Tiene un momentazo desbordante: la escena del gazpacho. Han de verla, y oírla. De haberse estrenado Germanes en los cincuenta, sería tan comentada como la célebre escena de las uvas de Una señorita de Valladolid. Irene, la segunda hermana, es Montse Germán. Ya demostró su cálida intensidad, su luz entreverada de sombra, en la estupenda Ficción, de Cesc Gay. Ivonne, la hermana pequeña, encantadoramente promiscua porque "se está formando", tiene la frescura desinhibida de Aina Clotet, una de nuestras mejores actrices jóvenes. La madre, Isabel, es Amparo Fernández, la gran revelación de Germanes. Hace Mihura sin saberlo y es la versión levantina de Frances Conroy en Dos metros bajo tierra. Habla con el padre muerto ("Ignacio, las cosas cambian. Mira si cambian que ayer estabas y hoy no estás"), mientras devora martinis; quiere seguir viviendo, seduciendo. Y proclama su código en el showstopper que cierra el primer acto, cuando se ríe de la luna y rompe a cantar Non, je ne regrette rien. Si Germanes fuera una película de Woody Allen, Paul Berrondo (Alex) sería Sam Waterston. Tiene el papel más difícil. El que calla, el que escucha, el que equilibra. Y también lo borda. Marcel Borrás (Igor, el hijo de Irene) pasa de la violencia muda al incesto más deliciosamente natural desde Le souffle au coeur, culminado, silbado y bailado sobre la melodía feliz de What a Day for a Daydream, de los Lovin' Spoonful. Sólo le pondría dos pegas a este estupendo espectáculo: el flash-back inicial, que no es confuso en sí mismo sino, tal vez, por la manera en que está montado, y un cierto desajuste de ritmo en el primer cuadro, que encontrará su patrón a medida que el público se lo marque. Una parte de mi cabecita pediría ceñir o apoyar más algunas réplicas brillantes que corren el riesgo de pasar inadvertidas, pero la otra entiende, o cree entender, que eso desembocaría en un riesgo mayor: colocar al público en el stacatto de la comedia de situación, chocando abiertamente con el "fluido chejoviano" del que antes hablaba. No, Carol López sabe lo que se hace. Pónganse en sus manos y vean Germanes: me lo agradecerán.

Germanes. Teatro Villarroel de Barcelona. Hasta el 4 de mayo.

 

ALIENTO de Kim Ki Duk

 
 
 

Aliento
 
Multimedia
 
Compartir
 
Aliento
Soom                                      CINECLUBE LUMIERE OUTUBRO 2008

Enviar a un amigo Imprimir Disminuir Letra Aumentar Letra

AlientoAlientoAlientoAlientoAliento

Año de producción: 2007
País: Corea
Dirección: Kim Ki-Duk
Intérpretes: Chen Chang, Park Ji-a, Ha Jung-woo, Kang In-hyung, Kim Ki-Duk.
Guión: Kim Ki-Duk
Fotografía: Sung Jong-moo
Distribuye en Cine: Golem
Duración: 84 min.
Público apropiado: Adultos
Género: Drama
Contenidos: Violencia 1, Acción 0, Amor 2, Lágrimas 1, Risas 0, Sexo 2  [de 0 a 4]
Extraños en una cárcel

Deprimida porque acaba de enterarse de que su marido tiene una amante, Yeon se mete en un taxi y se dirige a la cárcel en la que está encerrado Jin, un asesino al que ha visto en las noticias. Jin asesinó a toda su familia y mientras espera a ser ejecutado en el corredor de la muerte, ha intentado suicidarse. Aunque a Jin no le dejan recibir visitas, excepcionalmente permiten que Yeon mantenga una conversación con él. Ella le habla como si se conocieran, por lo que da comienzo una curiosa relación entre ellos, pues Yeon volverá a ver al preso más veces.

Nuevo trabajo del coreano Kim Ki-Duk, que se mantiene fiel a sus señas de identidad, presentes en sus anteriores trabajos, La isla, Hierro 3 y El arco. Ki-Duk reduce al mínimo los diálogos, e incluso presenta a un personaje -Jin- que ni habla. Tampoco faltan sus dosis de erotismo habituales, algún momento de violencia brutal, y su inigualable imaginación visual, que da pie a momentos deslumbrantes, pues a la hora de narrar le saca partido a los reflejos o las imágenes de una videocámara. Logra Ki-Duk asímismo un gran trabajo del reparto, sobre todo de Chen Chang (el asesino Jin), habitual del cine de Wong Kar Wai.

