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Películas

La vida secreta de las palabras de Isabel Coixet

La vida secreta de las palabras que dejan mudo

Sección: Estrenos , Reflexiones de cine

 

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En aquella estupenda película de Ricardo Franco titulada ‘La Buena Estrella’, Maribél Verdú decía: ‘Las cosas que no se dicen son como si no fueran’. Hay palabras que nuca deben ser pronunciadas, hay secretos que siempre deben estar guardados. Pero a veces, cuando las palabras son dichas y los secretos revelados, se encuentra el alivio, la comprensión y la libertad. De esto podría decirse que va la última película de Isabel Coixet, una absoluta obra maestra, que prácticamente deja a uno sin palabras, aunque eso suene a chiste.

Rodando de nuevo en inglés, Coixet ha cogido a un par de actores inmensos y nos cuenta la historia de una mujer que llega a una plataforma petrolífera para cuidar a un hombre que ha sufrido un accidente de trabajo. Entre ambos, no sin dificultad, surgirá una relación especial que les llevará a conocerse mucho más allá de lo que ellos, y el espectador, piensan. Los dos personajes están interpretados por la ya habitual Sarah Polley, absolutamente encantadora y magnífica en el papel de una mujer silenciosa, misteriosa y cautivadora, con un gran dolor a sus espaldas. Y Tim Robbins, realmente soberbio, interpreta al accidentado, un hombre sincero, que encuentra en su enfermera una nueva razón para vivir. Él ciego, ella sorda, y las palabras que les acompañan, darán lugar a una de las películas más maduramente emotivas que el cine español recuerde.

 

 

Porque Coixet se ha lucido como nunca con un guión que podría haber caído en la sensiblería más bochornosa, si no fuera por su enorme capacidad para mostrar y narrar uno hechos de forma totalmente sincera y sin argucias ni manipulaciones. La película que empieza con un montón de actos por parte de la protagonista que no entendemos, va cobrando forma según avanza y terminando con un encaje total de todas las piezas, perfectamente engranadas como un mecanismo de relojería. Todo nos es mostrado a su debido tiempo, sin prisas, ofreciéndonos momentos de una fuerte emotividad, hasta que al final ya no hay secretos ni palabras no dichas. Todo cobra sentido, y es el espectador el que se queda callado, pensativo, emocionado…

Por el camino vemos a unos personajes perdidos, no sólo los principales, seres que por un razón u otra quieren estar apartados de todo, y no quieren ser molestados bajo ningún concepto. El dolor es demasiado grande como para arriesgarse. Afortunadamente las palabras cobran vida para sacar todo el dolor y sufrimiento que se lleva dentro, para intentar curar las heridas, las visibles y las que no se ven. Todo esto, con una enorme fuerza poética, nos es mostrado en una película grande en sí misma, única, valiente, y que ya es, sin dudarlo, una de las mejores del año. Lo dicho, una obra maestra.

 

http://www.blogdecine.com/archivos/2005/10/24-la-vida-secreta-de-las-palabra.php

Eros (2004)

2004 China, Francia, Gran Bretaña, Hong Kong, Italia, Luxemburgo, USA - DIR: Wong Kar-wai
INT: Regina Nemni, Chang Chen, Luisa Rainieri, Ele Keats, Christopher Buchholz, Gong Li, Alan Arkin, Robert Downey Jr.
 

 
 

En El lado peligroso de las cosas, Antonioni relata el trío entre un matrimonio (Christophe Buchholz y Regina Nemni) y una joven. Equilibrio, de Soderbergh, asiste a las sesiones de un neurótico ejecutivo (Robert Downey Jr.), obsesionado con un sueño erótico, con su psiquiatra (Alan Arkin). Y La mano, de Kar-wai, narra la historia de amor entre una prostiuta de lujo (Gong Li) y un sastre (Chen Chang).

Las películas de sketches estuvieron muy de moda en los años 60. Luego, desaparecieron del mapa. Sin embargo, siempre queda alguien que resucita la fórmula para juntar directores con historias demasiado cortas; o como en este caso, para acompañar a un viejo maestro al que aún le quedan fuerzas para filmar, pero no para hacer una película entera. Michelangelo Antonioni, a pesar de su edad y su enfermedad, sigue al pie de la cámara. Y si en su anterior experimento buscó la ayuda de Wim Wenders para que le sirviera de bastón, ahora ha recurrido a dos directores a los que no se les caen los anillos por hacer cosas pequeñas, extrañas, distintas: Steven Soderbergh y Wong Kar-wai. El tema propuesto por el italiano fue el erotismo, y ambos realizadores recogieron el guante para hacer tres fragmentos de cine erótico completamente distintos entre sí.

De los tres, el primero, The Hand, dirigido por Wong Kar-wai, es el mejor. Se podría decir que se parece a Deseando amar, ¿y qué? No por ello deja de ser sensible, hermoso, erótico. El segundo, Equilibrium, dirigido por Soderbergh, es el más extraño, una especie de comedia en la que un actor habla, mientras el otro actúa, intentando que el erotismo nos lo imaginemos a partir de uno y otro. El tercero, Il filo pericoloso delle cose, es el de Antonioni. Y lamento decir que es el peor de todos. El más antiguo en su concepción del erotismo, de la imagen y de la historia. Algo queda del viejo autor de La aventura, pero cuesta reconocerlo. Si pudiera dar estrellitas separadas daría cuatro al primer episodio, tres al segundo y dos al tercero.



Para amantes de historias cortas.

Lo mejor: los dibujos que enlazan las tres historias.

Lo peor: su irregularidad.

Noviembre de Achero Mañas

CÓMO SE HIZO "NOVIEMBRE" Comentarios de Achero Mañas © 2003 Alta Films Desde que era un niño he estado, por razones familiares, relacionado con el mundo del teatro y guardo de estas vivencias muchísimos recuerdos. De todos ellos, hay uno que no se me olvidará y que ha sido el principal motivo que ha dado origen a esta película. En los años setenta, un grupo de actores creó una compañía de teatro independiente actuando en diferentes lugares del territorio nacional sin cobrar ni una peseta por su dedicación. Aquella compañía se llamaba El Piojo Picón y surge al mismo tiempo que otros grupos de teatro independientes que, sin ánimo de lucro, recorrieron España durante la época de la transición. La existencia de tales grupos, su lucha por hacer un teatro diferente, libre, independiente y gratuito sigue siendo para mí un misterio, en una sociedad como la de hoy, en donde cualquier forma de arte está obligatoriamente sometida, como el resto de cosas, incluidos los seres humanos, a las leyes imperativas del mercado. Es cierto que este teatro utópico y libre se dio en circunstancias especiales y en una época determinada, pero... ¿Qué pasaría ahora si surgiera un grupo teatral como los que aparecieron entonces? ¿Podría darse en la década de los noventa un grupo con el mismo espíritu, o parecido? ¿De qué forma surgiría? ¿Tendría algo por lo que luchar? ¿Cuál sería su sentido ahora? ¿Cómo reaccionaría el público? ¿Qué pasaría si el teatro volviera a la calle? ¿Aportaría algo? Y lo que es más importante, ¿podría sobrevivir? ¿Qué pensarían sus integrantes pasados cuarenta años? ¿Pensarían lo mismo que piensan los actores de los grupos de entonces en este momento? Noviembre ha sido un intento de dar respuesta a esas preguntas. Alfredo Baeza, protagonista y líder del grupo independiente Noviembre, cree en el arte y cree, como creyeron los artistas de principios del siglo pasado, y también los grupos independientes de teatro de finales de los setenta: que a través de su arte puede cambiar el mundo, o mejor dicho, el estado de las cosas. Ese idealismo, considerado ahora por una gran mayoría utópico, en donde no sólo el arte, sino también la política y la economía estaban dominados por un sentimiento colectivo y un deseo de cambio en la sociedad, convierten a Alfredo y a los demás integrantes del grupo en personajes completamente anacrónicos, quijotescos, abocados inevitablemente al fracaso. Sobre todo, en una sociedad dominada por el individualismo, con un sentido claramente materialista y en donde la gente no cree ya prácticamente en nada. Luchar contra ese escepticismo y volver a creer en la utopía es el principal sentido del grupo independiente Noviembre. Alfredo quiere luchar contra ese estatismo que simbólicamente está encarnado en su hermano Alejandro, quiere luchar contra esa ceguera, contra esa parálisis que ha vivido tan de cerca y sobre todo quiere hacer algo para provocar una reacción: “lo que sea”. No quiere ver a la gente inmóvil, muerta en vida, sin reaccionar, como ve a su hermano Alejandro; quiere que lo que hace provoque algo, que mueva algo, en definitiva: que trascienda. Ésa es la principal razón de la creación de Noviembre. La elección del teatro es un pretexto extrapolable a cualquier otro entorno dentro de nuestra sociedad. Alfredo, y con él Noviembre, son la llave que abre la puerta a algo nuevo que a su vez tendrá que ser renovado por otra tendencia, u otro movimiento, en el momento que éste haya entrado en su periodo de decadencia. De esta manera se evitará cualquier forma de absolutismo, de verdad inamovible que pueda llevarnos a una única y exclusiva forma de pensamiento, ya sea en el arte, en la política o en cualquier otro ámbito. Noviembre es principalmente el movimiento frente al estancamiento de las ideas, frente al escepticismo como principal asesino de toda forma de positivismo, de generador de movimiento, y por lo tanto de creación, de futuro, de vida. Gabriel Celaya decía que la poesía era un arma cargada de futuro. Creo que el arte, y el teatro en particular son y deben ser un arma. Un arma cargada de ideas, de palabras, pero también de contradicción, de paradoja; un arma, por encima de todo, inconformista que nunca pierda el sentido de la autocrítica. Alfredo y Noviembre simbolizan el sueño, la ilusión de que todavía el mundo y las cosas se pueden cambiar.