El director concede gran importancia a los personajes secundarios. El más interesante es el alcaide de la prisión, que permanece en un segundo plano, observando a los protagonistas a través de una cámara. Es quien decide cuándo pueden mantener reuniones los protagonistas, y cuándo acaban. Es un director en la sombra que decide si la relación entre el preso y su visitante avanza o no, y que cuando quiere, puede mandar a un funcionario de prisiones a zanjar el encuentro. Interpretado por el propio Kim Ki-Duk, el espectador sólo puede verle  a través de su reflejo en la pantalla de su monitor. Otro secundario con mucha importancia es un preso homosexual, compañero de celda de Jin, con quien mantiene una cercana relación, aunque no queda muy claro qué aporta a la trama.

Ki-Duk logra una enorme fuerza dramática con pocas palabras, a través de gestos y miradas de sus personajes. El planteamiento tiene mucha garra, pues parece que estamos ante un drama sobre la desestructuración familiar. La protagonista tiene problemas con su marido infiel, mientras que el preso ha acabado salvajemente con su familia y parece buscar un camino para redimirse en cierta medida. Sin embargo, el relato se embrolla y no se sabe a ciencia cierta qué quiere contar el cineasta. Este hecho, surgido de la necesidad de dejar al espectador vía libre para que desarrolle sus propias interpretaciones, da al traste con un film que promete al inicio mucho más de lo que ofrece después.
 
Alientohttp://www.decine21.com/Peliculas/Aliento-13577.asp?id=13577
 

California dreamin (Nesfarsit) de Cristian Nemescu


California Dreamin'
 
Multimedia
 
Compartir
 
California Dreamin'
California Dreamin' (Nesfarsit)       CINECLUBE LUMIERE OUTUBRO 2008

Enviar a un amigo Imprimir Disminuir Letra Aumentar Letra

California Dreamin'California Dreamin'California Dreamin'California Dreamin'California Dreamin'

Año de producción: 2007
País: Rumanía
Dirección: Cristian Nemescu
Intérpretes: Armand Assante, Jamie Elman, Razvan Vasilescu, Maria Dinulescu, Alexandru Margineanu, Ion Sapdaru.
Guión: Catherine Linstrum, Cristian Nemescu, Tudor Voican
Fotografía: Liviu Marghidan
Distribuye en Cine: Eurocine
Duración: 155 min.
Público apropiado: Jóvenes-adultos
Género: Comedia, Drama
Contenidos: Acción 1, Amor 1, Lágrimas 1, Risas 1, Sexo 2, Violencia 1  [de 0 a 4]
Americanos

Un tren de la OTAN bajo el mando de tropas estadounidenses tranporta material militar rumbo a Kosovo en 1999. Para ello deben atravesar territorio rumano. Y en Capaltina, un pueblo en medio de ninguna parte, el jefe de estación Doiaru se empeña en retener el convoy sin razón aparente. Dice que él debe hacer cumplir las leyes, y que el capitán Jones no tiene los papeles de la aduana en regla. El rudo militar fracasa a la hora de hacer entrar en razón al otro, y a la espera de dar con una solución desde el ministerio de turno, él y sus hombres se ven obligados a permanecer en el lugar... y allí entran en contacto con la población local.

El cine rumano viene demostrando en los últimos tiempos una fuerte pujanza. Este film del malogrado Christian Nemescu (el joven director y guionista murió con 27 años en un accidente de automóvil, sin lograr dar a la película el toque final antes del estreno) es una muestra más de ello. Aunque de extensión algo exagerada, y un ritmo pausado que puede desanimar a parte del público, se trata de una inteligente crítica al papel que Estados Unidos viene desempeñando en el exterior, a la hora de ayudar a otros países y resolver conflictos. En efecto, el film mezcla imágenes en blanco y negro del final de la Segunda Guerra Mundial, con el relato principal en color. Las razones de tal hecho, no aclaradas hasta bien avanzado el rodaje, hablan de la imagen que a veces trasladan los americanos, donde su aura de arreglar todos los problemas imaginables como por ensalmo, suele dar paso a la decepción de las promesas fatuas. En tal aspecto, que podríamos describir como "la insoportable levedad de los yanquis", el film conecta con títulos como Bienvenido Mr. Marshall. Hay bastantes segundas intenciones en ese explosivo americano que se activa muchos años después de modo inesperado, en el hecho de no dar el teléfono al soldado americano, o en la coca cola olvidada en la mesa de un restaurante al final de la película.

Nemescu acierta en lanzar sus críticas suavemente, tras preparar el terreno cuidadosamente. De modo que el estallido final de violencia, que los yanquis ni "huelen", resulta bastante efectivo. Y mientras esto llega, se esfuerza en componer una interesante galería de personajes, muy humanos, presentados con sentido del humor, por ejemplo al jugar con las confusiones idiomáticas. Del lado local, aparte del jefe de estación, está su bella hija rompecorazones Monica, el alcalde que piensa que la estancia de los yanquis puede traer prosperidad al pueblo, el tímido joven enamorado, además de una pléyade bien concebida de comparsas. Y del lado americano destacan el capitán que quiere dejar el pueblo cuanto antes, que actúa con cierta arrogancia y prepotencia muy características, y el soldado que despierta el interés de Monica.

 
California Dreamin'http://www.decine21.com/Peliculas/California-Dreamin--Nesfarsit-12770.asp?id=12770

Las vírgenes del paraíso de Barbara Wood

Las Vírgenes del Paraíso (http://otranovela.blogspot.com/2006/09/las-vrgenes-del-paraso.html)

Autor: Bárbara Wood


Resumen:
Jasmine, una joven doctora inglesa de origen egipcio residente en Estados Unidos, recibe la llamada de un abogado que le pide que regrese a El Cairo para tratar unos asuntos concernientes a una herencia familiar.

Esta llamada le produce una gran inquietud. El regreso a su país le hará recordar sus días en la calle Las Vírgenes del Paraíso donde pasó toda su vida hasta que decidió poner tierra de por medio y marcharse definitivamente a Estados Unidos.

A través de su abuela Amira, que le informa de que su padre está gravemente enfermo, conoceremos todas las intrigas y secretos de este particular familia.


Mi opinión:
Este libro cayó en mis manos hace bastantes años recomendado por una amiga de la infancia. La autora no me inspiró ninguna confianza (creo que ya he comentado mi odio hacia las novelitas románticas) pero me dijo que una vez empezada la novela sería incapaz de dejar de leerla. Lo cierto es que no se equivocó.

Lo más fascinante de todo, a mi parecer, es que todos los personajes (principalmente los femeninos) son dignos de admiración: unos por su lucha frente a las injusticias que les ha tocado vivir y otros por la resignación y aceptación de lo que les ha tocado vivir.

Bárbara Wood, con su estilo marcadamente descriptivo, hace que conozcas a los personajes como si vivieses con ellos. Lo mismo ocurre con las casas, las calles y los barrios de El Cairo. Nunca he estado allí, pero cuando estás leyendo el libro parece que estás paseando por la ciudad.

Otro aspecto destacable es la clara imagen que te da la autora de las costumbres y la forma de vida del pueblo egipcio: religión, diferencias entre hombres y mujeres, sexualidad, historia, tradición…

Puede parecer que es un libro fundamentalmente para mujeres, y en algunos aspectos estoy de acuerdo. Lo único que quiero decir sobre este tema es que por la gran cantidad de datos e información sobre el mundo musulmán que la autora nos ofrece, merece la pena leerlo seas hombre o mujer.

El callejón de los milagros de Naguib Mahfuz

El callejón de los milagros

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Saltar a navegación, búsqueda

El callejón de los milagros (árabe: زقاق المدق Zuqaq al-Midaqq) es una novela del escritor y Premio Nobel egipcio Naguib Mahfuz, escrita originalmente en árabe y publicada en 1947. Es una de las novelas más conocidas e importantes de este autor egipcio.

En 1995 se estrenó una película del director mexicano Jorge Fons con el mismo título y basada en la novela.

Estructura y estilo

Esta novela forma parte de la llamada "Pentalogía realista" de Mahfuz, un grupo de cinco obras publicadas entre 1945 y 1957 de marcado corte realista centradas en la vida cotidiana de las clases populares y la pequeña burguesía de El Cairo en aquella época.

Es una obra de caracter marcadamente coral que nos describe el microcosmos de un minúsculo callejón (el callejón de Midaq) en El Cairo durante la Segunda Guerra Mundial. Toda la acción transcurre casi completamente en dicho callejón y algunos pasajes en las calles adyacentes: Sanadiqiya, Guriya, Muski, Darasa, Azhar...

La estructura de la novela es muy simple, con un desarrollo temporal lineal (se relatan los hechos desde el principio hasta el final). Cada capítulo se centra en cada uno de los personajes y cada historia se va mezclando con las de los demás. La novela está escrita en tercera persona y el narrador presenta la acción de manera objetiva, sin juzgarla.

Las descripciones de los personajes son muy minuciosas, tanto en lo físico, como en lo psicológico. También son detalladas las descripciones de los lugares y las situaciones.

Argumento y personajes

Mahfuz retrata en El callejón de los milagros una sociedad cerrada, frustrada y llena de deseos imposibles a través de una galería de personajes inolvidables. Los personajes maduros prefieren permanecer aislados en su mísero barrio, manteniendo una apariencia de normalidad y una falsa atmósfera del pasado, en lugar de adaptarse a los tiempos cambiantes. Por su parte, los jóvenes sueñan con aventuras, riquezas y placeres y sobre todo con salir del barrio. El callejón de los milagros es una representación atemporal del conflicto entre la tradición y la modernidad, entre el pasado y el presente.