Notre Musique

NOTRE MUSIQUE, de Jean-Luc Godard
MELODÍA DESENCADENADA

“¿Puede una persona ser fuerte sin tener su propia poesía?”
Uno de los personajes de “Notre Musique”


”Cuando uno quiere decir algo, lo mejor es hacerlo”
Jean-Luc Godard, allá por los años sesenta

     Ninguna novedad es que Jean-Luc Godard es el más radical de los cineastas de todos los tiempos. A sus 74 años y con más de 80 obras en su haber -incluidas varias de las películas que torcieron la historia del cine-, el realizador suizo (1) ha encontrado en su vejez una sabiduría asimilable a la de un viejo guerrero. Así, sin el ímpetu ni las urgencias de la juventud (registradas principalmente en su apasionante primera etapa en la que era cabeza principal de la Nouvelle Vague), y relegando el accionar en pos de cambiar el mundo de su etapa militante post ‘68,  Godard a encontrado en sus últimos años de vida (nos gustaría que fuera eterno, pero Jean-Luc es hombre y hasta a los más geniales les llega el momento en que su existencia material se apaga) una postura contemplativa, apartada, pero eternamente lúcida y provocadora.

     Su último film, “Notre Musique” (2), es un peldaño más en una filmografía que tiene bastante de enciclopedia desordenada. Seguramente esa leyenda de cineasta complejo tiene mucho que ver con la extensión y profundidad de su obra (que dista de incluir sólo a sus películas, sino que se complementa ineludiblemente con sus escrituras críticas y demás reflexiones intelectuales), heterogénea en sus formas y aproximaciones, pero coherente con un pensamiento que se ve traspasado transversalmente por la vida misma. Respetando a rajatable aquella teoría de los autores que él y los suyos defendían a capa y espada, en cada obra de Godard se puede encontrar su visión personal de la vida y la sociedad, a veces de forma más pulida y avasalladora. Por suerte, “Notre Musique” es uno de esos felices casos.

     El film está dividido en tres secciones, denominadas Reinos (Infierno, Purgatorio, Paraíso), reminiscencia obligada a “La Divina Comedia” de Dante Alighieri. El primero, el Infierno, nos muestra la destrucción, la muerte y el sufrimiento producto de las guerras que azotaron al mundo. La técnica que utiliza Godard para describir su visión del Infierno es la del collage, que utilizó principalmente en sus “Histoire(s) du cinéma” (1988), pero temática y visualmente se acerca más a su corto “L'Origine du XXIème siècle" (2000), donde rastreaba el origen del siglo XXI en la violencia el siglo pasado. Es de destacar que tanto en aquel corto como en este film, Godard conjuga de forma libre imágenes documentales con extractos de ficción, haciendo un todo que se acerca al inconsciente personal que tenemos sobre la guerra.