Los problemas sociales, como los coletazos finales de la Segunda Guerra Mundial, la presencia británica en Egipto y el inestable sistema económico permanecen en segundo plano, como un decorado, mientras que los residentes en el callejón no pueden ver más allá de sus propios problemas.

Mahfuz ofrece una visión cruda, sin concesiones al lector: los maridos odian a sus esposas y viceversa, los padres echan a sus hijos, los enamorados se traicionan, los mendigos se deforman para conseguir más ganancias, los dentistas colocan a sus pacientes dientes de oro robados a los cadáveres... Mahfuz no ofrece consuelo al lector. Dondequiera que el lector va, puede oler el aroma de un nuevo acto corrupto.

Los personajes principales son:

  • Hamida es la muchacha joven, hermosa, pobre y ambiciosa que sueña con casarse con algún hombre rico que la saque del callejón. A pesar de estar prometida con Abbas, flirtea con varios hombres buscando salir del ambiente de pobreza en que vive. Hamida quiere una nueva vida sin ligaduras con el pasado; en un nuevo barrio y una nueva casa. Finalmente conoce a un hombre Ibrahim Faraj que parece el hombre de sus sueños, pero que lo que busca en realidad es convertirla en prostituta de lujo. Hamida al principio rechaza indignada, pero pronto acepta pagar el precio que su nueva vida exige.
  • Abbas es el ingenuo barbero, enamorado de Hamida y satisfecho con su modesta vida en el callejón, que sin embargo parte en busca de un futuro mejor para complacer las ambiciones de su amada. Finalmente es asesinado por los clientes de su prometida.
  • Kirsha es el dueño del café, que mantiene una tertulia de noctámbulos fumadores de hachís en la terraza de su casa y que vive consumido por sus aficiones homosexuales.
  • Husain Kirsha es el hijo de Kirsha y amigo de Abbas. Ambicioso y descontento trabaja para el ejército británico y sueña con salir del callejón y vivir en una casa "con agua y electricidad". Es él quien anima a Abbas a salir del callejón a buscar fortuna.
  • Salim Alwan es el rico comerciante dueño del bazar que desprecia a sus vecinos y que toma cada día un plato afrodisíaco de trigo con carne de palomo. Está preocupado porque ninguno de sus hijos quiere seguir el negocio (son abogados, médicos...) y porque ambiciona el título de bey, sin saber como conseguirlo. También ambiciona a Hamida y planea casarse con ella, pero un ataque al corazón da al traste con todos sus plenes y acaba por agriarle el carácter definitivamente.
  • Radwan Husaini es el propietario de uno de los edificios del callejón que ha perdido a todos sus hijos y se refugia en la religión. Todos los habitantes del callejón le respetan y le piden consejo.
  • La Señora Afifi es una viuda cincuentona, dueña del otro edificio del callejón, que sacrifica sus ahorros para casarse con un hombre más joven que ella.
  • El tío Kamil es el soñoliento dueño de una tienducha de dulces que vive con Abbas. Su simpleza le hace ser el blanco frecuente de las bromas de los demás.
  • Umm Hamida es la madre adoptiva de Hamida y la casamentera del barrio.
  • Yaada es el infeliz panadero que sufre las continuas palizas de su mujer Husniya. Ambos viven en la miserable panadería del callejón.
  • Zaita vive en un cuartucho dentro de la panadería y se dedica a producir deformaciones en los aspirantes a mendigos. En sus ratos libres espía a la panadera. Es detenido por la policía y encarcelado cuando es sorprendido robándole la dentadura de oro a un cadaver.
  • El doctor Bushi es "dentista" y proporciona clientes a Zaita. Es encarcelado en la misma correría.
  • El jeque Darwish es un antiguo funcionario y profesor de inglés que tras un revés de la fortuna abandona a su familia y amigos para vivir a la bbuena de Dios, sin trabajo, ni hogar. Se pasa el dia en el café, taciturno y ausente y cuando habla suele meter palabras en inglés que siempre deletrea.

 

"Despedida" de Alejandro Aura

DESPEDIDA

Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,
pedir los abrigos y marcharnos,
aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo
y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;
se quedarán los demás, que cada vez son otros
y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue,
también el hueco de nuestra imaginación se queda
para que entre todos se encarguen de llenarlo,
y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,
como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo
y luego, sin rencor, deja de estarlo.

¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres,
allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas
esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra,
eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo
con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas
en el que el tiempo se mueve tan despacio
que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua.
O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan
las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas
de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos,
esperanzador y eterno como la existencia de los dioses.
O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando
que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen.

Lo que queda no hubo manera de enmendarlo
por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,
ya estaba medio mal desde el principio de las eras
y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba, con sus millones,
billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver.
Nos vamos. Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós. 

 Publicado el 30 de julio de 2008, fecha de su muerte, en su blog