     La siguiente sección del film, el Purgatorio, es la extensa y a la vez la más compleja. Godard sitúa al Purgatorio en el Sarajevo actual, lugar de reunión de intelectuales de distintas procedencias que arriban a la ciudad para un encuentro literario. Allí las voces se multiplican y el film se torna políglota y repleto de preguntas difíciles con respuestas imposibles. El propio Godard hace de si mismo, dando una charla sobre la “Texto e Imagen”, donde está presente el tema de la dualidad, algo que se enfatiza en todo el film: la realidad siempre tiene dos caras. Vida/muerte, bueno/malo, derecho/inverso, real/ficticio (3).

 

     ¿Por qué Sarajevo? Esa misma pregunta se hace uno de los personajes. Y responde: “porque deseo ver un lugar donde la reconciliación es posible”. Justamente esa es la metáfora que implica Sarajevo, un lugar que conoció el infierno desde el comienzo hasta el final del siglo XX. Un lugar que siempre estuvo con un pie en el Infierno, a veces con los dos, pero que sin embargo puede creer en una reconciliación, en dar los pasos que lo lleven al anhelado Paraíso. Un purgatorio de los males de la humanidad.

     Así mismo “Notre Musique” es una poética metáfora que a modo de ensayo, es excesiva y avasalladora, pero innatamente simple. La complejidad de la obra no está dada por sus formas no convencionales, sino por las ideas que la desbordan.

     “¿Por qué las revoluciones no son comenzadas por las personas más humanas?”, le preguntan a Godard. Él responde: “porque las personas más humanas no comienzan revoluciones, ellos abren bibliotecas”. “Y cementerios”, agrega alguien. Así, cuando Olga, una periodista francesa judía entrega su vida por la causa que dictaminan su convicciones, sin embargo no comenzó una revolución... simplemente recolectó un grupo de libros.

     Finalmente en la tercera sección, el Paraíso, Olga (cuyo nombre y ascendencia rusa nos hace recordar a las heroínas literarias de antaño) vuelve a aparecer, ahora en una campiña idealizada, verde y con gente feliz. Ese paraíso, tal vez un tanto obvio, carece de los males del mundo y a modo de ironía, por las dudas sus límites están resguardados por marines norteamericanos.

     Una aproximación liviana inicial puede hacernos entrever un desencanto de Godard con la vida, pero no es así. Godard muestra un desencanto con el mundo, con la política, con el Estado (“el sueño de todo hombre es poder ser dos personas... el sueño de un Estado es ser una sola”), y con cierta inutilidad de la intelectualidad. Pero sigue siendo un apasionado amante de la vida y las personas, al punto de convertir a “Notre Musique” es una obra optimista.

     Los cinéfilos podemos quedarnos tranquilos, el cine puede ser complejo, reflexivo y avasallador sin ser convencional. Jean-Luc Godard sigue vivo. Disfrutémoslo, él es Nuestra Música...


Sebastián Santillán

(seba@velvetrockmine.com.ar)

Publicación: Abril 2005

 

(1) A pesar de haber nacido en Paris y que su nombre y leyenda se asocien directamente con la capital francesa, Godard tiene nacionalidad suiza desde temprana edad.

(2)
Godard tiene la costumbre de elegir el título de sus películas incluso antes de idearlas. En el caso de “Notre Musique”, inicialmente iba a ser un documental sobre el productor musical Manfred Eicher, pero finalmente desistió de realizar el film, pero se apropió del título.

(3)
Una de las escenas más remarcadas del film, es en la cual una persona le pregunta a Godard sobre si las cámara digitales pueden salvar al cine, ante lo cual el realizador simplemente responde con un largo silencio. En la conferencia de prensa de la presentación del film en la edición 2004 del Festival de Cannes, Godard se extendió al respecto, haciendo declaraciones que relacionadas con la dualidad de la realidad y como ello se ve distorsionado con las cámaras digitales. Godard expresó que: “el cine se realiza con lo que llamamos negativos en cualquier lengua. Luego se obtiene un positivo de los mismos. Este elemento específico de la fotografía es una metáfora que es más que una metáfora, es un tipo de realidad. Con lo digital, no hay negativo, tan sólo tienes el positivo. Sólo tienes el eje del bien, pero no el eje del mal”.


NOTRE MUSIQUE
Francia/Suiza, 2004, 80’

Dirección: Jean-Luc Godard
Guión: Jean-Luc Godard
Producción: Alain Sarde & Ruth Waldburger
Montaje: Jean-Luc Godard         
Fotografía: Julien Hirsch
Dirección de arte: Anne-Marie Miéville
Intérpretes: Sarah Adler, Nade Dieu, Jean-Luc Godard, Juan Goytisolo, Rony Kramer, Mahmoud Darwich, Jean-Paul Curnier

        X FESTIVAL INTERNACIONAL DE OURENSE 2005

La pianista

La pianista

Saz (festival Amal 2005)

TÍTULO: SAZ

DIRECTOR: GIL KARNI
FECHA: 2004
NACIONALIDAD: ISRAEL
DURACIÓN: 50´
 
 
SINOPSIS:

El film representa un año dramático en la vida del cantante de rap árabe Samekh Zakhut de veinte años, que vive en un barrio judío en Ramle, y pertenece a la tercera generación de una familia comunista. Samekh ha acumulado sentimientos fuertes de insultos y odio por lo que le está pasando a su pueblo, los Palestinos. Abunda con preguntas acerca de su identidad y nacionalidad, su pasado y la fe de su pueblo. Samekh decide levantarse y actuar. Graba canciones de rap y hip hop como modo para transmitir esos mensajes. El film continúa con la estrecha relación entre Samekh y su abuelo, Abdullah que fue desahuciado a la fuerza de su pueblo en la guerra del 48 y nos muestra la diferencia entre sus ideologías durante la visita de Samekh a casa de su abuelo.

Ghost World

GHOST WORLD
Adolescencia a raudales con la 'Generación X'
El cómic de culto de Daniel Clowes es ahora una vitriólica película que muestra el lado más amargo de la adolescencia y la patética fauna de los suburbios de Estados Unidos

OSKAR L. BELATEGUI


Thora Birch y Scarlet Johansson, protagonistas del filme.
Las historias sobre la angustia adolescente pueden adoptar diversas formas. Cuando Jeffrey Eugenides escribió Las vírgenes suicidas, los críticos literarios inmediatamente calificaron la novela como El guardián entre el centeno de los años noventa. Stephen King también se cuenta entre los jóvenes que tomaron el clásico de J. D. Salinger como obra de cabecera. Su particular contribución al género, Carrie, insistía en el retrato de una adolescente confusa ante el mundo que la rodeaba.

El guionista y dibujante de cómics underground Daniel Clowes tenía en mente abordar ese difícil período que precede al tránsito hacia la madurez. Un día, mientras paseaba por las calles de un conflictivo barrio de Chicago, se fijó en un graffiti que decía Ghost World (Mundo fantasma). «Tenía algo hermoso. No sabía si era de una canción o si era inventado. Me parecía evocador y poético. Sugería el país donde vivimos, que va desapareciendo bajo nuestros pies, y las amistades que perdemos con el paso del tiempo».

La sombra del tedio

Ghost World también evocó en el dibujante más reputado de su generación la vida en los suburbios. Bienvenido a la casa de las muñecas, Rushmore o American Beauty han documentado en la gran pantalla el tedio y la abulia que se apodera de los habitantes de las zonas residenciales. La serie de la MTV Daria ha conectado con jóvenes que avanzan hacia el misterio insondable de la edad adulta en un mundo que les asquea.

No es de extrañar, pues, que Ghost World se convirtiera en un cómic de culto, que el próximo viernes llegará a las salas españolas transformado en la película más ácida y desoladora del cine americano desde Happiness.

Una de sus dos protagonistas femeninas, Thora Birch, no ha debido de hacer demasiados esfuerzos para componer su papel. Ella era la hija de Kevin Spacey en American Beauty, y su personaje en Ghost World parece una prolongación de aquél. Eso sí, Enid resulta bastante más rarita, introvertida y amargada. Su única amiga, Rebecca (Scarlett Johansson, descubierta en El hombre que susurraba a los caballos), es más agraciada físicamente que ella, pero ambas comparten una visión del mundo similar: básicamente, odian a todo el mundo y se sienten unas apestadas. Son dos freaks más a sumarse a una caterva de arrastrados y perdedores, que nada tiene que ver con el universo rosa que nos venden en el cine y la televisión yanqui.

Razones no les faltan. Acaban de graduarse en el instituto y su único horizonte laboral lo componen los centros comerciales y los restaurantes de comida basura. Rebecca consigue trabajo en una cafetería local y empieza a ahorrar para comprarse un apartamento.

Supervivencia emocional

Mientras, Enyd permite que entre en su vida el malhumorado Seymour (genial Steve Buscemi), un pobre chalado que colecciona discos antiguos de blues y jazz como supervivencia emocional. Tras gastarle una broma pesada, la chica se sorprenderá al descubrir que ha acabado por necesitarle.


Una escena de la película, con la amistad entre adolescentes por delante.
Producida por el actor John Malkovich, Ghost World se ha convertido en la última sensación del cine independiente norteamericano. Su paso por los festivales de Sundance y Sitges se ha saldado con parabienes y, en las nominaciones a los Globos de Oro, Thora Birch aspira al de mejor actriz. Clowes no se desentendió de la adaptación, sino que escribió el guión a medias con el director Terry Zwigoff, un sujeto que podría perfectamente aparecer en sus películas.

En 1978, Zwigoff encontró una rarísima grabación de un músico de Chicago de 78 años a quien nadie conocía. El realizador se pasó dos años investigando su obra y su paradero hasta firmar el documental Louie Bluie, que vio la luz en 1985. Su siguiente película, Crumb, fue producida por David Lynch y ganó el Gran Premio del Jurado en el certamen de Sundance.

De nuevo, el realizador escarbaba en las miserias de un sujeto tan genial y poco recomendable como el dibujante Robert Crumb, padre del cómic underground y maestro de Daniel Clowes, cuyas viñetas también resultan lúcidos tratados de sociología.

Final alternativo

Zwigoff ha sabido captar a la perfección el espíritu contenido en el cómic original. El mundo fantasma es lento, amargo, lleno de imágenes extrañas y con un diseño de producción que descubre una América cotidiana salida de nuestra peor pesadilla.

Lo más llamativo del filme no es su afilado cinismo ni su muestrario de patéticos seres, sino el modo en que el team Clowes-Zwigoff dibuja adolescentes reales, que viven sus grises peripecias diarias en ese limbo ubicado entre la adolescencia y la edad adulta.

Y es que los diálogos inteligentes y el negrísimo humor que destila la historia le otorgan un tono que la sitúa a años luz de las producciones sobre teenagers al uso. Buena prueba de ello es el final alternativo que se incluye tras los títulos de crédito, revelador de la concepción que Terry Zwigoff tiene de la sociedad donde vive, «un gran parque temático para consumidores».

Vitriólica y mórbida a la vez, Ghost World muestra el costado más obvio y melancólico de lo que alguna vez se llamó Generación X.
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críticaFila Siete
Excéntricos en un
mundo decadente

críticas


GHOST WORLD
País: EE. UU. Dirección: Terry Zwigoff Guión: Daniel Clowes, Terry Zwigoff Música: David Kitay Vestuario: Mary Zophres Intérpretes: Thora Birch, Scarlett Johansson, Steve Buscemi

Una pintada en una calle inspiró a David Clowes para crear Ghost world, uno de los cómics underground de más éxito de Estados Unidos en los últimos años.

Tres años después, el director independiente Terry Zwigoff adapta el cómic para la gran pantalla. El resultado es una comedia ácida que ha tenido gran aceptación en los festivales internacionales de Deauville y Karlovy, permitiendo a Birch y Buscemi optar a los Globos de Oro.

Como bastantes superproducciones norteamericanas, esta cinta parte de una situación tan manida como es la graduación en el instituto de dos jovencitas. Lo que el espectador no sospecha es que éstas no son las típicas adolescentes americanas.

Ghost world pretende exponer la decadencia de un sistema de vida monocorde en el que el individuo está condicionado por el american way of life..., un país invadido por el capitalismo y la comida rápida. La entrada en este mundo de Enid (Thora Birch) y Rebecca (Scarlett Johansson) desencadena un cambio radical en sus inquietudes y en su amistad.

Lo más atractivo del guión, escrito por el director y el creador del cómic, es la construcción de la protagonista. Una espléndida Thora Birch interpreta un personaje esencialmente cruel, sin ninguna meta fija y cuya principal diversión es despreciar y jugar con los demás sin importarle las consecuencias. El protagonismo de Enid dota al film de un humor ácido muy variable, que puede provocar en el espectador tanto la carcajada (las clases de arte) como la repulsión (chica paralítica) o la lástima (el anciano de la parada de autobús).

La otra gran interpretación corre a cargo de Steve Buscemi, un hombre tímido e inadaptado (el único personaje que se muestra verdaderamente humano), cuyo único placer es coleccionar discos de 78 rpm originales de jazz y blues de los años 20 (al igual que Zwigoff).

La excentricidad de Seymour sirve para dotar a Ghost world de una banda sonora muy interesante, en la que destacan sobre todo los temas de Lionel Belasco o Devil got my woman de Skip James.

Los extremos comportamientos de los habitantes de Ghost world son probablemente herencia del cómic, aunque obtienen resultados muy diversos que van de los personajes más tópicos y estereotipados (el padre de Enid) a los de evolución más interesante (Rebecca).

Otra deuda a su versión animada es el look y el gusto por los 70, o el cuaderno de dibujos en el que Birch vuelca sus inquietudes y su visión del mundo.

Aunque Ghost world no merezca un sitio entre las obras maestras del cine indie, resulta muy atractiva, tanto por su mirada cínica y cruel como por la plasmación en el celuloide de lo que significa en realidad el estilo de vida americano..., algo que Hollywood siempre procura maquillar.

Laura Montero
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El cómic ya no se lee, ahora la moda es verlo en cine

Desde los años 70, hemos podido contemplar como el mundo del cómic se iba abriendo camino hacia la gran pantalla. Hasta el punto de estar viviendo un auténtico "boom".
Por alguna extraña razón, el espectador medio prefiere adentrarse en una sala oscura, con sonido Dolby Digital, efectos especiales y una pantalla de 5x5 para ver a sus superhéroes favoritos, a contemplarlos en pequeñas viñetas. Cada cual que haga lo que le parezca, yo personalmente disfruto en todos los terrenos.
Lo que está claro es que el cine de acción vende, y cuanto más extraño, verde, mutado o poderoso sea el protagonista, mayor será el taquillazo.




Los personajes de Marvel Comics se llevan el premio gordo: Superman, Batman, Spider-Man, Spawn y Hulk forman la plantilla más popular del mundo del cómic. Todos ellos han sido llevados a la gran pantalla al menos en una ocasión, y siempre con lucrativos resultados. Y es que a las grandes productoras no se les escapa ni una oportunidad, y en cuanto vieron negocio invirtieron en buenos directores, actores populares y efectos especiales a mogollón. Entre los últimos estrenos podemos destacar Spider-Man, (1ª y 2ª entrega) llevado al cine por Sam Raimi (Rápida y mortal o Posesión Infernal); Hulk, donde Ang Lee (Tigre y Dragón) hizo un trabajo fantástico; o Men in Black, con reparto de lujo: Will Smith y Tommy Lee Jones. Aunque la lista no termina aquí: The Shadow, Blade, X-Men, Daredevil, etc...y los que quedan por venir.

Como no sólo de héroes vive la industria, las adaptaciones de cómic independientes están también a la orden del día: En primer lugar "La Liga de los Hombres Extraordinarios", basada en el cómic de Alan Moore, y adaptada al cine por Stephen Norrington, y con un dinosaurio del cine como Sir Sean Connery entre sus filas. En segundo lugar una de mis favoritas: Ghost World, donde desde mi punto de vista la obra de Daniel Clowes ha quedado brillantemente reflejada bajo la mano de Terry Zwigoff y la interpretación de Steve Buscemi y Scarlett Johanson. Próximamente podremos contemplar también al legendario Hellboy, de Mike Mignola, la cual ha sido adaptada por Guillermo del Toro y se estrenará dentro de poco en nuestros cines.
Pero no os penséis que esto es sólo cosa de la industria americana, que los europeos también nos hemos apuntado al tren...¿o pensabais que al tener Mortadelo y Filemón menos glamour que Lobezno o Cat-woman se iban que dar fuera?...pues no. Los personajes de Francisco Ibáñez, máximo representante del cómic nacional, fueron incansablemente elogiados por la crítica, en la adaptación cinematográfica que Javier Fesser hizo de los mismos: "La Gran Aventura de Mortadelo Y Filemón".
Y como traca final otra leyenda del cómic europeo: Astérix. Ya son dos las entregas que se han rodado sobre esta peculiar aldea gala, en la última, Astérix y Obélix contra Cesar, Claude Zidi plasma con acertada precisión los personajes creados por los franceses Albert Uderzo y René Goscinny.

Viaje a Narragonia

El joven director chileno reivindica la utopía de un mundo más justo en su primer documental de largo metraje

Germán Berger estrena Viaje a Narragonia en el prestigioso festival checo Karlovy Vary
Mario Amorós
Rebelión

El joven director de cine chileno Germán Berger ha estrenado Viaje a Narragonia, su primer documental de largo metraje, en el prestigioso festival de cine checo Karlovy Vary, uno de los cinco de la máxima categoría que se realizan en Europa junto con los de San Sebastián, Berlín, Cannes y Venecia.

Producido por el Centre d'Estudis Cinematogràfics de Catalunya y Grup Cinema Art, Viaje a Narragonia es un documental subjetivo que plantea un viaje en barco a un lugar imaginario, "Narragonia", inspirado en la novela El barco de los locos escrita por el humanista alsaciano Sebastian Brant en 1494, que describe como cientos de hombres y mujeres eran expulsados de las ciudades y condenados a navegar eternamente a la deriva. El libro presenta una galería de casos, una danza de personajes marginados que viajan rumbo a Narragonia, un suerte de ideal de sociedad para los locos.

La película se plantea como objetivo la búsqueda de ese destino utópico, esa tierra de tolerancia y libertad, quizás el viaje en sí mismo. Tal búsqueda se realiza en pleno siglo XXI, con una embarcación de músicos y actores que viaja desde hace doce años haciendo teatro en un barco destartalado, construido en 1916 y remodelado estéticamente a imagen y semejanza de "el barco de los Locos" de El Bosco. Estos artistas arrancan de cuajo el teatro y lo hacen no sólo itinerante sino navegable. El contexto es un grupo multicultural, formado por tres rusos, tres holandeses, dos chilenos y un sudafricano, que convive en un microcosmos, que tienen como única casa el barco, un mundo a veces decadente, que pierden el umbral de la realidad y la ficción, que se representan a sí mismos y viven como sus personajes.

Entre 1998 y 2000 Germán Berger siguió la travesía de este grupo a través de un procedimiento de cine directo, navegó con ellos hasta los puertos de Barcelona, Mallorca, Galicia, Portugal, Marruecos, Francia, Holanda, Islandia e Irlanda y durante 2001 filmó la película, de producción hispano-chilena y de 83 minutos de duración, en Amsterdam y el Mar del Norte.

"Desde el principio tuve la convicción que detrás de esta historia subyace una valiosa descripción de nuestro tiempo –señala Germán Berger-; más aún, creía posible realizar un paralelo entre El barco de los locos de la Edad Media y el actual". A su juicio, la gran diferencia entre ambas épocas históricas es que el "rol todopoderoso" que hace cinco siglos ostentaba el Dios de la religión católica lo asume hoy el dinero y más concretamente, precisa, "las invisibles cadenas del mercado y el absoluto control de la globalización".

"El sueño de ir a Narragonia, de atravesar el mar con un destino fijo pero desconocido es la utopía negada para quienes nacimos en una sociedad que se cansó de soñar con una tierra mas justa. La utopía es el deseo, el deseo nunca satisfecho. En rigor la utopía es utopía porque es irrealizable, existe en tu ilusión, en la fantasía. Eso te obliga a errar, a vivir en un permanente viaje. Fue así como tuve que encontrar en el otro lado del mundo a dos chilenos que escapaban de un país que no los integraba; quizás el azar me llevó a este barco y me permitió entender mi propia historia, buscar mi mirada, madurar mi visión del mundo y darme cuenta de que Narragonia está en el viaje, en tu cabeza, que debes activarla siempre, porque en el fondo no acabas de llegar nunca jamás a ella".

Viaje a Narragonia es una excelente oportunidad para reflexionar fílmicamente sobre el significado de la locura, no sólo desde el punto de vista de la patología, sino a partir de hombres y mujeres que viven el presente con otros vínculos sociales, al margen de las estructuras económicas de esta sociedad, con vidas misteriosas repletas de claros y oscuros. La locura es en sí misma la esencia de lo humano, trae la luz siendo en sí misma la noche de la razón.

El barco de los locos es la imagen universal de la humanidad a la deriva, también una visión carnavalesca de la vida. Su existencia se hace necesaria ya que cuestiona a través de su estulticia el tipo de sociedad en que vivimos. Viaje a Narragonia es la prolongación de este barco anónimo que navega errante por el mundo, es también un nuevo intento entre los muchos que existen en la historia de Occidente por comprender este lado oscuro del ser humano.